jueves, 21 de enero de 2016

La Orquesta Vulgar y Brass Street Boys: Con el viento a su favor


Concierta Independencia / 21 de enero, 2016 / Función única / 2:40 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Alejandro González Castillo 
Más allá de las luces que iluminan el escenario, resulta complicado saber a ciencia cierta de qué manera baila la audiencia; si lo hace en pareja, entrelazando manos y cintura, o si es la agitación muscular libre la que reina.

“No alcanzo a ver qué pasa allá abajo, pero parece que esto está lleno y se están divirtiendo”, expresa Gary Anzures, el encargado de hacer que su tuba suene lo suficientemente ronca como para pensar en vaciarle un frasco de jarabe para la tos en la campana. Y es así, al son de “15 minutos de fama”, que se anuncia que hoy los protagonistas están hechos de metal y que su viento sopla a favor de la audiencia.

A Gary lo acompañan dos saxofonistas (Alfredo Carmona y Asaph Sánchez), un trompetista (Alan Hernández), un tecladista (Daniel Cabrera) y dos percusionistas (Abraham Parra y Shadai Martínez). Juntos se hacen llamar los Brass Street Boys y sus composiciones harían que los Back Street Boys abandonaran sus coquetas coreografías para dedicarse a errar por el mundo, como gitanos sin tierra. El temario del septeto no halla distinciones entre funk, jazz, rock progresivo, electro pop y reggae; mucho menos encuentra reparos a la hora de soplar hacia los Balcanes ni a las zonas aledañas a Mar del Plata donde la brisa tropical impera. Sabedor de las propiedades energéticas de su fusión, el combo se despide con “Balkan” mientras el público alista un trago más antes del arribo de La Orquesta Vulgar.
“Queremos como el jazz, cogemos como el funk”, avisan Luis Flores, Cuauhtli Mercado, Fernando Santandreu, Lucas Moreno y Asaph Sánchez. Y en esa operación de ofrecer afecto sincopado y prensar con las garras, el quinteto genera matices y atiende con fineza el metrónomo. En su andar, elude las muestras de virtuosismo y prefiere atender las exigencias de cada una de sus composiciones; esto es, se transforma en “La víctima del caníbal” y obedece las órdenes del devorador, en este caso, un ente desbordado de fuerza cuyas armas de intimidación resultan ser bajo, guitarra, batería y, jugando como delanteros, un par de saxofones.
“Nos han dicho que el tiempo es oro, pero nosotros creemos que el tiempo es vida”, comenta Asaph luego de trenzar una hebra melódica con Lucas y antes de que ambos salgan de escena para que el trío restante proyecte destiempo sin recato, ya con el sudor resbalando por su nuca. Mientras tanto, bajo el escenario pueden verse decenas de cuerpos bailando quién sabe cómo, seguros de que tendrán el viento a su favor a pesar de que las baquetas de Flores salgan disparadas al aire tras ofrecer el último redoble y aunque que las boquillas de los metales, al fin, sean guardadas en sus estuches.

Programa
Brass Street Boys: 5 voladitos / 15 minutos de fama / In the Sky / Mr. Acá / Klezmerin / Aquogroovat / Brass si eres / Funk / Balkan.
Brass Street Boys:  Beso francés / Mambo 38 / Colapso / La víctima del caníbal / Látex / Fantoche / Mr. Weras.

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