viernes, 18 de septiembre de 2015

Karen Souza: Una dulce adicción

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


A Night with Strings & Horns / 18 y 19 de septiembre, 2015 / Dos funciones / 
1:55 hrs. de duración / Promotor: GET IN S.A de C.V.

Julio Alejandro Quijano
“Te lo dije”, comenta uno de los asistentes a su acompañante, quien escucha a Karen Souza por vez primera y tiene la boca y los ojos bien abiertos. Pero son muchos los que están así. Tardan varios segundos en reaccionar, en reconocer lo que escuchan.


Hasta ahora habían transcurrido cincuenta minutos de rock y pop convertidos en jazz, covers de los ochenta y noventa con los que la argentina ha ganado prestigio a lo largo de trece años. Sin embargo, lo que se escucha al minuto cincuentaiuno sacude los oídos. La trompeta suena tropical y las percusiones son protagonistas de un ambiente que suena a salón de baile de película en blanco y negro.
“¿Es una de Pedro Infante?”, pregunta el espectador primerizo, hurgando entre sus recuerdos de infancia para identificar la melodía. “Sí”, responde el fan experimentado al confirmar que escuchan “¿Quién será?”, el tema de Luis Demetrio que Infante hizo famoso en la película Escuela de vagabundos. “¡Pero está en inglés!”, exclama el novato. “Te lo dije, es asombrosa”, responde el amigo. 
Al tratar de autodefinirse, Karen suma adjetivos sin hallar el que describa la transformación que ha tenido su voz. Más madura. Melancólica. Alegre. Aterrizada. Menos ingenua. Todo eso ha dicho en días previos a su cuarta temporada en el Lunario. 
La expectativa por conocer ese cambio se siente cuando camina hacia el micrófono, elegante y sobria con un vestido negro, para comenzar con “The Way It Is”, en la que muestra esa manera de jazzear que le ha dado prestigio desde 2002 y que provoca adicción en el público. El aplauso que la premia se prolonga hasta el comienzo de “Wicked Game”, otro de los temas que le dieron prestigio cuando grabó Jazz and the 80’s, colección en la que revisa hits de esa década, de Bruce Hornsby and the Range, Prince, Culture Club, The Police. 
Ahora ha perfeccionado ese estilo y singularidad que deja en quien la escucha la sensación que querer siempre un poco más. Porque aquí nadie tiene prisa. Esperan pacientes —sin distraerse en pláticas banales y apenas despegando la mirada del escenario para alcanzar su bebida— a que se les suministre su dosis de Souza.
“Personal Jesus” y “Creep” son la marca de su fórmula; en cuanto empiezan a sonar, provocan una especie de grito ahogado, un murmullo escandaloso: el público las reconoce de inmediato pero el impulso condicionado de corearlo en sus versiones originales es reprimido por la cadencia del jazz. Pronto olvidan a Depeche Mode y a Radiohead y ceden, con placer ante la cadencia y sensualidad.
Cambia de atuendo y aparece con un vestido rojo. Intenso. Es una señal. Primero reversiona a The Beatles con “Strawberry Fields Forever”, pero luego suena algo que nunca antes había interpretado: “¿Quién será?”, la de Pedro Infante, traducida al inglés. Aunque sigue con su fórmula de covers, a partir de entonces salpica el ambiente con guiños de bolero, bossa nova y mambo.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Los adjetivos no alcanzan para describir lo que se escucha y sólo el oído entiende lo que es hoy Karen Souza. Es la saudade, esa melancolía portuguesa mitad tristeza y mitad felicidad. Es el filin cubano, esa ponderación del sentimiento por encima de la técnica. Es, en honor a lo que se escucha, una voz que habla más que mil adjetivos.

Programa
The Way It Is / Wicked Game / Everyday Is Like Sunday / Dreams / Can’t Help Falling In Love / Everybody Hurts / Shape of my Heart / Tainted Love / Get Lucky / Personal Jesus / Creep / Dindi / Paris / Night Demon / My Foolish Heart / Strawberry Fields Forever / ¿Quién será? / Think For a Minute / Every Breath You Take. 


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