martes, 25 de agosto de 2015

Marc Anthony: Gozar la libertad

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional


Tour 2015 / 25, 26 y 27 de agosto, 2015 / Tres funciones / 1:45 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Rodrigo Farías Bárcenas
Marc Anthony aparece ante el público cubierto por un haz de luz que destaca su presencia. El resto del espacio permanece a oscuras, creando un clima de suspenso. Saluda colocando la mano derecha en su corazón, y luego incita al movimiento haciendo señas con los brazos. Las luces vuelven a esclarecer el escenario y hacen un rápido recorrido por la sala, dejando ver a una multitud que responde a la incitación, poniéndose de pie para seguir la música con el cuerpo. Un magnífico acompañamiento instrumental aviva la resultante descarga emotiva, incontenible a partir de este lapso inaugural con “Valió la pena”.


Una banda de quince músicos acompaña el generoso intercambio afectivo. Con un enfoque coral, Marc armoniza los sonidos instrumentales con la voz del público y la suya, indicando cómo ha de ser la intervención de cada quien. Por ejemplo, marca pautas de silencio que suscitan interés; pide que baje el volumen de la música para que destaque el canto colectivo; alza los brazos para estimular el énfasis de los metales, aspecto destacado de la banda; o abre espacio para dos espectaculares solos. Uno de violín, a cargo de Eddie Venegas en “Hasta ayer”; y otro de timbales, ejecutado por Jessie Caraballo en “Contra la corriente”, como para subrayar el protagonismo de las percusiones.

El siguiente popurrí de baladas —“Abrázame muy fuerte”, “Ahora quién”, “¿Y cómo es él?”— surte el efecto de acrecentar el intercambio de sensaciones y sentimientos. Tanto, que antes de “Vivir lo nuestro”, Marc se detiene, impresionado por la participación, para comentar: “No sé si saben lo que significa para nosotros, cuando estamos acá arriba, que nos devuelvan la energía”. Palabras que son seguidas por entusiastas expresiones, contundente muestra de empatía por parte del público. 
Según el programa original, a la mitad del concierto es el turno de “Volando entre tus brazos”, pero en lugar de ésta entra “Hasta que te conocí”. Es un cambio imperceptible para el espectador, tal vez motivado por su cálida entrega, pero decisivo en el rumbo del espectáculo: propicia que la compenetración entre Marc Anthony y el público, de por sí ya muy notable, se compacte de manera total. 
El motivo es el reconocimiento que hace a Juan Gabriel, y en general a la influencia de la música mexicana en su trabajo. La canción del compositor mexicano forma parte del disco Otra nota (1993), que impulsó su carrera como salsero a nivel internacional, respaldado por el productor Sergio George.
Cuenta el neoyorquino, de origen puertorriqueño, que debido a que empezó a cantar en español llegó el éxito que no había tenido. Creció en un ambiente familiar en el que era común escuchar boleros y rancheras. “Una vez —recuerda—, una amiga me puso esa canción que me marcó con la presencia de México, pues ese día decidí cantar en español gracias a un gran hermano: Juan Gabriel”. 
La sola mención del nombre es inmediatamente favorecida. Y si agregamos que Marc nació el 16 de septiembre, día de las fiestas patrias, y que su nombre real es como el de uno de nuestros cantantes más ilustres, Marco Antonio Muñiz, la conexión con México parece, más que una casualidad, obra del destino.
¿Es por esa declarada identificación que canta “Hasta que te conocí” con toda la potencia y dramatismo de su voz? Es posible. De ahí que su falsete resulte arrebatador. A estas cualidades vocales se agregan otras, demostradas a lo largo de la noche: variedad en los matices emocionales y plenitud expresiva, a la manera de un cantante de soul. 
El popular intérprete maneja las reacciones del público con habilidad, desenvoltura y naturalidad. Hay una gran experiencia escénica de por medio, visible en su actitud: sonríe, recibe con gusto el saludo de sus admiradoras, lanza besos, rastrea con la mirada a su gente, invitándola todo el tiempo a que se involucre. Y, sobre todo, baila sin cesar, ajeno a una línea coreográfica, con movimientos que denotan goce y libertad al experimentar la música. 
Gente de Zona, el dueto cubano de reggaetón, participa como invitado en un momento culminante, cantando “La gozadera” en mancuerna con el anfitrión. Un solo tema es suficiente para encaminar el gran final, justo antes de “Mi gente”, la canción de Johnny Pacheco popularizada por Héctor Lavoe. 
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
Vendría el encore con “Tu amor me hace bien” y “Vivir mi vida”. Sin embargo, el momento memorable es éste, cuando Marc Anthony rinde homenaje a su ascendencia musical y a la comunidad salsera, dedicándoles estas palabras: “Mi gente / ¡ustedes! / lo más grande de este mundo / siempre me hacen sentir / un orgullo profundo…”. Las luces vuelven a recorrer la sala en toda su dimensión, mostrando a un público palpitante, como infatigable corazón que renueva y comparte su energía sin parar.

El productor infalible
Sergio George nació en el barrio latino de Manhattan, en 1961. Es uno de los productores más destacados en la escena musical de Nueva York, principalmente en los terrenos del pop latino y de la música que se ha dado en denominar como salsa. También es compositor, pianista, arreglista y director musical. Con participaciones en las orquestas de Ray Barreto, Willie Colón y Tito Puente. 
Ha sido el productor discográfico de innumerables exponentes de la salsa, entre ellos Marc Anthony, a quien le ha trabajado varios de sus discos, incluido el más reciente, titulado 3.0 (Sony, 2013). 
Su filosofía de trabajo consiste en generar un equilibrio entre las motivaciones del artista y las necesidades del mercado. Se propone producir éxitos, pero también piensa en la música como un legado, de ahí que procure contenidos de calidad que traspasen las generaciones. 
Ha producido grabaciones de Tito Nieves, DLG, India, Luis Enrique, Isaac Delgado, Tito Puente, Orquesta de la Luz, Víctor Manuelle y Johnny Rivera, entre muchos otros artistas, entre ellos el grupo mexicano Maná, en el terreno del pop.
Su formación académica comprende estudios en el City College of New York y en el New York Conservatory of Music, donde fue discípulo de dos notables jazzistas: John Lewis (orquestación clásica) y Ron Carter (composición de jazz). 
En 1988 lo contrató Ralph Mercado para su sello RMM Records, donde trabajó hasta 1996. Refiriéndose a la entonces aún joven empresa, comenta Luis F. Orquera: “Uno de sus jóvenes productores llamó la atención al definir el debut de Tito Nieves (The Classic, 1988). Desde entonces, el nombre del productor y pianista de origen boricua pero nacido en Nueva York, Sergio George, se convirtió en sinónimo de salsa romántica, soul y pop. Él fue el encargado de definir el camino de Anthony por la salsa, ya que ha sido una constante en la producción de sus discos desde el primero”. (El Comercio.com, 22 de octubre de 2014). (R.F.B)

Programa
Introducción / Valió la pena / Y hubo alguien / Hasta ayer / Flor pálida / Contra la corriente / Popurrí baladas: Abrázame muy fuerte - Ahora quién - ¿Y cómo es él? / Vivir lo nuestro / Hasta que te conocí / Qué precio tiene el cielo / Te conozco bien / Con Gente de Zona: La gozadera / Mi gente / Tu amor me hace bien / Vivir mi vida.




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