jueves, 13 de agosto de 2015

Roble de Agua + Chéjere: Riqueza del Sotavento



Concierta Independencia / 13 de agosto, 2015 / Función única / 2:55 hrs. de duración / 
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

David Cortés
La riqueza sonora del Sotavento explota sin dique que la contenga. Roble de Agua inaugura una sesión de un son que se insufla de vida y para ello no se arredra en abrevar de fuentes sonoras que antes hubieran sido impensables.

Ni herejía ni bastardización, aquí hay un reconocimiento de los nuevos impulsos, un navegar por ese mismo río, pero ahora atravesado por otras embarcaciones, lo mismo puede ser una nave procedente de Nueva Orleans y que trae algo de jazz por la vía de la trompeta; igual pueden ser las naos del Atlántico que, cargadas de algo de rock, hermosean estos temas que en sus versiones clásicas aceptan un amasiato de ritmos latinos.

El grupo interpreta canciones del dominio público (“Flor de azalea”), que dejan la tranquilidad del ensueño original, se ponen una túnica con los colores de la salsa y permiten el desbordamiento de una descarga para luego ajustarse al jazz y expandir esa idea que sustenta la vida de la agrupación: “Jugar con las armonías y ritmos de tal forma que el son jarocho se mezcla con el rock, ritmos caribeños y el barroco mexicano”.
Por su parte, Chéjere (término que designa a un pájaro carpintero) también entrega su versión del son jarocho, de ese género que, dice el escritor Alfredo Delgado, “no ha permanecido estático” y se “enriquece con treinta siglos de historia, enraizando en esteros, selvas, llanos y marismas” (Historia, cultura e identidad en el Sotavento). Es una música menos ceñida a los estereotipos, más ajustada al jazz, a las cadencias suaves, pero en el cual también hay cabida para lo latino, para el despliegue de composiciones propias, porque a diferencia de otros colectivos que revitalizan el género con nuevas rítmicas, el sexteto de Chéjere añade temas de su autoría a este cancionero que se niega al anquilosamiento.
Si por sí misma esta vertiente de la música veracruzana ya es un gran recipiente en el que se acomodan historias, décimas, zapateado, jaranas y brillantes vestimentas, en las manos de estos seis mira hacia el futuro sin abandonar las raíces. Porque cuando se deciden pueden ser candentes, explosivos; pero cuando lo consideran conveniente su música se arroba, se repliega, deja a un lado la fuerza y encuentra en la placidez la mejor manera de expresarse.
Noche de son, noche veracruzana que se afirma llena de vida y a la que Roble de Agua y Chéjere le ponen el condimento.

Programa
Roble de Agua: Cupido / Son de la vida / El coco / Elote tierno / Flor de azalea / Fandanguito / Son de tiburi / Pajarillo verde / Aguanieve con fuga de buscapiés / Gallina negra / Chiles verdes.
CHÉJERE: Cocuyo / Sirana / Trovador / Negrito / Caleidoscopio / Solita / Al compás del son / Meu ser/ Vendaval / Parrandón / Perder la piel.

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