jueves, 26 de noviembre de 2015

Ana Torroja: Mariposillas en el estómago


Conexión / 26 de noviembre, 2015 / Función única / 2:10 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

Julio Alejandro Quijano
Ana Torroja descansa del concierto en el sillón de su camerino. Ya no siente las mariposillas que hace dos horas revoloteaban en su estómago. “Ahora lo único que siento es hambre”, dice a uno de sus asistentes. Es una broma, aunque hay algo de cierto: se acaba de entregar emocionalmente (hizo renacer la época de los ochenta en los fans que asistieron al show), pero también físicamente (su máquina del tiempo es eficaz porque mantiene las mismas coreografías que ejecutaba con Mecano en temas como “Maquíllate”).


Antes de comer, se da tiempo para recapitular el espectáculo: ciento treinta minutos que empiezan a las 20:40 horas en la puerta 4 del Auditorio Nacional. “Ahí, a punto de entrar por entre las butacas para pasar en medio de la gente —confiesa—, yo todavía sentía esas mariposillas en el estómago, ¡y me duraron hasta la tercera canción!”.

Mientras baja por las escaleras, estrecha manos, responde sonrisas, interpreta “La fuerza del destino” y se da espacio para verificar que el sonido esté perfecto. Cuando termina su recorrido, se da cuenta de que ha sido una buena decisión empezar así. En lugar de nervios comienza a sentir un calorcito. “Era la energía de la gente”, dice. Y no cualquier gente, sino la del Auditorio Nacional, que es (lo dice ella, que estuvo aquí por primera vez en 1992) “muy sabia”.
Algo parecido afirma justo antes del cuarto tema: “Esto es lo que me gusta de México, esa alegría, el apapacho. No sabéis la emoción que siento de pisar este escenario, tanta que me cuesta respirar. Quiero darles las gracias por haberse acercado esta noche”. 
La última parte del mensaje resulta especialmente importante para quienes sortearon el caos de tránsito. “Eso ya no importa, hoy van a salir más felices de lo que entraron”, remata. Echa a andar el pasado con “Cruz de navajas”. En honor al público, se debe decir que Ana Torroja también se conjuga en presente. Hay por igual adultos —que la conocieron con aquella larga trenza falsa que movía con la cadencia de “las magdalenas de sexo convexo”, en los videos de la televisión española— que jóvenes que la descubrieron ya como leyenda del pop a través del musical Hoy no me puedo levantar, basado en canciones de Mecano y que ha tenido dos temporadas en México este siglo.
Es en su papel de icono que recibe a Sasha, Benny y Erik en “50 palabras, 60 palabras o 100”. Se les ve a gusto. Es un número que los ex Timbiriche han hecho en varias presentaciones este año, y la veneración que le muestran a Torroja no se limita a los cuatro minutos que dura su colaboración, sino que se quedan a disfrutar el resto del concierto entre las primeras filas. 
Ana se convierte a partir de ese momento en un eje que hace girar a la nueva generación del pop mexicano. De eso se trata precisamente Conexión, el álbum en vivo grabado en los Estudios Churubusco y cuyo estreno es motivo de este concierto. 
Viene Paty Cantú para “Mujer contra mujer”, en la cual hacen con sus cuerpos una gozosa insinuación romántica. Hay gritos de emoción cuando quedan frente a frente, tal cual dice la letra, y sus labios casi se rozan. 
Para “7 de septiembre” aparece Carlos Rivera, la toma por la espalda y hacen una interpretación escénica que le imprime dramatismo a la despedida de estos amantes que ya no se quieren: él va hacia la derecha, ella al lado opuesto, las luces se tornan azules y a la distancia interpretan la última estrofa. Todo esto lo recapitula Ana en su camerino, esperando aún su comida y con decenas de personas moviéndose a su alrededor. Y lo resume con una frase: “Ese momento fue una pelota de energía”. 
Dice que para entonces ya se sentía relajada. “Me dejé llevar”, señala al recordar todo lo que brincó en “Ay, qué pesado” y que le permitió presumir su buena forma física: “¡Qué tal ese aerobic!, sigo en forma con quién sabe cuántos metros de altitud, bailando y saltando”. 
Con Ximena Sariñana ofrece “Un año más” y llega el momento del final con “Me cuesta tanto olvidarte”, acompañada por Leonel García. Pero la nostalgia no reconoce más autoridad que sus propios recuerdos. “No hay marcha en Nueva York”, piden unos. “Dalí”, le gritan otros. “Soy”, se escucha desde el primer piso. Y a todos les cumple. A pura voz, sin música y con el coro de los fans, interpreta fragmentos de los tres temas. 
Se despide y va hacia su camerino. Se sienta en un sillón para descansar. “Tengo hambre”, piensa primero. Y luego le dice a quienes revolotean en su entorno: “Este público es maravilloso, se ha entregado, y eso ha hecho que el final fuera como irse a la cama con él, acostarse en una almohada para dormir y soñar”. Cierra los ojos y sólo ella sabe lo que imagina. 

Las vidas de Ana
La primera vez que se dio cuenta de que era famosa, fue en una fiesta de Navidad de su familia, en 1982. “Todos me trataban con deferencia porque era yo la cantante de Mecano”, recuerda. A partir de entonces y hasta la desaparición del grupo, en 1992, Ana Torroja vivió en el vórtice de la popularidad. 
En 1997 comenzó la búsqueda de su propio éxito, ya sin la ayuda de los hermanos José María y Nacho Cano. Aunque tuvo picos de prestigio (sobre todo junto a Miguel Bosé con una gira en el 2000), la mayor parte del tiempo el público la seguía recordando casi siempre por su pasado en Mecano. “Es como cuando tienes una historia de amor y te quedas colgadísima porque pensabas que sería para siempre”, le dijo al diario El Mundo.
Así que se retiró. Se convirtió en madre y la música dejó de interesarle, o por lo menos le importó menos que llevar a su hijo al colegio. Tras cinco años dedicada a la cotidiana vida de mamá, la convencen de regresar con el proyecto Conexión, que la pone a compartir sus éxitos con varios de los cantantes mexicanos de pop más conocidos del momento. 
¿Por qué regresó? Ana Torroja lo piensa. Sale del camerino y se asoma a donde acaba de ofrecer el concierto. Mientras mira el foro del Auditorio Nacional ya vacío, responde: “Es que me engancharon, me contagiaron, hicieron conexión conmigo”. (J.A.Q.)

Programa
La fuerza del destino / Hoy no me puedo levantar / Contratiempo / Disculpa / Cruz de navajas / Ya no quiero / 50 palabras, 60 palabras o 100 (con Sasha, Benny y Erik) / A tus pies / Amantes / Maquillaje / No me canso / Mujer contra mujer (con Paty Cantú) / 7 de septiembre (con Carlos Rivera) / Infiel / Sonrisa / Aire / Sirenas / Ay, qué pesado / Duele el amor / Un año más (con Ximena Sariñana) / Hijo de la luna / Corazones / Barco a Venus / Me cuesta tanto olvidarte (con Leonel García).

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