domingo, 11 de octubre de 2015

El Tri: Rhythm and blues con orquesta

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


El Tri sinfónico. 47 aniversario / 11 de octubre, 2015 / Función única / 
2:35 hrs. de duración / Promotor: Producciones Lora S.A. de C.V.

David Cortés
Un día de octubre, el 12, para ser exactos, pero de 1968, el llamado Three Souls in My Mind hizo su primera presentación profesional. Hoy, Alejandro Lora, quien ha sobrevivido a cambios de alineación y represiones, festeja cuarentaisiete años de estar en el rock and roll y una cosa deja clara de entrada: no importa el paso de los años, esta música rejuvenece a quien la interpreta y escucha.


Acompañado por la Orquesta Filarmónica 5 de Mayo, El Tri —que a decir de su líder “mantuvo viva la flama del rocanrol, hasta que ya en los ochenta dieron chance de tocar en teatros y salas de conciertos, y así quedaron atrás los estacionamientos y baldíos” (Milenio)— hace lo mismo que desde sus inicios: comunicarse con la banda y sacarle jugo a su carisma, porque no importa cuántas veces haya realizado las mismas bromas el gritante, como él mismo se denomina, siempre le dan resultado y forman parte indispensable de cualquiera de sus conciertos.

El festín lo inicia el grupo —Rafael Salgado, armónica; Lalo Chico y Óscar Zárate en guitarras; Carlos Valerio en bajo; Alejandro Álvarez, violín; Lalo Toral, teclados; Ramón Pérez, batería; Chela Lora, coros— con su dosis de rhythm and blues, boggie y rock and roll. El Tri se escucha asentado, refleja las tablas que dejan las continuas presentaciones; Lora y compañía tienden una espiral que poco a poco sube en intensidad y envuelve a los presentes en una festiva dinámica; además, la atinada combinación entre temas recientes y las clásicas de su repertorio, más la aparición de Armando Manzanero en una melodía, asegura que la noche transcurra sin mácula.
La segunda parte del concierto gana en brillo cuando los integrantes de la Filarmónica 5 de Mayo, dirigida por  Armando Cedillo, toman sus posiciones y hacen llegar arreglos en composiciones que ganan monumentalidad e incluso se perlan de toques épicos. No es la primera vez que el grupo seminal del rock mexicano se hace acompañar por una sinfónica; sin embargo, eso no impide degustar canciones que nacieron en la calle, pringadas de erotismo, sensualidad, denuncia y negritud y que al verse rodeadas de violines, cellos y alientos, lejos de perder sus cualidades primigenias, se allegan de un nuevo marco.
Las guitarras encuentran los instantes para descollar; Rafael Salgado, uno de los mejores armoniquistas de blues, también hace lo suyo cuando se le presenta la ocasión. El violín de Álvarez toma las riendas en un par de ocasiones y Lalo Toral, otra institución en el rock nacional, hace un emotivo solo, aunque las más de las veces apoya el todo.
La Filarmónica misma se contagia de este espíritu irreverente con el que Lora interpela a los presentes: “A ver esas palmas, no los escucho, ¡chingada madre!”. Si bien al principio aceptan con cierto distanciamiento las bromas del compositor, poco a poco se meten en las entretelas de la música y cuando el final está cercano, no solo festejan, también impulsan al personal a dejar salir los cánticos europeos, o los exhortan con el movimiento de los dedos a proferir juguetones insultos.
Casi cinco décadas sobre los escenarios hablan de constancia, pero también son un ejemplo de resistencia física. A diferencia de otros grupos de rock hecho en México que ahora viven de su pasado, El Tri sigue en la brega, graba continuamente y se permite presentar nuevas canciones en una noche como hoy, algunas de ellas montadas sobre melodías ya utilizadas (“Donald Trump” es una mezcla entre “Tu mamá ya no me quiere” de Mara y “No le hagas caso a tus papas” del Three), pero que no mellan el curso de la celebración de la tarde-noche.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Muchos critican al líder por apegarse a temas de antaño; sin embargo, la vitalidad que aún exudan “Abuso de autoridad”, “Chavo de onda”, “ADO” o “Perro negro” es advertible. Seguro se han escuchado innumerables veces, pero no pierden su encanto. 
Hoy, Alex Lora y El Tri celebran un año más en las entrañas del rock, toda una vida dedicada a este ritmo. “Y lo que falta”, concluye el frontman.

Aventuras sinfónicas
Tres veces son las que El Tri ha encarado su repertorio acompañado de orquesta sinfónica, por lo que difícilmente puede decirse del grupo que se trata de oportunismo. En 1999 se editó el primer álbum (El Tri sinfónico) de lo que ahora es una serie; se grabó el 12 y 13 de octubre de 1998 en el Auditorio Nacional, con la Orquesta Filarmónica Metropolitana bajo la batuta de Eduardo Díazmuñoz.
El Tri sinfónico II apareció en el mercado dos años después, pero en esa ocasión se plasmó en estudio y nuevamente con el acompañamiento de la misma orquesta y director. La más reciente incursión del grupo de rhythm and blues lleva por título El Tri sinfónico 3. Se grabó en vivo en el Zócalo de la ciudad de Puebla, el 22 de mayo de 2015, con la Filarmónica 5 de Mayo, dirigida por Armando Cedillo.
Canciones que se repiten: “Las piedras rodantes”, “Cuando tú no estás”, “Triste canción” y “ADO” aparecen en el primero y el tercero; “Oye cantinero” y “Todo me sale mal”, lo hacen en el segundo y el tercero. (D.C.)

Programa
La raza más chida / Abuso de autoridad / Qué bonito es Puebla / Quién da un peso por mis sueños (con Armando Manzanero) / Hasta que el cuerpo aguante / Esclavo del rock and roll / Chapoagujero / Donald Trump / Con la Filarmónica 5 de mayo: Virgen morena / María Sabina / Niño sin amor / Nunca es tarde / Chavo de onda / Pobre soñador / Tierra en llamas / Todo me sale mal / Pamela / Contigo me conformo / Cuando tú no estás / Triste canción / ADO / Las piedras rodantes / Perro negro / Metro Balderas.




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