viernes, 10 de julio de 2015

Orquesta Mexicana de Tango: El quebranto placentero

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


10 de julio, 2015 / Función única / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: César Olguín.

Alejandro González Castillo
“Esto apenas comienza y yo ya estoy llorando, ¿qué tal se sienten ustedes?”. La pregunta que César Olguín dispara al público tiene lugar antes de que tome su turno “Quiero verte una vez más”, apenas el cuarto tema de la noche, un drama que relata la historia de un sujeto que encerrado y amargado suplica extasiarse por última vez con la mirada de su amada para luego morir en paz, olvidado en un rincón.


Olguín se muestra sorprendido cuando los espectadores le responden entusiasmados que se sienten de maravilla. “Vaya, miren que hay que tener ganas de pasársela bien escuchando tangos, ¿eh?”.

“El tango es fuerte, es macho, y su paisaje se adorna a través de la danza”, continúa César para darle la bienvenida a Ángeles Carrión y Diego Pagaza, Valeria Lorduguin y Dennys Fernández, las dos parejas que entrecruzan piernas y miradas mientras Freddy Potenza y Pablo Ahmad se turnan frente al micrófono. Cinco violinistas, contrabajo, piano y tres bandoneonistas acompañan a cantantes y bailarines, todos ataviados de rojo, siguiendo las anotaciones de unas partituras que —como la letra de “Qué tango hay que cantar” señalan— contienen las notas de un “tango que Gardel nunca cantó”. Y ya que se menciona al célebre Carlos, además de ejecutar una versión instrumental de una de sus obras más emblemáticas, “Volver”, se repasa “Silencio”, una oda “al doloroso sentir de una madre ante la pérdida de sus hijos”.
Para el director musical de la velada, con más de treinta años de trayectoria como músico, resulta importante encontrar los nudos que entrelazan no sólo a Buenos Aires y Montevideo, ciudades que se disputan el engendramiento del tango; sino analizar las articulaciones que conectan estas tierras sureñas con las mexicanas. En ese sentido, compositores como Tata Nacho, Alfonso Esparza Oteo, Agustín Lara, María Grever y, muy especialmente, Cri Cri (con “Che araña”) se asoman como compositores locales que escribieron tangos. Curiosamente, un tema tan celebrado en clave ranchera como “Sombras nada más”, popularizada por Javier Solís, fue originalmente firmado como un tango por Francisco Lomuto y Pascual Contursi. “Es que el tango es ya una experiencia musical universal, los puntos geográficos han sido poco a poco borrados”, considera al respecto el bandoneonista.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Tras escudriñar en el candombe y la milonga, “ritmos vivos y alegres, fundamentales para comprender el tango”, Potenza y Ahmad unen sus voces y hasta bailan afianzados de hombro y cintura mientras los de tacones diestros los acompañan con giros. “Cumplimos siete años de historia; gracias a nuestros amigos, familiares y público por acompañarnos”, comenta el maestro de ceremonias para que sus nueve acompañantes abandonen sus instrumentos y ofrezcan un par de reverencias ante las palmas que los despiden. Y aunque el listado de temas no dejó ni un minuto para el gozo, a pesar de que el quebranto acaparó todos los compases, el anhelo de los ejecutantes se ve cumplido a la hora del adiós; “esperamos que se vayan con la sensación de haber pasado un momento agradable, que se despidan con una gran sonrisa”. 

Programa
Presencia tanguera / La cumparsita / Qué tango hay que cantar / Quiero verte una vez más / Volver / Silencio / Te odio y te quiero / Danzarín / Sur / Júrame / Melancólico / Sombras nada más / Pasional / Nocturna / Por una cabeza / Azúcar, pimienta y sal / Me juego por vos.


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