domingo, 4 de octubre de 2015

Paquita la del Barrio y La Única Internacional Sonora Santanera: Entre animales rastreros y ajustes de cuentas

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional


4 de octubre, 2015 / Función única / 3:30 hrs. de duración /
 Promotor: Omar Suárez Entertaiment, S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Cansados de zarandeos emocionales y bofetadas verbales por parte de las mujeres, un valiente grupo de hombres con la honra deshilachada lleva tiempo denunciando públicamente su hartazgo ante un acto de lesa humanidad, donde la música es utilizada por las féminas como instrumento de tortura. ¿El fin de tal infortunio?, hacer sentir miserable a todo aquél que forme parte del —alguna vez considerado— sexo fuerte; ¿la principal responsable del daño?, la señora que esta noche celebra cuarentaicinco años de trayectoria artística. 


Es cierto que suele lucir inocente y frágil, pero dicha señora comanda con frialdad militar a un ejército de seres despechados, listo para derramar su repudio sobre cualquier bicho que se le cruce entre los tacones. Esta tarde, mientras La Única Internacional Sonora Santanera entibia los nudillos de las escuchas con la historia donde Songo, Borondongo y Bernabé se trenzan a golpes, una comitiva de inconformes —compuesta por los maridos de las que pagaron su boleto de entrada— toma asiento en la calle y ora en silencio porque las cosas no se pongan rudas dentro del foro, donde Francisca Viveros Barradas está a punto de tomar el micrófono para aceptar que lo que cierto “Viejo rabo verde” le hizo fue “peor que una mentada”.

Rebosantes de gozo, las seguidoras de Paquita celebran que alguien cante lo que ellas no se atreven. Y aunque el territorio está dominado por damas, de pronto se asoma uno que otro osado que, esquivando gestos reprobatorios, consiguió llegar a su butaca para, inocentemente, creer que gozará del espectáculo con tranquilidad. Desgraciados ellos, porque las torturadoras aprovechan cada una de las rimas de la cantante para barrer con mirada repugnante al hombre que más cerca tengan; luego, chasquean la boca y voltean hacia otra parte, como si compartir el aire con esos entes despreciables resultase tóxico. Es cierto que algunos pusilánimes fingen gozar la situación, cantando e incluso bailando, pero la realidad es que en el fondo apenas pueden aplaudir pues, su mirada los delata, se saben merecedores de tanto repudio. 
Mientras tanto, en el escenario el escarnio impera bajo las leyes de un mariachi, un trío (Los Dandys) y una banda sinaloense. Risueña, gozando su posición inquisidora, la veracruzana se refiere a un “machito engreído” a quien, para su desgracia, conoció en paños menores; “yo me esperaba un cuerpazo, de esos atletas bien dados, y resultó un pellejito”, canta la rubia mientras las puntas de sus dedos índice y pulgar casi se unen, dejando un hilo de aire diminuto, bien “Chiquito”, como la dignidad del dueño de la “Pobre pistolita”. Y para que ningún varón diga que se le está echando montón, apenas su turno pasa, Edith Márquez y Margarita La Diosa de la Cumbia le ceden el micrófono a Diego Verdaguer, Cristian Castro y Río Roma, quienes hacen su mejor esfuerzo por defenderse y demostrar algún atributo digno de ser considerado; puros intentos estériles, puñetazos al aire, porque el tino, los golpes directo a la quijada, hoy los propinan otras. Esta noche “Las mujeres mandan”. 
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

“Tres veces te engañé”, acepta antes de despedirse la del lunar en la barbilla, corroborando que fueron el coraje, el capricho y el placer los detonantes de su infidelidad. Y luego, con toda la tranquilidad del mundo, cual felina buscando diversión, hostiga sin reparo a una mísera “Rata de dos patas” que le causa especial repulsión mientras le pregunta a los colados si se lavaron los oídos, al grito de “¿me estás oyendo, inútil?”. Es así como el acto criminal se consuma y los torturados agachan la cabeza resignados. Satisfechas tras la vapuleada, las asistentes andan con el rostro en alto, muy orondas; ellos, en cambio, soportan estoicos los calificativos a los que se han hecho merecedores; desde cucarachas, hienas, animales rastreros, alimañas, adefesios malhechos e infrahumanos, hasta espectros del infierno, sanguijuelas, desechos de la vida, sabandijas y culebras ponzoñosas. 

Del barrio al estrellato
Descalza, entre sembradíos de café y mango solía vérsele; la apodaban Chica y supo lo que era recibir la ovación del público cuando cantaba en los festivales escolares de Alto Lucero, en su natal Veracruz. Aún era una niña, sin embargo ya veía en la iglesia del pueblo las películas de Pedro Infante y se preguntaba si alguna vez conseguiría tal grado de fama. 
Fue al lado de su hermana Viola que formó el dueto Las Golondrinas, una dupla que se mudaría a la capital del país para instalarse en el barrio de Tepito y presentarse donde hubiera oportunidad. Al mando de una fonda, y más tarde de su propio restaurante (Casa Paquita), la intérprete decidió autofinanciar su disco debut en 1984, El barrio de los faroles; el antecedente que la llevaría a presentarse en televisión y así comenzar una carrera profesional que a la fecha arroja decenas de álbumes grabados, premios Billboard, nominaciones al Grammy Latino y, por supuesto, una legión de escuchas pendiente de cada uno de sus reclamos. (A.G.C.)

Programa
Sonora Santanera: Perfume de gardenias / El ladrón / Por una rosa / Luces de Nueva York / Bómboro quiñá quiñá / Este tren no se para / Qué bello / Burundanga / El negrito del batey / Paquita con Los Dandys: Mi razón / Solamente una vez / Cerca del mar / Historia de un amor / Paquita: Invítame a pecar / Me saludas a la tuya / Imposible olvidarte / Paquita con Elefante: Fallaste corazón / Elefante: Así es la vida / Paquita: Viejo rabo verde / Chiquito / Ella / Paquita con Edith Márquez: Juro que nunca volveré / Edith Márquez: Costumbres / Paquita: Las rodilleras / Hombres malvados / Soltero maduro / Diego Verdaguer: Pídeme / Paquita: Resultó vegetariano / Diego Verdaguer: Voy a conquistarte / Quién de los dos será / Paquita con Diego Verdaguer: Si nos dejan / Paquita: Tu última parada / Cosa de cobardes / Mi vecinita / Paquita con Margarita: Se me olvidó otra vez / Margarita: Amor de mis amores / Paquita: Las mujeres mandan / Dale de comer al gato / Mi gusto es / Cheque en blanco / Pobre pistolita / Libro abierto / Qué me vas a dar si vuelvo / Paquita con Cristian Castro: La retirada / Cristian Castro: La enorme distancia / Paquita: Tres veces te engañé / Acá entre nos / Por tu maldito amor / Paquita con Río Roma: Las llaves de mi alma / Río Roma: Volver, volver / Paquita: Rata de dos patas. 




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