jueves, 23 de julio de 2015

Los Hooligans, Los Rebeldes del Rock, Alberto Vázquez, Los Teen Tops, Enrique Guzmán, Angélica María, César Costa, Roberto Jordán, Los Locos del Ritmo: La fórmula mágica

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional


Tour Juntos otra vez / 23 y 24 de julio, 2015/ Dos funciones / 5:50 hrs. de duración /
 Promotor: Omar Suárez Entertainment, S.A. de C.V. 

David Cortés
Los rostros se ven exhaustos, pero felices, dichosos. Algunos de los asistentes, muy a su pesar, se levantan, abandonan con trabajos el lugar porque el metro los deja; pero la mayoría permanece sudorosa, expectante. Saben que la meta está allí, a la vista, aunque aún falta un trecho.


Hoy, la jornada es maratónica. Reunidos se encuentran los principales exponentes del rock and roll, los encargados de, en la década de los cincuenta, prender la mecha de la música juvenil en este país. Con ellos, palmo a palmo, están los solistas, los intérpretes que perfilaron los años dorados del género y que, al mismo tiempo, hicieron un tránsito hacia la canción popular, el cine, la comedia y la televisión.
 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional

En esta sesión, que arranca en cuanto Los Hooligans atacan las primeras notas de “El gato loco”, hay cabida para todo. Se presume que la nostalgia será la principal invitada; sin embargo, basta ver la composición del público para percatarse de que estas composiciones mueven y conmueven a las generaciones actuales. Uno no deja de preguntarse, mientas desfilan sobre el escenario las agrupaciones y solistas, en dónde está el secreto, la fórmula mágica, cuál fue la poción o el hechizo que estos utilizaron para embelesar, e incluso hipnotizar, a una legión que corea, se desgañita, piropea, baila y no cesa en su entusiasmo, no obstante el paso de las horas.
Probablemente la velada es una lección de historia encapsulada, una mirada a la conformación de la cultura popular juvenil, porque cuando las primeras bandas se formaron, sus aspiraciones eran pocas. Al menos la fama no era la premisa principal y sí la diversión. Pronto, al instalarse el género al que no le daban más de seis meses de vida —"hoy ya tiene más de cincuenta años, aunque aquí sobre el escenario hay juntos cerca de cinco mil, y todavía sin contar los míos”, dice César Costa— el relevo lo tomaron los solistas, estos que ahora entonan sus principales éxitos y nos enseñan cómo lograron pasar del rock and roll a la música romántica, como lo hace Alberto Vázquez cuando rememora al recientemente fallecido Joan Sebastian y llama a su hijo, José Manuel Figueroa, para repasar “Maracas”.
 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
Cuando los intérpretes encaran la noche, ésta adquiere visos de night club, el que fuera un pequeño combo se agiganta y se convierte en una pequeña orquesta. Los metales aparecen, los coros se vuelven majestuosos, en número y en sus intervenciones. Los temas dejan de ser rítmicos para tornarse acompasados, un poco más lentos; cesan de invocar al cuerpo para llamar al corazón; abandonan el músculo y optan por la tersura, pero nunca escatiman la alegría, el deseo de complacer, de servir de guías en este viaje al pasado al que cada quien ha traído su propio equipaje.
Luis de Alba, como El Pirrurris, funge como maestro de ceremonias. Su jocosa conducción aligera los entretiempos, desbroza el camino a quien habrá de continuar y no escatima elogios a un Enrique Guzmán que batalla para contener su emotividad ante la recepción de sus fanáticos. Es más prolijo cuando llega el momento de dar paso a “la única, no a la que fue sino la que es y seguirá siendo La Novia de México”, Angélica María. Él mismo hará un breve currículum de César Costa y encomiará su labor en pro de los pequeños, mientras a Roberto Jordán lo llamará “el grandote”.
 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
La fiesta llega a su fin, pero los sonidos no callan. Aquí solamente se dice adiós, aunque todos saben que se trata de un hasta luego. La marcha ha sido desgastante, pero al final, aunque cansados, los presentes llevan en el semblante ese gesto, esa mirada que sólo se da cuando se ha viajado en el tiempo y se ha salido de allí marcado por la gracia de lo placentero.

El espíritu de los pioneros
Los primeros grupos de rock and roll se formaron por jóvenes que se lanzaron a tocar instrumentos más por ganas que con conocimiento de los mismos. Cuenta Federico Rubli en Estremécete y rueda. Locos por el rock and roll: “La formación de estos conjuntos pioneros se dio con poca planeación y preparación, escaso dinero y mucha improvisación. La mayoría surgió como típicos grupos de garaje. Los pioneros no tenían grandes expectativas de trascender y mostraban pocas pretensiones”. Para corroborar lo anterior, el mismo autor toma un relato de Rafael Acosta, baterista de Los Locos del Ritmo: “Todos éramos músicos malísimos porque no éramos músicos, nos gustaba tocar y queríamos volvernos músicos; entonces yo me fijaba cómo iba la batería y aquél se fusilaba esto y aquél lo otro… y así empezamos”. El pianista Paco Domínguez, El Abuelo, dice en La historia de Los Rebeldes del Rock: “Como José María no tenía batería, no sé dónde conseguía un bombo, que parecía de circo por su tamaño, además traía un platillo y se las arreglaba colgándolo de un palo de escoba entre dos sillas. Así fue como se inició un grupo musical que más tarde alcanzaría una considerable fama” (D.C.). 

Programa
Los Hooligans: El gato loco / Adiós a Jamaica / Bat Masterson / Agujetas de color de rosa / Al final / Despeinada. Los Rebeldes del Rock: Melodía de amor / Kansas City / La bamba / Siluetas / Muévanse todos / La hiedra venenosa / Danielito. Alberto Vázquez: Sixteen tons. / El velador / Cosas / Fue en un café / Blueberry Hill / Maracas (con José Manuel Figueroa) / Al modo mío / El pecador. Los Teen Tops: La plaga / Presumida / Anoche no dormí / El rey criollo / Popotitos / El rock de la cárcel. Enrique Guzmán: Mi corazón canta / Te seguiré / Más / Con y por amor / Cariño y desprecio / Tu cabeza en mi hombro / Gotas de lluvia / Lo sé //Acompáñame / Oye / Dame felicidad / Payasito. Angélica María: Toco a tu puerta / Johnny el enojón / Paso a pasito / Con un beso pequeñísimo / El día / Yo te quiero todavía / Un peso / Eddie Eddie / Yo que no vivo sin ti / A dónde va nuestro amor. César Costa: Me estás haciendo falta / Adán y Eva / No existe el amor / Tierno / Corazón loco / Mi pueblo / El tigre / Amorcito loco / My Way / Al compás del reloj. Roberto Jordán: El juego de Simón / Rosa marchita / 1, 2 y 3, detente / No se ha dado cuenta / Amor de estudiante / Dame una señal. Los Locos del Ritmo: No soy un rebelde / La mantequilla / Tus ojos / Pólvora.





2 comentarios:

Armando Zarano dijo...

Sin lugar a dudas, una excelente reseña de un gran evento para recordar a aquellos que dijeron origen al Rock, no sólo en nuestro país, sino también en Iberoamérica.

Armando Zarano dijo...

Sin lugar a dudas, una excelente reseña de un gran evento para recordar a aquellos que dijeron origen al Rock, no sólo en nuestro país, sino también en Iberoamérica.

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