sábado, 29 de agosto de 2015

Óscar Chávez: Mayoría de edad en el Escenario de México

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

18 años en el Auditorio Nacional / 29 de agosto, 2015 / Función única / 
3:10 hrs. de duración / Promotor: Martha de Cea.


Gina Velázquez 
A lo largo de dieciocho años consecutivos, desde 1997, Óscar Chávez se ha dado cita en el Auditorio Nacional para develar y mantener vivos sus hallazgos musicales. Cada noche ha sido distinta: los géneros, las canciones y los numerosos invitados; lo único inalterable es la voz adalid y su fuerza interpretativa.


Para celebrar la ocasión, y como nunca antes, hoy será de complacencias. A través de las redes sociales, el público envió sus peticiones y a partir de éstas se formó un ochenta por ciento del programa. El universo para elegir es inconmensurable: abarca boleros, baladas, parodias políticas, danzones, poemas musicalizados, sones jarochos, etcétera.

Chávez se muestra parco y directo, pero nunca deja de lado su particular sentido del humor. Desde el inicio empatiza con el público al agradecerle su presencia: “Pensábamos que no iban a venir… más les vale. ¡Gracias, gracias!”. Uno de los primeros encargos es una canción del siglo XIX, una de las primeras que grabó. El ritmo de “Mariana” marca la pauta para que la gente acompañe con las palmas, comienzan a calentarse los motores y uno que otro se atreve a aguantar la respiración para cantar el estribillo: “Porque yo sé la química, retórica, botánica, botánica, retórica y sistema decimal”. Los oídos y los corazones se alegran porque apenas comienza su deleite a la carta.
En su extenso recorrido por los distintos ritmos, lo acompañan Héctor Morales (dirección musical, cuerdas), Jorge Buenfil (guitarra), Chema Aguilar (cuerdas), Beto Delgado (viento-metal), Adán Sánchez (cuerdas) y Julio Aguilar (percusiones). Todos dominan con maestría los acordes a su cargo y también se encargan de marcar la cadencia con la que avanza el concierto, están prestos a la continuidad, no importa si la transición va de una canción norteña a una chilena. 
Apenas hace cinco meses el líder festejó ocho décadas de existencia. Su apariencia y actitud revelan que, además de ser traga-años, mantiene el ímpetu y la congruencia que lo llevaron a convertirse en un singular portavoz del folclore, sobre todo mexicano, y de la llamada canción de protesta. Y es que, a través de sus discos y conciertos, se ha encargado de mantener vivos sonidos, tradiciones, temas y emblemas del canto popular.
Además de ser un antropólogo musical incansable, Chávez ha canalizado sus influencias artísticas y cotidianas a través de composiciones propias. Esta noche confiesa: “Me encanta que me pidan canciones mías”. Así, a las complacencias se suman temas de desamor —¿qué otra cosa puede padecerse tanto?— como “Duele” o, la esencial, “Por ti”.
Los primeros invitados aparecen tras un breve intermedio. En palabras de El Caifán “son del mismo espíritu que hemos perseguido a través de los años”. David Haro y Rafael Mendoza engalanan su presencia con canciones alegres, melancólicas y de tema social. Hacia el final, el protagonista de la noche anuncia: “están conminados a soportarnos juntos el año que entra”. 
A los danzonetes, ritmos argentinos, veracruzanos, chilenos, norteños y yucatecos se suman los cálidos sonidos del ska. El porqué de esta vertiente surgió hace casi dos meses, cuando Panteón Rococó festejó veinte años de carrera e invitó a Óscar Chávez para cantar “Marcos Hall”. “En venganza, porque soy bien tortuoso, les regresé la invitación”, comenta Chávez. Además de la canción mencionada, ensamblan “Fuera del mundo”, que dispara a todos de sus asientos y los mueve a bailar.
Para dilatar la sorpresa, los invitados se quedan en el escenario más tiempo de lo ensayado. Se unen en “Hasta siempre” e improvisan junto con los músicos de base. El resultado potencia la fuerza original del tema. El espíritu rebelde se desanuda en los congregados.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Como no se puede acabar un concierto de Óscar Chávez sin “Macondo”, así comienza la despedida. Al terminar, él deja una pregunta en el aire: “¿Regresamos el año que entra?”. Si bien el futuro es una incierta tirada de dados, una de las pocas certezas de su público es que se reencontrarán con él aquí, en 2016. A pesar de todo lo que pueda suceder, el porvenir es prometedor.

Canto con causa
Los inicios artísticos de Óscar Chávez (Ciudad de México, 1935) fueron ajenos a la música; estudió actuación en la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, con el maestro Seki Sano y en la UNAM. Su actuación en el filme Los Caifanes (1966) lo dio a conocer de forma masiva. Como actor y director participó en la grabación de más de doscientos programas de teatro para Radio Universidad.
A pesar de lo anterior, el mayor reconocimiento lo ha conseguido en la actividad musical. Su repertorio se caracteriza por ser variado y poco convencional. Además de componer, Chávez se ha encargado de investigar y recuperar música mexicana antigua y tradicional.
De su vasta discografía pueden mencionarse algunos álbumes que reflejan versatilidad: Herencia lírica mexicana (1963), El pueblo y el mal gobierno (1967), La Llorona (1972), Amorosas, divertidas y horrorosísimas canciones de la calaca flaca (1993), Par-Odias neoliberales (1995), Canciones de la Guerra Civil y la resistencia española (2000), Boleros… Tropicanías (2006), Juárez no debió de morir (2009).
En 2001, fue reconocido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, gracias a su rescate de la música popular mexicana y por ser considerado una de las leyendas vivas del canto latinoamericano. También cuenta con dos Lunas del Auditorio, por Investigación y Recuperación (2002) y Trayectoria Artística (2012). (G.V.)

Programa 
Quiero queriendo / Mariana / La Llorona / Flores negras / Miedo de amar / Se vende mi país / Merceditas / Duele / Prisionero de tus brazos / Prenda del alma / La casita / El angelito / Por ti / Lágrimas negras / Con David Haro: Mozambique / Con Rafael Mendoza: Será mañana / Que me lleve la tristeza / Con David Haro: Dulce capricho / Con Rafael Mendoza: Está creciendo el río / La Ixhuateca / Nunca jamás / Alta traición / Si tú me olvidas / Que entierren mi cuerpo / Perdón / Marihuana / Con Panteón Rococó: Marcos Hall - Fuera del mundo - Hasta siempre / Macondo / Flor de Azalea / Un año más sin ti.





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