domingo, 8 de noviembre de 2015

The Beaux’s Stratagem: Los beneficios del divorcio

Foto: The National Theatre

National Theatre de Londres presenta. NTL. / 8 y 9 de noviembre, 2015 / Dos funciones / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional – Embajada Británica en México.

Fernando Figueroa
Resulta difícil de creer que el dramaturgo irlandés George Farquhar (1676-1707) haya escrito The Beaux’ Stratagem cuando su estado de salud iba en declive. Los diálogos chispeantes de esta comedia más bien parecen producto del bienestar y la alegría, dos elementos que el texto y la puesta en escena generan en los espectadores londinenses y en quienes observan atentos a través del video.


También es triste saber que Farquhar sólo vivió treintaiún años, suficientes para crear nueve obras que le cambiaron la fisonomía al teatro británico en el arranque del siglo XVIII, en especial por tres comedias geniales The Constant Couple (or A Trip to the Jubilee), The Recruiting Officer y The Beaux’ Stratagem. Esta última un alegato en favor de la igualdad de género, pues la anécdota gira en torno al desastroso matrimonio de la Señora Sullen (Susannah Fielding), quien debe soportar a un estúpido marido alcohólico (Richard Henders), pero a final de cuentas se deshace de él.

Se cuenta la historia de un par de amigos que han quedado en la ruina y buscan estafar a mujeres ricas de provincia. Aimwell (Samuel Barnett) y Archer (Geoffrey Streatfeild) se aparecen cierto día en el condado de Lichfield y enfocan sus baterías en Dorinda (Pippa Bennett-Warner) y la Señora Sullen. Su lema es: “Ninguna mujer puede ser realmente una belleza sin dinero”.
Conforme avanza la trama, salen a flote los buenos sentimientos del par de vivales. Ambos se enamoran de sus respectivas damas y se declaran dispuestos a vivir con ellas de manera modesta e incluso trabajar.
Michael Billington, crítico de The Guardian, destaca la habilidad del director, Simon Godwin, “para liberar la energía de la obra y subrayar su importancia social”, y elogia “el perfecto equilibrio entre los comentarios serios y los divertidos”. El montaje pone énfasis en el lado amable de la vida y por eso es importante la música folk en vivo que, de manera recurrente, pone a bailar a todos los protagonistas.
Debido a su simpatía y porque el papel que desempeña es el más cuajado, quien destaca sobremanera en el terreno actoral es Geoffrey Streatfeild, pero eso no significa que el trabajo de los demás sea desdeñable. Pearce Quigley, por ejemplo, interpreta a un sirviente de pocas palabras y provoca las carcajadas más ruidosas.
La mayor parte de la acción se desarrolla en el salón de una posada, por donde desfilan personajes que desean subir a las habitaciones de la parte alta y así satisfacer sus más íntimos deseos. La escenografía de Lizzie Clachan facilita las cosas y cuenta con una eficaz e imaginativa iluminación a cargo de John Clark. La música original es de Michael Bruce.
Cabe señalar que Farqhuar escribió The Beaux’ Stratagem durante la época en que Luis XIV expandía su poder en Europa, y por eso salpica la obra con chascarrillos de este tipo: “El humor francés es la combinación del resentimiento y la buena educación”. También se habla de cierto huésped de ese origen “que es no sé qué y se va no sé cuándo”.
En el intermedio se proyectó un reportaje acerca de las transmisiones del programa National Theatre Live, un reto técnico que requiere la participación de ochenta personas para que las obras puedan ser vistas en dos mil salas alrededor del mundo. El perfecto maridaje de la tecnología y el arte al servicio del espectador.

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