viernes, 6 de noviembre de 2015

Yuridia: De la sumisión al desplante

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

6 de noviembre, 2015 / Función única / 1:45 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora, S.A. DE C.V.

Alejandro González Castillo
“Ahora vienen a mí, como relámpagos, recuerdos que viví con ustedes muchas veces, muchas noches. Éste no ha sido un camino fácil”. Mientras habla, Yuridia sacude incrédula la cabeza, como si estos movimientos le ayudaran a certificar que, efectivamente, tiene entre sus manos un Disco de Oro que su sello le ha otorgado gracias a que 6, su álbum más reciente, se ha vendido cual pan recién salido del horno. Rendida ante la situación, la homenajeada permite que las lágrimas que salen de sus ojos pongan a prueba la calidad del rímel que arquea sus pestañas mientras el público repite su nombre una y otra vez. “Ya ni sé cuál sigue”, confiesa temblorosa para luego continuar con el espectáculo.


La ruta de la cual habla la cantante, rebosante de esfuerzo y tenacidad, arrancó hace diez años, cuando decidió hacer un casting para participar en un concurso televisivo que andaba a la caza de nuevos talentos. Tras meses de pruebas, la joven no ganó el primer premio, sin embargo se echó a la bolsa la simpatía de los televidentes para pronto hacerse de un contrato discográfico que, como hoy puede apreciarse, ha rendido jugosos frutos. Pero más allá de discos pesados cual metales, es el aprecio de los Yurifans —como la propia intérprete denomina a sus seguidores— lo que brilla más que una montaña de lingotes de oro. Y es que el grado de cariño que la audiencia muestra no se limita a palmas y gritos; muñecos de peluche, camisetas, pulseras y besos son recogidos en todo momento por la norteña a orillas del escenario; muestras de afecto que ella cambia por sonrisas, firmas y hasta por su micrófono, toda vez que los versos de sus heridos temas así lo exigen.  

Las canciones que hoy se dan cita celebran la existencia de llagas en el pecho, aberturas tan pronunciadas como la que la falda de la sonorense exhibe para que de ella escape uno de sus muslos. Así que igualmente son bienvenidas las historias de venganza, donde se aplaude el regreso de los malandrines con tal de platicarles que “nadie es indispensable” (“Te equivocaste”), que aquellos temas donde no queda más que hincarse y aceptar que la vida resulta “desesperada, equivocada sin tu amor” (“Lo que son las cosas”). Porque eso es justo lo que el público requiere, pasar de la sumisión al desplante, un salto mortal que tiene lugar en los versos de “Enamorada y herida”, un tema popularizado por Marisela que en la voz de la nacida en Hermosillo encuentra un nuevo aire, tal como sucede con “Ámame” (Marlene), “Él me mintió” (Amanda Miguel) y “Noche de copas” (María Conchita Alonso).
De lo casual a lo sofisticado, de lo provocador a lo cándido, los cambios de vestuario de la también compositora son agradecidos por la audiencia. Y lo mismo sucede con las evoluciones coreográficas que lleva a cabo una docena de bailarines. Sin embargo, las butacas han sido ocupadas, exclusivamente, por enamorados sin remedio, por espectadores listos para desgajarse a punta de canciones; de modo que el oropel que envuelve cada tonada los tiene sin demasiado cuidado. 
Sabedora del estado físico y anímico de los presentes, al final del show la llamada “diva de la música romántica en México” arroja una pregunta que, a pesar de lucir innecesaria, es respondida cual si de una revelación inaudita se tratase; “¿quiénes llegaron aquí, al Auditorio Nacional, con el corazón roto?”, inquiere la de las muñecas tatuadas para que de inmediato todos levanten la mano y, encogiendo los hombros, como si un calambre les atravesara el pecho, recuerden a Rocío Dúrcal con “Ya te olvidé”. 
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
A decenas de filas de distancia del escenario, bien lejos de los reflectores, una escena acongojante sucede mientras las luces se encienden, un acto tan dramático como los versos de “Ódiame”; “¡por favor, no me dejes así!”, exclama alguien entre asientos antes de ponerse de pie para recibir el abrazo solidario de su acompañante y así salir del foro, hombro con hombro, abatidos. Enamorados y heridos.

Una reina valiente 
Fue llamada la “reina sin corona” del reality show para cantantes que protagonizó en 2005; pues a pesar de ganar el segundo lugar, muchos consideraron que su talento no fue apreciado del todo por los jueces del espectáculo televisivo. Sin embargo, cuando no se decidía aún quién iba a llevarse el primer sitio, el tema “Ángel” (una versión de la canción firmada por Robbie Williams y adaptada al español por Yuridia) ya figuraba en la cumbre de las listas de éxitos no sólo de México, sino de Centroamérica. 
Ese mismo año, su álbum debut, La voz de un ángel, fincaría los cimientos de una carrera discográfica que se agrandaría con Habla el corazón (2006), Entre mariposas (2007), Nada es color de rosa (2009), Para mí (2011) y 6 (2015). Cabe destacar la participación de la sonorense en el soundtrack del filme animado Valiente, una película producida por Dinsey donde la cantante adhiere su voz a un par de temas: “Viento y cielo alcanzar” y “Con toda libertad”. (A.G.C.)

Programa
Así se fue / Ángel / Te equivocaste / Lo que son las cosas / En su lugar / Ahora entendí / Polos opuestos / Noche de copas / Habla el corazón / Ya es muy tarde / Se va a terminar / Si quieres verme llorar / Enamorada y herida / Sin la memoria / Ódiame / Ganas de volar / Bombón / Me olvidarás / Deja / Para decir adiós / Man I Feel / All About / Uptown Funk / Alguna vez / Déjame / Ámame / Él me mintió / Ya te olvidé.




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