domingo, 8 de noviembre de 2015

Flans: El presente perfecto de un pretérito idílico


30 años / 8 y 28 de noviembre, 2015 / Dos funciones / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: Promoción, Entretenimiento y Cultura, S.A. de C.V. 

Alejandro González Castillo
Esta noche el Auditorio Nacional está ocupado por personas que alaban el ayer con vehemencia, que no dudan al aseverar que tiempos pasados fueron mejores, que entienden el significado de VHS y walkman y saben bien quién fue Raúl Velasco, ese hombre que las acompañaba los domingos mientras se untaban gel de la marca Súper Punk en el cabello; conocimientos que atesoran a pesar de que hoy día sus hijos aprovechan los servicios de GPS y Spotify y comentan los discursos de youtubers como Yuya y Werevertumorro. 


Ansiosa, la audiencia de pretérito idílico choca sus palmas cuando la portada de un LP puesto a la venta hace treinta años toma por asalto las pantallas del recinto. Entonces recuerda lo cuidadoso que había que ser a la hora de que la aguja del tocadiscos pisaba los surcos; pero también vienen a su cabeza los flecos aparatosos, los tenis Crayon’s y los blusones de estampado fluorescente. Por otro lado, igualmente reviven felices la monserga de pedir permiso a los padres con tal de salir de fiesta y el encanto de los cruces de miradas que ocurrían con los compañeros de clase en la era bachiller. Todo con sólo ver una foto, la de tres chicas de pinta desfachatada que, de pronto, se materializan para ocupar el escenario cantando “Me gusta ser sonrisa”, explicando que son los labios el mejor sitio para estar en la tierra.

Desde entonces, los asistentes hacen suyo cada uno de los temas que pasan lista bajo los reflectores, andando hacia atrás, como si el tiempo fuese la banda de una máquina corredora. Así, entonan el cuento del “chico serio que estudiaba arquitectura” (“Él no es un Rocky”), o la historia del tipo que recibe un rotundo “Esta noche no” tras pretender emborrachar a su acompañante (“Tiraré”). Lo importante es, como antaño, copiar cada una de las coreografías que las intérpretes de los hits llevan a cabo, usar las manos como antifaces y abanicos, transformar las extremidades superiores en olas y estrellas; flexionar los tobillos con precisión para no hilvanar traspiés y “evitar el tropezón”. Se trata de que todos esos días de práctica frente al espejo encuentren hoy un final útil, así como de que las miles de cartas escritas “Desde la trinchera” del abandono hallen destinatario; esa “Alma gemela” que, aunque ansía decir sí, insiste y “Finge que no”. 
“Ay amor” es la queja recurrente cuando las baladas flagelantes arrasan con los pasos de baile. Sin embargo, son las canciones soleadas las que predominan en el paisaje. “Entre cuadros, camisetas, discos y jeans”, se apuesta por firmar un negocio perfecto: “Hoy por ti, mañana por mí”. Un plan que se charla de modo coloquial (“yo me mordía los labios, ¡qué padre, qué tal!”, reza “Tímido”) y garabatea onomatopeyas que cada quien traduce a su propio idioma (“Uhm, ah, oh”). Y aunque es cierto que la añoranza romántica tiene cabida (“Las mil y una noches”, “Alma gemela”), paralelamente, y de modo implícito, se escucha en “No controles” un grito de disidencia, inusitado, si se considera el momento y las circunstancias en que dicho sencillo fue lanzado. Tal cantidad de matices permite comprender por qué el temario de esta noche rebasa cercos estilísticos y Flans ya forma parte ineludible de la historia de la cultura pop del país.
Tras experimentar acompañadas de un coro góspel (“Quédate a mi lado”), eludir “El final” al lado de Rostros Ocultos y pintar de “Verde más allá” junto a Jenny and The Mexicats, Ilse, Ivonne y Mimi se despiden recapacitando respecto al trote de las manecillas del reloj que todos retan sin reparos: “No acabamos de sorprendernos y agradecerles todos estos años de cariño y fidelidad. Pero queremos decirles que no hubo épocas mejores; es éste nuestro mejor momento porque ustedes están aquí, acompañándonos”. No del todo seguros ante la advertencia, muchos mantienen en lo alto sus teléfonos celulares, registrando en video los últimos segundos de ésta, una cita de recuerdos invaluables que, de no existir las memorias virtuales, diminutas cual uñas, hubiesen sido grabadas en más de “20 millas” de cinta, interminables estambres de video enrollados dentro de cartuchos VHS. 

En sus propias palabras 
“Los años ochenta significaron una época maravillosa para Flans porque se nos abrieron muchas puertas. Fue una era de muchos antros, reventones y fiestas donde existía una identificación plena con la música que se escuchaba y tal vez por esa razón aquella generación siga escuchando los hits de entonces. Porque, además, la música de los ochenta es muy divertida y permanece vigente, puedes notarlo cuando checas el Ipod de muchos chavitos; ésa es la clase de música que prefieren escuchar”.
“Es cierto que en esos años nos la pasábamos de promoción, dando entrevistas y ofreciendo conciertos. Este ritmo de vida hizo que nos perdiéramos varias cosas, como echar novio tranquilamente, o salir con calma acompañadas de amigas y amigos; pero nos las arreglamos para encontrar una dinámica acorde a nuestra realidad. Por ejemplo, acabábamos de dar un concierto y nos íbamos a, no sé, una disco en el kilómetro doce en una carretera perdida en Chiapas, y ahí nos la amanecíamos bailando. Claro, pagábamos la desvelada al otro día, terrible, pero contábamos con esa energía y la aprovechábamos. Finalmente, nos la pasábamos increíble; tal como ahora, que nos reímos todo el tiempo, incluso de nosotras mismas”. (A.G.C.)

Programa
Yo no sería yo / Me gusta ser sonrisa / Los salvajes / Uhm, ah, oh / Esta noche no / Giovanni amore / 20 millas / Tiraré / Con Rostros Ocultos: El final / Alma gemela / Quédate a mi lado / Hadas / Finge que no / Desde la trinchera / Ay amor / No podrás / Nunca más te vi / Hoy por ti, mañana por mí / Tímido / A cada paso / Con Jenny and The Mexicats: Verde más allá / Él no es un Rocky / Me he enamorado de un fan / Corre, corre / Bazar / Las mil y una noches / No controles. 

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