martes, 20 de octubre de 2015

Tercera de forros: Clics modernos y rituales antiguos



Letras y notas: huellas digitales desde mi muro. Sabo Romo, Benito Taibo y Julia Palacios (moderadora) / Salón Blanco /
 20 de octubre, 2015 / 1:30 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Alejandro González Castillo
Sabo Romo se levanta de su asiento para dirigirse a un toca toca muy coqueto que espera ser activado, aunque Julia Palacios prefiere llamarlo tocadiscos —“jamás tornamesa”, advierte—, un aparato arcano que esta noche hace que un LP de Los Xochimilcas gire para así regar notas por el Salón Blanco. “Es que poner un disco es un ritual, casi como ir a la iglesia”, advierte Benito Taibo mientras Romo saca un vinil más, el primero que grabó con Caifanes, para aclarar que Robert Smith no patentó las cabelleras encrespadas, pues antes de él existió el cuarteto mexicano con ropas de manta. 

El trío que protagoniza la velada se conoce desde hace tiempo, se trata de camaradas que, como ellos mismos apuntan, se han reunido hoy para charlar sin acartonamientos, tal como si estuviesen echados sobre el césped, en medio de un picnic. A diferencia de otras ocasiones en Tercera de Forros, esta vez no existe un autor sobre el cual disertar; el plan es abordar los alcances de las redes sociales, de los muros virtuales, y su relación con las huellas digitales que forran los dedos. “Facebook es mi periódico personal, ahí escribo cuando quiero y soy mi propio editor; desconozco la censura”, argumenta Taibo; “a mí me parece que el internet es un mal necesario; aunque yo puedo vivir tranquilamente sin él”, explica Romo para luego preguntarle al público cómo se pronuncia correctamente Instagram.

Así, entre discos de Yes y XTC, los apellidos Sábato, Cortázar y Leñero saltan como referentes importantes para el escritor que desde niño decidió que lo que quería ser en la vida era “un lector”, tras pasar “mes y medio en la cama por hepatitis”. Mientras tanto, el músico admite que solía leer El principito y Pregúntale a Alicia, y que descubrió a Carter Brown hurgando en el cajón donde su padre guardaba “revistas peladas, como Hustler y Playboy”. Las risas imperan en el ambiente hasta que el autor de Recetas para el desastre revela su gusto por “los Doors, los Rolling y hasta los ñoños de los Beatles”, provocando que sus amigos alcen las cejas, entre sorprendidos y ofendidos, para que al final los tres admitan que la letra de “Ob-la-di, ob-la-da” es horrorosa y choquen su manos al recordar historias estrambóticas al lado de Patti Smith, Rod Levario y Ozzy Osbourne.
Al final del encuentro, el caifán y el poeta contraponen sus opiniones respecto a la red social más popular. “Espero que sus garras jamás me atrapen, pues regularmente me encuentro con cosas intrascendentes, que olvido inmediatamente”, comenta el primero; “en Facebook no todo es banalidad y mamonería; aunque si algunos lo ven así, bueno, a lo mejor ya es hora de que cambien de amigos”, responde el otro. Luego, ambos se levantan de su asiento al lado de Palacios, seguros de que la mitad de los presentes van a acercarse para pedirles una foto que en cuestión de segundos será subida a la red. Entre bromas, sugieren un hashtag para enmarcar esos clics modernos que opacan el scratch del viejo tocadiscos que, distante del barullo, suena a volumen discreto.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.