sábado, 12 de septiembre de 2015

Carlos Vives: Un regreso muy chévere


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Más corazón profundo tour / 12 de septiembre, 2015 / Función única / 1:50 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
En la historia del Auditorio Nacional no son muchos los conciertos en los que todo el público permanece de pie de principio a fin. Éste de Carlos Vives es uno de ellos. Tal vez eso se deba a que su música entra por los oídos y sale como un rayo por los pies, así que resulta imposible permanecer sentado.


También tiene mucho que ver la composición del público, pues por lo menos la mitad de los asistentes son colombianos y traen una pila alcalina que, al parecer, se recarga con el vallenato en vez de bajar de intensidad con el paso de los minutos. A medio show, Vives pregunta quiénes son de esa nacionalidad y, por lo menos, cinco mil se apuntan en la lista con las manos levantadas y gritos estentóreos. Porque hay que decir que el lleno total es impresionante.

Las banderas de Colombia aparecen aquí y allá, aunque también surge una de Venezuela al pie del escenario, lo que sirve de motivo para que el artista diga: “Ustedes y nosotros somos los mismos, si nos agarran por los llanos no hay diferencias”. Así alude con sutileza a la crisis fronteriza de los últimos días en esa región, al tiempo que exalta de manera intermitente la unidad latinoamericana.
El amor por nuestro país lo explica Vives en un descanso de la refriega: “Mis papás nos dieron a México desde chiquitos (a él y sus hermanos); México era nuestro coloso del norte. Se me hace un nudo en la garganta y es muy difícil no sentir emoción al pensar en José Alfredo Jiménez”. Tal discurso sirve de preámbulo a “Te solté la rienda”, acompañado sólo de su guitarra, pero también canta un pequeño fragmento de “El corrido del caballo blanco”, la canción favorita de su abuelo. Luego se conduele del maltrato que, según él, le daba María Félix a Agustín Lara, y remata con una estrofa de “Noche de ronda”.
Aparte de ese paréntesis ranchero, el resto es una descarga tropical que funciona como una oda a la alegría. Durante buena parte del concierto, Vives interactúa con el acordeonista Egidio Cuadrado; el líder comenta que Egidio quiso convertirlo en un cantante de vallenatos tradicionales y que él intentó transformar a Cuadrado en un rockstar, pero nadie consiguió su objetivo.
Ese comentario condensa de alguna manera la propuesta de Carlos Vives, cimentada en la música de su tierra con un aderezo de pop y rock que le ha dado fama a nivel internacional. Inició su carrera artística como modelo y actor de telenovelas. En 1991 protagonizó la serie Escalona, en la que interpretaba al célebre músico Rafael Escalona (1927-2009). Para Vives fue un placer cantar temas que había aprendido de niño, pues su padre era un melómano que ponía discos de vinil a toda hora.
Ese trabajo actoral lo marcó en definitiva, al punto de convertirlo en un cantante de tiempo completo. En 1993 lanzó al mercado Clásicos de la provincia, que incluye “La gota fría”, un tema tradicional que se escuchó durante años en todo el mundo de habla hispana. El éxito no fue casual, pues las raíces de Vives están en Santa Marta, departamento de Magdalena, en la costa Atlántica de Colombia, cerca de Valledupar, cuna del vallenato; a ambas regiones sólo las divide la Sierra Nevada.
Los noventa fueron una sucesión de éxitos para el intérprete sudamericano, pero en el nuevo siglo las cosas no habían funcionado de la misma manera; tuvo que llegar Corazón profundo en 2013 para que Carlos Vives volviera a la cima; no sólo obtuvo tres galardones en los premios Grammy Latino de ese año sino también volvió a ser escuchado en la radio, antros y hogares de toda Latinoamérica. Refrendó el triunfo en 2014 con Más corazón profundo, que le valió un Grammy anglosajón (Mejor Álbum Latino Tradicional Popular).
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Cuando Vives canta “Volví a nacer” en el Auditorio Nacional, la gente sabe que no se trata de una frase más sino de algo que nace de asuntos personales y artísticos del músico, quien transmite su gozo de una manera contagiosa.
El cierre tiene que ser con “La gota fría”, momento cumbre en el que colombianos, venezolanos, mexicanos y latinoamericanos en general cantan y bailan en un éxtasis que, al despedirse el intérprete, se diluye con suavidad gracias a la proyección del video “La tierra del olvido”, en la que participan Vives, Fanny Lu, Fonseca, Andrea Echeverri, Coral Group, Cholo Valderrama y Herencia de Timbiqui.

La cuadratura del círculo
Egidio Cuadrado nació en 1953, en Villanueva, departamento colombiano de La Guajira, y creció en un ambiente de bohemia porque en su casa se reunían varios músicos a tocar el acordeón, la caja y la guacharaca, instrumentos básicos del vallenato.
A los seis años le regalaron el primer acordeón, y antes de cumplir veinte ganó un concurso de aficionados a nivel regional. En 1983 y 1984 obtuvo el segundo lugar en el Festival de la Leyenda Vallenata, y por fin lo ganó en 1984. Fue acompañante en la vida real del maestro Rafael Escalona, y luego hizo lo mismo en la ficción cuando Carlos Vives protagonizó la serie Escalona. En 1993 Vives lo invitó a formar parte de La Provincia, grupo con el que alcanzaron éxito internacional; la complicidad entre ambos se conserva inalterable tanto en grabaciones como en giras.
Egidio Cuadrado también ha trabajado con Julio Iglesias, Shakira y Gloria Estefan, entre otras celebridades. (F.F.)

Programa
Mil canciones / Pa’ Mayté / La cañaguatera / Matilde Lina / Déjame entrar / Quiero verte sonreír / Como le gusta a tu cuerpo / Ella es mi fiesta / Fruta fresca / Bailar contigo / Las cosas de la vida / La cartera / La tierra del olvido / El mar de sus ojos / Popurrí: Te solté la rienda – El corrido del caballo blanco – No volveré – Noche de ronda / La foto de los dos / La hamaca grande / La gota fría.




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