domingo, 6 de diciembre de 2015

El gabinete del Dr. Caligari: Expresionismo para Órgano Monumental

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Bestia Festival: John Zorn, El gabinete del Dr. Caligari / 6 de diciembre, 2015 / Función única / 1:20 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional - Visual3 S.A. de C.V.

David Cortés
Cine silente y música en vivo. La propuesta no es novedosa, ni reciente, pero las circunstancias la vuelven excepcional. John Zorn es muy conocido por su trabajo en el saxofón y sus dotes de improvisador, pero poco se sabe de su trabajo en el teclado que ha grabado y agrupado, en arecientes, bajo el título The Hermetic Organ, de los cuales han aparecido tres volúmenes y hay uno en camino. 
Para el cierre del Bestia Festival, el compositor, quien fungió como curador del mismo, eligió la proyección de la película El gabinete del Dr. Caligari, de Robert Wiene, musicalizada en vivo por él mismo en el Órgano Monumental del Auditorio Nacional.
Un aura de misterio y suspenso se cierne sobre el lugar. Es poco frecuente observar el Órgano Monumental en toda su arquitectura y escucharlo al mismo tiempo, así que la conjunción del instrumento con un clásico del expresionismo alemán hace de esta convocatoria una tarde inusual.

La película, restaurada a iniciativa de la Fundación Friedrich Wilhelm Murnau, tiene como peculiaridad que además de la limpieza y el arreglo de partes rotas y faltantes, recupera los tintes aproximados con los que por primera vez se presentó en 1920. En ella se cuenta, con el uso de flashback, la historia del Dr. Caligari, un hipnotista que utiliza sus poderes para cometer asesinatos por mediación de un sonámbulo, llamado Cesare. La historia la cuenta Francis, pero al final se nos revela que todo lo que ha narrado es una fantasía, pues tanto él como Cesare y su amada son pacientes de un hospital psiquiátrico y Caligari es su médico y director del nosocomio.
Zorn, por su parte, no es ningún neófito en la musicalización de filmes. No sólo tiene una serie en su sello Tzadik titulada Filmworks, en la que cuenta con más de quince materiales, también ha puesto la banda sonora de cintas como The Black Glove (1997), Boy. The Rain Horse (2008) y Kiya Kiya (2011), entre otras.
La conjunción música-película resulta muy afortunada. Desde que los créditos iniciales aparecen en la pantalla gigante, el tecladista propone una atmósfera de penumbra en una historia en la que abundan los delirios psicológicos y el simbolismo. Sin imprimir demasiado volumen al teclado, los sonidos que extrae del órgano son envolventes, inquietantes, perturbadores.
En ocasiones, las notas recuerdan el silbido de un barco de gran calado que está a punto de zarpar, pero son emitidos de manera tan tenue que semejan un susurro, tejen la intriga, subrayan los exagerados gestos de los actores. La mayoría del tiempo, el tecladista acompaña la imagen, no hace lecturas alternas, se contiene y concentra en delinear aquellos tonos oscuros y crepusculares de la cinta.
Cuando se requiere cierta vivacidad (en las escenas de la feria), la entrega, pero evita caer en el facilismo y al arribar las secuencias de mayor suspenso (las apariciones del sonámbulo Cesare o uno de los crímenes), hace retumbar el órgano y consigue de él un sonido efectivamente monumental.
El compositor trabaja sobre su instrumento con delicadeza, pero la fortaleza de éste no hace fácil su dominio; no obstante, él se desplaza con destreza, paulatinamente va adentrando a los asistentes en su territorio. Trabaja para envolverlos, para proporcionarles una experiencia única. Apenas el propio compositor hizo la première mundial el año pasado en el Festival de Cine de Berlín, en la Digital Concert Hall de la Orquesta Filarmónica de la misma ciudad.
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
Con esta presentación, el Bestia Festival cierra su tercera edición con un cartel que se caracterizó por recoger el legado sonoro que el propio Zorn ha desperdigado e irradiado en las últimas tres décadas. Sin embargo, la tarde de hoy se anota en la historia porque se alinearon los elementos para ello: un recinto majestuoso, un clásico de la cinematografía, el órgano más grande de Latinoamérica y séptimo del mundo, y un avezado compositor e intérprete tocándolo. Una fecha para la memoria. 

Hombre orquesta
John Zorn nació en Nueva York el 2 de septiembre de 1953 y ha sido llamado por la revista Down Beat “uno de los principales compositores de Estados Unidos”. A mediados de los setenta fue factor determinante en el surgimiento de la downtown scene neoyorkina, conglomerado de artistas sonoros deseosos de romper las estructuras dominantes.
En 1989 formó, al lado de reconocidos instrumentistas (Bill Frisell, Fred Frith, Wayne Horvitz, Joey Baron), el grupo Naked City, con el cual desarrolló un sonido que se nutrió del jazz, el hardcore y la música de cine a partes iguales. Al comienzo de la década de los noventa, integra Masada, agrupación en la que vuelca sus raíces judías vía la música klezmer, las mezcla con otros géneros y compone el Masada Book One. El siguiente volumen de composiciones, Masada Book Two, lo ha encargado para su realización a diferentes agrupaciones, entre ellas Klezmerson. En 1995 funda el sello Tzadik para asegurar la disponibilidad de su obra y promover el trabajo de otros. Esta compañía, ahora de gran prestigio, ha abierto las puertas a varios exponentes mexicanos: Dora Juárez, Muna Zul, Ernesto Martínez y los ya citados Klezmerson (D.C.)



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