miércoles, 25 de noviembre de 2015

Carmina Cannavino: De Latinoamérica para el mundo

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional

México de mis cantares / 25 de noviembre, 2015 / Función única /
 2:05 hrs. de duración / Promotor: Tulio Bagnara.

Fernando Figueroa
Luego de treinta años de carrera artística, en los que grabó una decena de discos con sellos independientes, Carmina Cannavino presenta México de mis cantares, un álbum con temas propios que sale al mercado con el cobijo de una empresa trasnacional.


Nació en Perú, vivió varios años en Argentina y recaló en México, país al que considera su segunda patria. Se declara chilanga de corazón, pero también habla maravillas de una casita que tiene en la costa, donde puede cantarle a los pescadores de la zona y ver la luna que se recuesta en el horizonte.

La música de Cannavino condensa sonidos de su nación de origen —marinera, chicha, landó, vals— y le agrega pinceladas rancheras. Sus letras exaltan la riqueza autóctona de los pueblos latinoamericanos: costumbres, paisajes, bailables, tradiciones y amores.
No niega la cruz de su parroquia y exalta la figura de Chabuca Granda, de quien ofrece “Fina estampa” porque el público la pide “y además no puede faltar”, y “María Sueños”. También agradece a distancia el apoyo de Lila Downs, con quien grabó “Pacha madre” para el álbum Ofrenda (2011) y que incluye en el nuevo material.
La acompaña un trabuco de instrumentistas liderados por Ángel Chacón, excepcional guitarrista a quien se deben los arreglos musicales. Juan Luis Gedovius (batería), Pepe Morán (teclados), Pocho Bocanegra (percusiones), Jesús Mendoza (bajo) y Rosa Cannavino (coros), aportan sus talentos a la velada que para Carmina es un parteaguas.
“Realmente es una apuesta muy grande (de su casa discográfica), el apoyar a una artista que, como yo, ha andado siempre en el margen, y no porque haya querido”, dijo la naturalizada mexicana en conferencia de medios previa. Aunque ha logrado dar este paso para alcanzar mayor difusión, agradece a todas las personas que la apoyaron antes, entre ellas Marta de Cea, de Ediciones Pentagrama, quien disfruta del espectáculo en una de la mesas. Bajo esa marca, Cannavino grabó materiales como Por obra y gracia (2007) y Patria Granda (tributo a Chabuca de 2008).
La noche es festiva en términos generales, incluso cuando se entona “Vive en mil”, en homenaje a la (literalmente) desaparecida Alaíde Foppa: “pluma libre y muy bragada… digna rabia… suenan y resuenan tus palabras como un viento de campanas”. 
La intérprete domina la escena con naturalidad y sencillez, gracias a cientos de presentaciones en teatros, plazas públicas, hospitales, escuelas y… ¡plataformas petroleras! Ha llevado sus trinos a gran parte de la República Mexicana y ciudades de Perú, Argentina, Estados Unidos, Corea del Sur, Ecuador, Uruguay, Brasil, Italia y Venezuela. 
Cuando llegó a México, trabajó muchas veces al lado de Amparo Ochoa y luego con Óscar Chávez. También ha compartido el escenario con Vicente Garrido y Lucho González (guitarrista de cabecera de Chabuca Granda).
 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
El show dio inicio con “No soy débil sexo”, una declaración de principios que también le sirve para decir adiós minutos antes de la medianoche: “Sólo quiero que me quieran, sin disfraces ni quimeras”. Los últimos aplausos ratifican el éxito de tal propósito.

Programa
No soy débil sexo / Tequila sour / Vive en mil (Alaíde bella) / Esperanza / Uva majada / Pago por ver / La ranita / Pacha madre / Flor de nochebuena / Luna seyba / Luna de granate / Manglar y coral / Oración del remanso / Temor de amar / Aunque me olvides / México de mis cantares / Candombe de las garzas / Moon River / Fina estampa / María Sueños / No soy débil sexo (bis).




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