jueves, 17 de diciembre de 2015

Botellita de Jerez: Maduros y rebeldes

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

#No pinches mames / 17 de diciembre, 2015 / Función única/ 
1:55 hrs. de duración/ Promotor: Paola Hernández.

David Cortés
Hay diversas formas de encarar la madurez y hoy Botellita de Jerez lo hace frontalmente. Si bien posee una amplia zona de confort, no se regodea en ella al arribar al Lunario. En su lugar, el cuarteto (Armando Vega Gil, bajo; Francisco Barrios, batería; Sr. González, percusiones y teclados; y Santiago Ojeda, guitarra) arremete con fuerza las composiciones que integran #No pinches mames, su más reciente producción.


Los condimentos típicos están allí: el humor, la crítica, el doble sentido, pero esta Botellita tiene otro ropaje, un nuevo look y éste se manifiesta en una entrega mucho más rockera, en una estamina adicional que se hace patente en todo momento. En esta versión renovada el trabajo grupal es encomiable. Las partes vocales se reparten, incluso hay temas en los que todos toman el liderazgo en algún instante. Además de diversidad, esto les permite gozar, sentir todavía más lo que cantan y transmitirlo a los presentes.

También las rutinas se han modificado. Temas apenas acuñados posibilitan una nueva interacción con el público y los chistes, las bromas, los albures son otros; el desparpajo es bien recibido porque viene cargado de frescura, de espontaneidad y de una musicalidad que siempre había estado allí, pero no había encontrado la forma de canalizarse.
Hoy Botellita de Jerez se escucha con mucha confianza, firme, sin porosidad. El sonido es compacto, muy amarrado, cada uno de ellos se prodiga en su instrumento, a veces Ojeda sobresale por algún solo de guitarra, cuya intensidad es devastadora, pero prima la unidad.
Hacía falta un nuevo disco de la banda (“Botellita siempre ha sido un grupo crítico, que ha fijado una postura política y de resistencia. Venimos de esa escuela en donde el rock es contestatario, rebelde; ahora es el momento en que se necesita ese tipo de rock y es el que menos vemos, en ese sentido somos bastante pertinentes”, declararon hace poco a Milenio), cargado de esa mirada nada complaciente a los acontecimientos del país.
Hoy, esas nuevas melodías en donde se le hinca el diente a los entreveros de la vida cotidiana y de la realidad nacional, conviven con los temas clásicos, mismos que aparecen después de una falsa despedida. Una visión a futuro permite regresar al pasado de manera gozosa y eso hace el cuarteto en la segunda parte del concierto. Revisitan las canciones emblemáticas, ponen a bailar a los fans o los llevan a hurgar en sus lados íntimos.

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
En esa actitud sin dobleces no sólo dejan claro que están muy vivos,  también, aunque no de forma explícita, nos dicen que este nuevo impulso es benéfico para ellos y para el rock mexicano.

Programa
El Fua (Método de superación personal para personas que se sienten atrapadas en esta máquina de producir basura) / El principitote / Domingo, mi vida / Te quiero mucho, pero ya no te soporto / Sin maíz, no hay país / Carnal / No pinches mames / Chichis pa’ la banda / Ardilla / La verdad / El dinosaurio / El dinosaurio (reprise) / #43 / ¡Presos políticos, libertad! / El charrockandroll / Vamos a la alberca / Valona de la conquista / Luna misteriosa / Oh, Denny’s / Niña de mis ojos / El laberinto de la soledad / Alármala de tos.




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