viernes, 18 de septiembre de 2015

London Philharmonic Orchestra y Alondra de la Parra: Entre la vida y la muerte

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Año Dual México – Reino Unido. Gira Binacional 2015. London Philharmonic Orchestra y Alondra de la Parra. Jennifer Johnston (mezzosoprano), Oliva Gorra (soprano), Coro de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham (Simon Halsey, director), Coro del Teatro de Bellas Artes
18 de septiembre, 2015 / Función única / 1:20 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Fernando Figueroa
Alondra de la Parra había dicho en conferencia de prensa, seis semanas atrás: “Muchos coinciden en que si uno tuviera que llevar sólo tres grandes obras musicales a una isla desierta, sin duda la Sinfonía núm. 2 sería una de ellas”. Ahora, mientras ella dirige a la London Philharmonic Orchestra (LPO), muchos de quienes asisten al Auditorio Nacional piensan lo mismo a ese respecto, pues tal obra de Gustav Mahler (1860-1911) es una majestuosa catedral sonora.


De la Parra también había advertido que la LPO se especializa en las obras del mencionado compositor, lo que se percibe con claridad durante los ochenta minutos que dura este viaje al inframundo mahleriano. Las dudas existenciales de un hombre genial y atormentado generan un impactante ambiente de estupor, con silencios absolutos en una audiencia de miles de personas que reprimen comentarios, evitan toses y casi contienen la respiración. Hay un respeto conmovedor por el trabajo del creador y los intérpretes, generándose varios de esos momentos que perduran por siempre en la memoria.
La tradición está representada en un centenar de músicos que conviven armónicamente, como en una espiga de trigo imaginaria, mecida al ritmo que indican tanto las partituras como el delicado soplido de una joven conductora huésped, que a los treintaicinco años ya posee gran experiencia y la apuntala con empeño y talento indiscutible, reconocido esto último por un señor de nombre Plácido Domingo, quien no sólo es uno de los tenores más importantes de la historia, sino un director de orquesta con blasones de sobra.
En la Sinfonía núm 2. Resurrección, Mahler reflexiona sobre el sentido de la vida, la muerte y la fe en un más allá donde todo es mejor. La obra se estrenó en 1895 y no fue valorada en su justa dimensión; a ciento veinte años de distancia, se escucha moderna, propositiva, audaz. Por momentos, los arcos no se deslizan sobre las cuerdas sino que las golpean, y el sonido de algunos instrumentos parece que surge tras bambalinas (¿ultratumba?).
En el cuarto movimiento aparece la mezzosoprano británica Jennifer Johnston, quien ya había tenido esta misma experiencia con Alondra de la Parra y la Orquesta Sinfónica Estatal de São Paulo. A ella le corresponde interpretar “Urlicht” (luz prístina), lied que Mahler extrajo de su propia colección Des Knaben Wunderhorn y que él pedía que fuese cantado por una contralto como si se tratara de un ángel, tal como Johnston lo hace en la ciudad de México.
En el quinto y último movimiento, entran en acción el Coro de la Orquesta de la Ciudad de Birmingham, el Coro del Teatro de Bellas Artes, la soprano Olivia Gorra y, una vez más, Jennifer Johnston, que en conjunto representan otro centenar de artistas bajo la batuta de Alondra de la Parra, quien disfruta la gloria del momento con firmeza y alegría. Entonces las dudas metafísicas del compositor son eliminadas y sobreviene una oda a la resurrección y la vida eterna al lado de Dios. Las palabras fueron extraídas de un poema de Friedrich Gottlieb Klopstock, con añadidos del propio Mahler. Así redondeó su no tan sutil homenaje a la Sinfonía núm 9 de Beethoven, aunque con una visión menos eufórica de la vida.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
La combinación de una orquesta y dos coros de primera línea, más un par de solistas y la carismática directora en el podio, son un regalo para el avezado público que no se atreve a pedir un encore, porque cualquier complacencia podría echar abajo el milagro que acaba de producirse ante sus ojos y oídos. La ovación es larga, emotiva y, al mismo tiempo, ecuánime. Cada uno de los presentes se llevará a su isla desierta esta versión en vivo de la Sinfonía núm. 2 en do menor, y durante toda la noche se preguntará cuáles dos obras más estarán a la altura para completar las tres permitidas.
El resultado de la elección no importa, lo trascendente es que hoy el arte ha sido más poderoso que cualquier vicisitud.

El peso de la figuras
• La London Philharmonic Orchestra es una de las agrupaciones musicales más importantes de Europa. Fue creada en 1932 por Sir Thomas Beecham y su actual director es Vladimir Jurowski, sucesor de otras grandes figuras como Georg Solti, Bernard Haitink y Kurt Masur. En marzo de 1992 se presentó en al Auditorio Nacional bajo la batuta de Franz Welser-Möst.
• Alondra de la Parra ha dirigido a la Orchestre de Paris y la Cameristi della Scala de Milán, entre varias decenas de orquestas de México y el resto del mundo. Se ha presentado varias veces en el Auditorio Nacional; en noviembre de 2010 estuvo al frente de la Orquesta Filarmónica de las Américas, agrupación fundada por ella misma en 2004. En marzo de 2011 lideró a la Orquesta Sinfónica de Minería, durante el homenaje a Plácido Domingo en su cumpleaños setenta. En 2015 volvió con la Orquesta Filarmónica de las Américas para presentar el espectáculo multimedia West Side Story. El 7 y 8 de octubre próximos dirigirá el espectáculo Carmina Burana, con la Orquesta Internacional de las Artes, solistas, coros y bailarines.
• Jennifer Johnston se graduó en la Universidad de Cambridge y en el Royal College of Music. Se ha presentado en el Festival de Salzburgo, en la Scala de Milán y en ciudades como Beijing y Hong Kong.
• Olivia Gorra nació en Coatzacoalcos, Veracruz; estudió en la Escuela Superior de Música del INBA y en la Manhattan School of Music. Ha cantado en el Palacio de Bellas Artes, en el Met de Nueva York y en el Auditorio Nacional (en 2014 participó en La Bohéme y Turandot).
• El Coro de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham se creó en 1973 y desde hace más de tres décadas es dirigido por Simon Halsey. Ha participado en más de setenta funciones de sinfonías corales de Mahler.
• El Coro del Teatro de Bellas Artes se fundó en 1938 bajo el nombre de Coro del Conservatorio, con la finalidad de apoyar las temporadas de ópera en el Palacio de Bellas Artes. Es por ello que han alternado con figuras de la talla de María Callas, Plácido Domingo, Montserrat Caballé, Rolando Villazón, Ramón Vargas y Javier Camarena. (F.F.)

Programa
Sinfonía núm. 2 en do menor. Resurrección (Gustav Mahler)





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