jueves, 3 de septiembre de 2015

Pumcayó & Sotomayor: De la metáfora inasible al instinto insaciable

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Concierta Independencia / 3 de septiembre, 2015 / Función única / 2:20 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional. 

Alejandro González Castillo
Ahí están Chelo, Federico, Paco, Rulo y Saúl, golpeando tambores entre jaranas y cascabeles, cantando la historia de “Don Jacinto” en un esfuerzo por camuflar sus influencias (Grizzly Bear, Kashmir y Death Cab for Cutie, las más notables) y amplificar los ecos precolombinos que caracterizan a sus composiciones. El combo forma parte de una nueva generación de músicos que tiene como meta darle una aceitada a ese engranaje llamado rock nacional, y sus excursiones a países como Chile, Colombia y Estados Unidos no han hecho más que generar oleadas de comentarios halagadores que apuntan hacia una sola dirección: el futuro luce brillante para Pumcayó.


Con apenas un disco de título homónimo entre manos, el quinteto ya sobresale como uno de los grupos que más expectación genera en el panorama rockero, en buena parte gracias a que sus composiciones poseen una confección artesanal cuya reproducción en directo resulta cautivadora. Pendiente de los vericuetos estructurales del rock progresivo, poseedora de una base rítmica imaginativa y preocupada por dotar cada tema de armonizaciones vocales de aspiraciones épicas, la agrupación decide homenajear a Chac Mool y su “Salamandra” antes de abandonar el escenario; un hecho significativo si se considera que la mayor parte de la escena local cuenta con oídos que no van más atrás de 1988.

Mientras la banda oriunda de Guadalajara prefiere anclarse a las guitarras eléctricas para proyectar su imaginario, el segundo acto de la noche apuesta por un injerto sónico donde acordeón, laptop, bajo eléctrico, sintetizadores y ukulele se trenzan con tal de generar sudor en la pista de baile. Es Paulina quien, ataviada con un sarape de bordado geométrico, se presenta, así como a Raúl, Edi y Daniel: “nosotros somos Sotomayor y les traemos unas cuantas canciones para bailar en este noche de lluvia”. Y de inmediato activan perillas y pulsan cuerdas para rememorar los paisajes desbordados de vegetación y humedad, calor y brisa que prevalecen en su álbum Salvaje.
¿Cómo definir el sonido de los autores de “Morenita”? Podría hablarse de un dub tribal acompasado por los aires de música norteña, o de un house veloz interceptado por una cumbia de trote lento; como sea, la pócima sonora causa efecto inmediato en la audiencia, quien dirige sus pasos hacia el “Sur” mientras sacude los brazos en el aire en señal de fiesta. 
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Tras repartir beats sin mesura, el grupo apaga finalmente sus dispositivos electrónicos mientras el público desaloja el foro. Ha sido una velada rica, plena de contrastes, donde se pasó de las percusiones azotadas por baquetas, a los güiros y las redovas virtuales; de las vocalizaciones sesudas y solemnes, al exabrupto del grito desaforado; de la metáfora inasible de un “Caldo de navajas” sazonado por “San Gregorio”, al instinto insaciable de un “Pum pum” “Salvaje”.

Programa
Pumcayó: Pámpanos de río / Don Jacinto / Luciérnagas / Caldo de navajas / Avalancha / San Gregorio / Primero de noviembre / Salamandra / Ozuluama. 
Sotomayor: Sur / Salvaje / Pajarito / Pum pum / Selva / Morenita / Cielo / Tu canto / Una linda mañana. 





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.