viernes, 28 de agosto de 2015

Antifestival: Despertar de la crisálida

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional



Colectivo Noon presenta: Antifestival. Remi Álvarez – Mártin – Daniel Zepeda y sus Moscas Bravas - T’orus / 28 de agosto, 2015 / Función única / 
3:00 hrs. de duración / Promotor: Colectivo Noon, S.A.

David Cortés
La crisálida despierta. Tal vez no todos se percatan de ello, pero la atmósfera está cargada de presagios, de buenas nuevas. Eso que flota en el aire es una corriente eléctrica que nace en el escenario y poco a poco se transmite a los presentes. No es necesario ser un iniciado para darse cuenta de que hoy nace, de que hoy se presenta en sociedad el Colectivo Noon.


Remi Álvarez toma su sax tenor y la noche comienza a vibrar. Hacer esta clase de apertura es una declaración de principios, una apuesta por la diferencia. El jazzista se planta solo frente al público y desata una andanada de sonidos poco complacientes, procesa su instrumento con algunos gadgets electrónicos, farfulla algunas palabras a través de él como si invocara un antiguo secreto; a veces deja escapar unas notas que guardan reminiscencias con un tema conocido (aunque no fácilmente identificable), pero nunca cae en la condescendencia.

Nur Slim, quien junto con Benjamín García, Jenny Beaujean, Christian Balderas y Agustín Anaya forman el Colectivo Noon, señaló el carácter de esta empresa: “El Antifestival insiste en desetiquetar la música sin ajustarse a lo inaudible o lo simplemente comercial”. Álvarez y su saxofón reafirman esto: en una vorágine sonora de treinta minutos que no se redime ni se afrenta, libérrima, desafiante.
El guitarrista Federico Sánchez y el baterista Jorge Servín dan vida a Mártin, una entidad en donde los sonidos orgánicos se trenzan con lo electrónico para articular una propuesta en donde hay rock, noise, sampleos, funk. Intensos diálogos en donde los intercambios van de la fuerza a la suavidad, del caos al orden y en donde también se exploran los estados intermedios. Un dueto que no reniega del pasado, pero mira al frente con ambición. 
En su turno, Daniel Zepeda y sus Moscas Bravas articulan una entrega con una base jazzística más tradicional, pero en la cual también se advierten otros efluvios: lo mismo un poco de rock, que algo de soul y hasta blues. Es una fusión engañosa porque si bien las composiciones resultan amigables en primera instancia, pronto revelan sus recovecos, lo intrincado que puede ser incluso aquello que se parapeta tras la sencillez.
El momento climático —¿se puede hablar de un éxtasis, de un punto más alto, cuando la noche ha sido de picos continuos?— del Antifestival, el colofón, cierre o broche de oro le toca ponerlo a T’orus, un quinteto que mezcla en una gran ensaladera hip hop, funk, soul y rock progresivo, y que tiene esa capacidad de funcionar, con similar intensidad, en su formato instrumental o en su faceta cantada, porque Eric El Niño es un MC que apacigua la tormenta y enfría los ánimos cuando sus compañeros se han desbocado, para luego encender, avivar la llama e incitarlos a la rebelión cuando ha llegado a un momento de placidez.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Un poliedro de propuestas, una muestra que además de reunir a músicos unidos por la idea de la libertad, busca expandirla y lo hace sin concesiones, además de plantarse sobre el escenario con personalidad. Colectivo Noon debuta como sociedad con este Antifestival y apuesta por la música, por un encuentro de generaciones; pero lo más digno de resaltar es que ha sido como ver el nacimiento de una mariposa, hermosa en su colorido, pero más bella en su libertad para volar… e imaginar.




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