miércoles, 4 de noviembre de 2015

Natalia Lafourcade: El debut soñado en Reforma

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Hasta la raíz / 4 de noviembre, 2015 / 2:40 hrs. de duración / Función única /
 Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.


David Cortés
De acuerdo con un dicho popular, el talento se mide de la cabeza al cielo y hoy Natalia Lafourcade da una abundante prueba de ello. No ha sido un trayecto fácil y el mismo ha estado lleno de obstáculos; pero ella nunca se doblegó. Atrás quedan los momentos de incomprensión, los vituperios, el desconcierto; sin embargo, todo eso sirvió para pavimentar el camino, arribar al coso de Reforma, apoderarse de él y hacerlo suyo.


Quien naciera en la Ciudad de México, aunque vivió gran parte de su infancia en Veracruz, nunca refrena su emoción. Por el contrario, esa emotividad siempre está a flor de piel y hace que cada una de sus interpretaciones se vea revestida de una gama de sorpresa, alegría, asombro. “Mi corazón late muy rápido de estar aquí con ustedes… así se siente de bonito”, dice luego de hacer la entrada ella sola, con su guitarra al hombro, para comentar más adelante: “Es mi primer Auditorio Nacional” (a solas, pues antes estuvo aquí para presentar Travieso carmesí con otras artistas y también compartió cartel con Julieta Venegas en 2011). Lo que nunca señala es que esta aparición es, por el momento, la culminación de un trabajo constante, de una preocupación por encontrar nuevas maneras de comunicarse con sus fans y de establecer alianzas con ellos.

Visto así, uno de los instantes climáticos es cuando la compositora voltea al pasado y hurga en los sonidos de su niñez. Esto lo hace no sólo con las canciones de Agustín Lara, a las que además de una pátina de jazz, también salpica con otras inflexiones; el movimiento implica una vuelta a los orígenes, un regreso Hasta la raíz que si bien es el título de su más reciente disco y habla de una mirada al interior, hasta lo más profundo, es igualmente un regreso a sus orígenes.
Para recordar esa tierra de la que guarda muchos recuerdos, invita a Los Cojolites (“estar aquí es un sueño cumplido, por fin se hace realidad y por ello decidí tener un invitado muy especial, una banda a la que admiro mucho”), esa agrupación de son jarocho que este año festeja su vigésimo aniversario y que marca un giro en la noche.
Si antes Lafourcade se había volcado en el romanticismo y en las cadencias lentas, a partir de este instante su sonido gana energía y garra, un par de elementos que, combinados con una disposición hacia lo fino y lo elegante, hacen muy atractiva su propuesta.
Cuando llega el turno de “Aventurera”, convertida en una contagiosa muestra de son y cumbia, ella invita a varios de sus seguidores a subir al escenario y acompañarla en el baile. Entonces, los alientos cobran mayor ímpetu; la trompeta, que a lo largo de la velada descollará varias veces, teje unos solos muy sensuales, calientes, tanto que la brisa marina podría llegar a sentirse.
Mientras, la vocalista toma la guitarra o se sienta al piano. Desde allí dirige a su agrupación que esta noche, como ella, contagia su gusto y contento en cada acometida, frase musical o verso de una canción. Son muy aclamadas las versiones que hace a los temas de Lara, pero en realidad el programa de la noche se centra en su más reciente placa (incluso interpreta un descarte de la misma), aunque no olvida algunos temas emblemáticos de su multipremiada trayectoria discográfica (Hasta la raíz ha sido nominado a cinco Grammy latinos).
Cuando el final se acerca, Lafourcade completa el círculo. Si inauguró la velada a solas, con su instrumento de seis cuerdas, el encore comienza de la  misma manera, aunque todavía desgrana tres melodías más para satisfacer las ansias de quienes hoy la han venido a celebrar.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


No hay concesiones, la noche es pródiga en entrega, en generosidad, aunque resulta imposible complacer a todos; pero las imágenes de una Natalia emocionada hasta el llanto, incapaz de creer lo que ve en las gradas, quedan en la retina de los presentes. Eso y un cúmulo de sensaciones que se tornarán imborrables a partir de que las puertas del lugar se traspasen y todo se convierta en remembranza.

Discografía
2002: Debuta con una placa homónima de la que se desprende como sencillo “Busco un problema”.
2005: Aparece Casa, su segundo álbum.
2007: Las cuatro estaciones del amor (EP), “inspirado en los ciclos del amor que tenemos los seres humanos”, es un proyecto completamente instrumental y se convierte en su tercera producción.
2009: Hu hu hu es nominado a los Grammy Latino y anglosajón.
2011: Graba al lado de Ely Guerra, Lo Blondo (Hello Seahorse!) y la Orquesta Filarmónica de las Américas, dirigida por Alondra de la Parra, el álbum Travieso carmesí.
2012: Lanza Mujer divina. Homenaje a Agustín Lara y se hace acreedora al Grammy Latino en la categoría de Mejor álbum de música alternativa.
2015: Ve la luz en el mercado Hasta la raíz, al que define como “un diario de ruptura y una reconstrucción. Con este disco tenía ganas de experimentar, hacerlo más personal y, poco a poco, sin darme cuenta de lo profundo e intenso que vivía, fui encontrando esa esencia en mi música”. El tema que da título a la obra es nominado al Grammy Latino por mejor canción del año (D.C.).

Programa
Cucurrucucú paloma / Vámonos negrito / Antes de huir / Hasta la raíz / Lo que construimos / Palomas blancas / Para qué sufrir / Un derecho de nacimiento - El son sin fin - Sembrando flores (con Los Cojolites) / Ya no te puedo querer / Nunca es suficiente / Mujer divina / Amor, amor de mis amores / Amarte duele / Casa / Un pato / En el 2000 / Me voy de casa / Te quiero ver / Mi lugar favorito / Limosna / Aventurera / Ella es bonita / Partir de mí / Estoy lista / No más llorar / Azul.





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