domingo, 15 de noviembre de 2015

Orquesta Buena Vista Social Club: Cuando el futuro se desvanece

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Adiós Tour / 15 de noviembre, 2015 / Función única / 1:45 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

Rodrigo Farías Bárcenas
En 2000, Nnenna Freelon dio a conocer su sexto disco, titulado Soulcall. En el contexto de la grabación, el título alude a una invocación que se hace a otras personas mediante una fuerza o energía emocional y espiritual. Tal término puede asociarse con el impacto que provoca Rolando Luna al interpretar en el piano “Cómo siento yo”. Su emoción es tal, que transforma la algarabía del público en un pasaje de silencio, casi ceremonial. Parece que hace con la música el llamado al que se refiere la cantante de jazz, propiciando que el concierto inicie con una conmovedora carga evocativa. 


El motivo de esa atmósfera reverente es el pianista Rubén González (1919-2003), autor de la citada pieza, cuya trayectoria se proyecta en imágenes a través de las pantallas. Cuestiones sobrenaturales aparte, después de la primera evocación visual vendrán otras, programadas en diferentes momentos, para traer a la memoria la figura de músicos que, como González, fueron parte de la agrupación y fallecieron a edades avanzadas. En su despedida de los escenarios, la Orquesta Buena Vista Social Club reconoce su legado y aportaciones.

Estamos hablando de artistas que forjaron la música popular cubana: Orlando Cachaíto López, contrabajista (1933–2009); Ibrahim Ferrer, cantante (1927–2005); Manuel Galbán, guitarrista (1931–2011); Francisco Repilado, Compay Segundo, compositor y cantante (1907–2003); Pío Leyva (1917–2006) y Manuel Puntillita Licea (1927–2000), cantantes.
El público recibe cada video con la misma calidez que le brindó al primero, en correspondencia a la combinación de imágenes que muestra aspectos íntimos y profesionales de la vida de los músicos. Son historias personales que transcurren en medio de vínculos compartidos, a través de los cuales se vislumbra un contexto cultural. He ahí los nexos con el Trío Matamoros, Benny Moré o Arsenio Rodríguez; las emisiones radiofónicas y programas de televisión; también el ambiente de los bares y los clubes nocturnos de La Habana, con sus orquestas, grandes bandas o sonoras. No faltan el danzón, la guaracha y el bolero. Pero antes que nada destaca el son: su florecimiento y expansión por el mundo en la década de 1950, “la época dorada de la música en el mundo”, según Ry Cooder. Época que inspiró el surgimiento de Buena Vista Social Club en 1996, cuyo primer álbum salió al año siguiente. 
En forma paralela a este recorrido que apela a la memoria, en el escenario se vive el tiempo presente con plenitud y ánimo gozoso. Cuando la orquesta se apersona, lo hace en compañía de una gran ovación. Arranca con el clásico danzón “Bodas de oro”, sigue con “Rincón caliente”, y al llegar el turno de “Tumbao”, con su homenaje a Cachaíto, ya es notorio que la reverencia inicial del público ha quedado atrás. Los músicos transmiten su vitalidad sin reservas, provocando un estimulante sentimiento de alegría, que en muchos casos el público exterioriza con el baile. 
La dinámica del conjunto resulta de un consenso que privilegia la expresión colectiva, sin menoscabo de la individual. La vestimenta es una metáfora de esa armonía. Todos lucen traje y corbata o vestido de noche, en su caso. Muy elegantes. Sin embargo, cada traje es diferente. Los hay de color oscuro o de un vistoso claro. Lisos o cuadrados. Serios o juguetones. Depende del modo de ser de cada quien.
Así es en la música: con los solos reluce la voz propia, mientras los demás apoyan instrumentalmente con discreción y guardando un respetuoso silencio, si es necesario. Rolando Luna en los suyos, como ya contamos, deja pasmada a la gente con su lirismo en el piano. Papi Oviedo, de actitud concentrada e impresionante seriedad, recorre las cuerdas de su tres con precisión y emotividad, a pesar del enorme tamaño de sus dedos. Barbarito Torres, excepcional por su carisma y espectacular virtuosismo al tocar el laúd. El director musical, Jesús Aguaje Ramos, le da un enfoque melódico al trombón, haciéndolo cantar. Idania Valdés y Carlos Calunga también tienen su propia personalidad como cantantes. 
Los solos de la sección rítmica son arrasadores. Corren a cargo de Pedro Pablo (contrabajo), Andrés Coayo (congas), Alberto La Noche (bongós) y Filiberto Sánchez (timbales). Luis Alemany sobresale con la potencia de su trompeta. Mientras que el veterano Guajiro Mirabal, también trompetista, permanece tranquilo en su silla, acompañando. Aguaje Ramos lo presenta como “historia viva de la música cubana”.
Falta por mencionar a Omara Portuondo, cuyo arribo a mitad del concierto se produce momentos después de la espléndida interpretación que hace Aguaje Ramos de “Trombón majadero – Somewhere Over the Rainbow”, que atrapó la atención del público. Su participación en la orquesta es de lo más relevante, pues ella tiene su propio lugar en la historia de la música cubana, con estatus de leyenda. Luce un vestido de intenso rojo y el mismo trombonista la describe como “la diva más bonita y sexy”. Acaba de cumplir ochenta y cinco años y tiene proyectado continuar su carrera una vez que termine el Adiós Tour, el próximo año.
Su presencia amerita una ovación de pie. Interpreta media docena de canciones, entre ellas la muy querida “Lágrimas negras” y “Esta tarde vi llover”; la última de Armando Manzanero, seguida por un fragmento de “Vida loca”, de Francisco Céspedes. Luego de compartir un baile con Papi Oviedo, en el que ambos se contonean con graciosa coquetería, se despide levantando otra vez al público. “Es imposible no querer a Omara”, dijo alguna vez Eliades Ochoa. 
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
La célebre “Chan Chan” anuncia la cercanía del  final, que no es la típica conclusión de un concierto. Tiene características especiales porque forma parte de un ciclo que se está cerrando, el cual a su vez representa el fin de una época en la difusión de la música cubana. Omara Portuondo, reincorporada en el encore, ondea la bandera de su país, que puso a su alcance una mujer que estaba en primera fila. Todos los integrantes de la Orquesta Buena Vista Social Club se despiden cobijados por una afectuosa ovación. Tal vez no vuelvan a tocar en México, ni en otra parte del mundo, con esa denominación. Bajo esta circunstancia, el sentido evocativo que marcó la velada se manifiesta con mayor claridad: la evocación hace falta cuando el futuro de desvanece.

Los mil conciertos
La relación de Buena Vista Social Club con el público mexicano se remonta al mes de septiembre de 1997, cuando el sello Discos Corason dio a conocer el primer álbum de la agrupación con una conferencia de prensa en el Salón Los Ángeles, de la ciudad de México. En ella participó el guitarrista y productor estadunidense Ry Cooder, uno de los directores del proyecto, quien narró su experiencia con los músicos cubanos y su trabajo con los otros dos directores, Juan de Marcos, reconocido músico y productor cubano, y Nick Gold, fundador del sello inglés World Circuit Records. 
Después de diecisiete años de estar en activo, la hoy denominada Orquesta Buena Vista Social Club, anunció su retiro de los escenarios en 2014, para lo cual emprendió una gira denominada Adiós Tour. El éxito que tuvo en varios países propició que su conclusión prevista para 2015, se prolongará hasta 2016, con una presentación en el Teatro Karl Marx, de La Habana. 
Su último concierto en México, el 15 de noviembre de 2015, en el Auditorio Nacional, se realizó después de su histórica presentación del 15 de octubre en la Casa Blanca, para celebrar el Mes de la Herencia Hispana, instituido para reconocer los aportes de esa comunidad a la cultura de Estados Unidos. 
Según la empresa que lo trajo a México, el Adiós Tour sintetiza “más de mil conciertos que han involucrado a más de cuarenta músicos en los últimos dieciséis años. Durante este tiempo, el grupo se ha convertido en una dinámica y multigeneracional big band, donde los veteranos y los más jóvenes se han unido para celebrar con gran elegancia la tradición cubana”. (R.F.B.)

Programa
Cómo siento yo / Bodas de oro / Rincón caliente / Tumbao / Bruca manigua / Black Chicken / Marieta / Trombón majadero – Somewhere Over the Rainbow / Lágrimas negras / 20 años / Esta tarde vi llover – Vida loca / No me llores / Quizás quizás / Chan Chan / El cuarto de Tula / Dos gardenias / Candela.




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