jueves, 27 de agosto de 2015

Yoshio: Un samurái agradecido

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Amo la vida / 27 de agosto, 2015 / Función única / 2:15 hrs. de duración / 
Promotor: Marcela Hernández Yáñez.

Alejandro González Castillo
Decidido, con el atuendo propio de un guerrero, Yoshio aparece bajo los reflectores equiparando su desgracia amorosa con el rencor de un “Samurái”. Ha cambiado la katana por el micrófono, la sangre por los aplausos y, lejos de cabalgar por regiones indómitas, se pasea de esquina a esquina en el escenario mientras un puñado de músicos le cuida la espalda. Sin embargo, el gesto bravo del intérprete no va más lejos del primer tema pues, apenas llega el turno de “La más bella”, los halagos para las damas comienzan, así como las muestras de gratitud hacia el público.


“Estoy cumpliendo mis primeros cuarentaicinco años de carrera; el motivo de mi felicidad y agradecimiento”. Al decir esto, el cantante desborda gozo, no puede ocultar el gesto de satisfacción cuando las luces del foro se encienden y éste luce completamente lleno; entonces la voz se le quiebra y arroja una disculpa: “me van a tener que aguantar porque estoy muy feliz y quiero expresar todo lo que hay dentro de mí. Amo la vida es el nombre de mi nuevo disco y con él me he atrevido a hacer cosas nuevas, como bailar. Después de todo, si Marc Anthony lo hace, ¿por qué yo no?”. Y así, impulsado por algo que él mismo califica como “una rumba flamenca con salsa” (“El ángel que busco”), el también actor presume sus dotes como danzante para luego continuar con su esperanzadora visión del futuro al repasar la mitad de los temas que integran su más reciente álbum.
Tras presentarse como un amante preparado para ofrecer más que mentiras y llamas que se apagan, además de solicitar un brindis —aunque restringe a las damas para que sólo alcen las copas de cristal— y comprometerse a pagar la siguiente ronda de todos los presentes, el festejado recibe a Lisardo, con quien comparte abrazos y “Pero te extraño” y “Contigo en la distancia”, canciones recordadas con la compañía de un piano de modos barrocos que antecede el anecdotario correspondiente al festival OTI, del cual el artífice de “Lo que pasó, pasó” fue protagonista indiscutible; “pisé uno de los escenarios más grandes de México, el del OTI, donde nací artísticamente al lado de los más grandes. La siguiente canción, por ejemplo, la interpreté en 1979”. “Estreno” (escrita por Roberto Cantoral) toma su turno entonces, y le sigue una tanda de composiciones que en dicho festival alcanzaron su máxima gloria en las voces de Sergio Esquivel, Napoleón, Lupita D’Alessio, Camilo Sesto y Gualberto Castro.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Después de desilusionar al público con un video donde se disculpa por no hacer acto de presencia en el escenario, Yuri sorprende al tomar el micrófono para hacer un dueto con quien califica como un “amigo de verdad”. Así, “Sabor a mí” ocupa su lugar en el listado mientras la de Veracruz ordena a los escuchas que “abracen a la novia, al marido o al bulto que traigan”. A continuación, el de origen oriental retoma la pose fiera de samurái que ostentó al comienzo de la velada y hace suya “A mi manera”. Y vaya que se apropia del clásico popularizado por Frank Sinatra, pues entona sus versos en japonés ante un público que lo despide de pie. “Dios sabe que tengo un agradecimiento eterno para cada uno de ustedes”, exclama el de la espada con forma de micrófono antes de escurrirse entre sombras.

Programa
Samurái / La más bella / Ámame / El ángel que busco / Acaríciame / Amo la vida / Podría darle más / Cuerpo sin alma / Tú cómo estás / Por debajo de la mesa / Con Lisardo: Pero te extraño - Contigo en la distancia / Estreno / Un tipo como yo / Vive / Como tú / Al final / La felicidad / Con Yuri: Lo que pasó, pasó - Sabor a mí / A mi manera / Reina de corazones / Por ti.





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