viernes, 14 de agosto de 2015

Francisco Céspedes: Lecciones de un seductor


Todavía / 14 de agosto, 2015 / Función única / 2:50 hrs. de duración /
 Promotor: Pro-Artte Entertainment S. A. de C. V.

Fernando Figueroa
Ver un show en vivo de Francisco Céspedes es una de las cosas que todo mundo debería hacer antes de morir, pues pertenece al selecto grupo de artistas a los que les sobra talento y dejan la piel y el alma en el escenario; no sólo emociona, cimbra y deja una huella permanente.

Por supuesto que el Lunario está lleno de admiradores del nacido en Cuba, pero incluso quienes no lo son —los acompañantes de los fans, por ejemplo— perciben que en el escenario sucede algo fuera de lo común. Las virtudes de Céspedes no son pocas; la naturaleza lo dotó de voz potente y posee una capacidad interpretativa tal que conmueve por igual a los espectadores de la primera y la última fila; si a eso se agrega que ha compuesto muchas canciones con sello propio y que sabe divertir con anécdotas y bromas, entonces no hay duda, es un figurón.

El nacionalizado mexicano tiene el don de estar en el aquí y ahora; no tiene problema para interrumpir una melodía y tomarse fotos con quienes se acercan al pie del escenario, ni para charlar con alguno de sus conocidos en una mesa o contestar a los gritos más estentóreos que surgen de la oscuridad. Tiene una vasta experiencia y trae un espectáculo muy bien armado, pero todo el tiempo improvisa tanto al cantar como en los pasajes en los que habla del origen de sus creaciones y de su vida personal, que están íntimamente ligadas. Tal tema se lo escribió a una novia en Cuba, tal otro a su ex esposa, y alguno más a su hija cuando ella supo por vez primera lo que es la daga del desamor (“A veces”).
Céspedes ha reconocido influencia musical de la Nueva Trova Cubana, especialmente de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, pero es obvio que sus letras se centran casi en exclusiva en torno a la mujer, sin el contexto sociopolítico que imprimen aquéllos. De las treinta canciones del programa, sólo una tiene un tinte de reclamo a quienes detentan el poder: “Átame la mirada”. Cuando explica cómo es su proceso creativo, lo dice de manera poética: “De pronto, aparecen las libélulas y empiezan a acariciarme con sus alas”.
El público asiste a un “pre lanzamiento” del disco Todavía, que es la reconciliación del intérprete con la compañía trasnacional que lo lanzó en 1997 (Vida loca), y que en 2000 refrendó el éxito gracias a ¿Dónde está la vida? Esta noche lo acompañan bajo, batería, guitarra, saxofón y tres teclados; en uno de ellos está Aneiro Taño, a quien se atribuye la puesta a punto del estilo Céspedes: esa combinación exquisita de bolero y jazz (filin), más baladas y funk.
Pancho (como le gusta que le digan) agota el setlist previsto y se sigue de filo con un montón de canciones que le fascinan. Recuerda que Consuelo Velázquez compuso “Bésame mucho” antes de probar ese manjar del amor, y que Agustín Lara hizo “Solamente una vez” para José Mojica, cuando este último dejó el medio artístico y se dedicó a Dios.
No pueden faltar “Pensar en ti” y “Que tú te vas”, dos canciones de Céspedes que fueron hits en la voz del “güero”, tal como se refiere a Luis Miguel. También recurre al repertorio de Manzanero, con quien grabó en 2012 Armando un Pancho.
Al filo de la medianoche, luego de casi tres horas de descarga, se trepa en la barra del local y desde ahí ofrece de nueva cuenta “Remolino”, el final de alarido de un show que consolida a Francisco Céspedes como un cantante de época.
Abrió la noche Fabiola Jaramillo, acompañada en la guitarra por Adrián Ramírez. Ofreció dos rancheras con tonos altos muy bien logrados, y una balada romántica que la gente ovacionó con fuerza y convicción.

Programa
Fabiola Jaramillo: Amanecí en tus brazos / Cielo rojo / Y si te quedas.
Francisco Céspedes: Dónde está la vida / Parece que / Todavía / Todo es un misterio / Por un beso tuyo / Tú por qué / Lo sabe Dios / Que tú te vas / Dime cuándo / Qué hago contigo / Se parece a ti / Si no fuera por ti / A veces / Quédate más / Pensar en ti / Cuando te fuiste tú / Nadie como tú / Señora / Nunca más / Esta tarde vi llover / No me platiques más / Se me antoja / Átame la mirada / Llorando por dentro / Vida loca / Bésame mucho / No puedo ser feliz / Solamente una vez / Contigo aprendí / Olvidarte será fácil / Remolino (bis).

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