viernes, 20 de noviembre de 2015

El Pescao: Peces voladores, tequila y confesiones

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

20 de noviembre, 2015 / Función única / 1:50 hrs. de duración / 
Promotor: Beatamina Music S.C.

Alejandro González Castillo
David Otero echa su guitarra a la espalda para agacharse y sorber del vaso que reposa a sus pies. Mientras bebe, el público le grita “¡tequila, tequila!”, para que el sediento conteste: “esperen, eso será al rato, quiero estar sobrio la primera parte del concierto, por lo menos. A ver, ¿quién canta conmigo?”.


“Voy a tocar en tu ciudad que es mi ciudad”, reza la letra de “Madrid”, un tema que entre versos es dedicado “a los mexicanos, porque me hacen sentir como en casa cada vez que vengo”. Y efectivamente, el español sabe bien de lo que habla cuando, también, elogia la tonalidad del cielo nacional, pues a lo largo de diez años de historia, El Canto del Loco (el combo donde militó antes de decidir andar a solas por los senderos de los acordes) visitó en múltiples ocasiones nuestro territorio, además de otros países que se extienden hacia al sur. “Hace ya algunos años que empecé a cantar mis canciones y jamás imaginé tocar en el Lunario frente a ustedes. Les juro que me alimentan vuestro aplausos”, remata el ibérico para luego fusionar a Juanes con Survivor en “La luna viene y va”.

Antes de entibiar la estructura ósea de la audiencia con la ventisca tropical de “Peces voladores”, el compositor recuerda con “Me da lo mismo” a una figura determinante en su historia como músico; “Cristóbal, quien me dio el empujón para empezar en esto. A quien, desde cualquier escenario donde esté, siempre le mando un mensaje de amor”. A continuación, Daniel se viste de rockero con “Otra vez”; “no soy yo sin distorsión”, explica mientras rasga su ronca guitarra y solicita, al fin, cuatro shots de tequila para así hacer arder las gargantas de sus compañeros musicales, “pero con una rajita de limón, por favor”. 
Así, con media pista recorrida, Otero revive un roce amoroso situado en Argentina para luego amasar la posibilidad de transformarse en una marioneta en las manos de cierta chica, ya al lado de Juan Solo y con los versos de “Ella no es”. De esta forma es como dicha dupla encuentra el confort bajo los reflectores, así que sigue unida para invitar a los escuchas a desalojar su asiento al ritmo country de “Blanco azul”; “se han pasado el día sentados en la oficina y, ¿a pesar de eso vienen aquí a seguir igual? Quiero ver saltando a todo el DF”, comenta el español para alentar el baile.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
“Quisiera dedicar esta noche a la gente que ha estado cerca de mí desde siempre”. Tras esto decir, el madrileño habla de un encuentro que sobrevive a los cambios; “trato de hacer algo por los dos, simplificarlo, trato de verme tal como soy”, entona; una confesión que precede a “Una foto en blanco y negro”, un tema escrito por el de la guitarra cuando sólo contaba con dieciocho años. Y no falta entonces quien, congruente, aplica un filtro bicolor a la foto que dispara desde su teléfono inteligente para después escapar del foro, con la mira a todo color.

Programa
Llamando a gritos / Al otro lado / Cada día / Castillo de arena / Madrid / Delay / La luz oscura / La luna va y viene / Me da lo mismo / Peces voladores / Otra vez / Con Sandra Corcuera: Por las calles / Con Juan Solo: Ella no es - Azul y blanco / Historia de terror / El pescao / Tal como eres / Una foto en blanco y negro / Pachanga / Volverá / Buscando el sol.





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