jueves, 16 de julio de 2015

Juan Casaos: Filantropía y bellas artes

Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional


Juan Casaos le canta a Oaxaca, acompañado de la Banda Filarmónica de Santiago Xiacuí
16 de julio, 2015 / Función única / 1:35 hrs. de duración / Promotor: Karina Casaos Monroy.

Fernando Figueroa
“Gracias” es la mejor palabra que se puede decir al presenciar un espectáculo multimedia tan completo y exquisito como el que Juan Casaos, y un ejército de colaboradores, presentan esta noche en el Lunario del Auditorio Nacional. Así de sencillo.


En cuanto se cruza el umbral del recinto, en la planta baja, los ojos se llenan de colores y arte de altos vuelos. En la entrada y en el vestíbulo se exponen para la ocasión varios óleos de Gustavo Vilchis y Raúl Cano, quienes realizaron esas obras para ilustrar el cuadernillo del disco Juan Casaos le canta a Oaxaca (2014), de producción independiente.

Vilchis y Cano se muestran como dos artistas plásticos de gran solidez, herederos de una tradición que tiene como máximos representantes a Rufino Tamayo, Francisco Toledo y Sergio Hernández. Con gran imaginación, los artistas emergentes convierten en imágenes a “La Llorona”, “La Sandunga”, “La Martiniana”, “Pinotepa” y, en general, a todo “Lindo Oaxaca”.
Al subir la escalera, el público ya va enamorado de ese hermoso estado del sureste mexicano. En el escenario, muy callados, quietecitos, bien portados, una treintena de músicos esperan con paciencia el inicio del espectáculo; son los integrantes de la Banda Filarmónica Infantil y Juvenil de Santiago Xiacuí, procedentes de la Sierra Juárez de Oaxaca. Sus edades fluctúan entre los nueve y dieciocho años, y su sonido es no sólo conmovedor sino también exacto y evocador de las fiestas públicas y privadas de aquellas tierras.
Para que todo esto sea posible, se requiere de un líder como Juan Casaos, cantante de La Apuesta, banda grupera que graba para una compañía disquera trasnacional y tiene mucho éxito en varias ciudades de México, Estados Unidos y Centroamérica. Eso le permite a Casaos financiar la educación musical de los niños y jóvenes, con los que grabó el álbum de raíz folclórica que hoy se presenta aquí. El 22 de julio tendrán otra aparición, en el Teatro Macedonio Alcalá, de Oaxaca, en el marco de la Guelaguetza 2015.
Precisamente de Macedonio Alcalá es el vals “Dios nunca muere”, que en el Lunario se escucha portentoso gracias al talento de los muchachos y de su benefactor, quien posee una voz potente y limpia. El show también cuenta con la participación de un grupo de baile que luce ricos trajes regionales (y piñas de verdad).
 
Foto: Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional
Por si todo lo anterior no fuera suficiente, Mónica Rangel, una joven bailarina clásica, maneja con agilidad su cuerpo en algunos temas y lo cede durante algunos minutos para un asombroso acto de magia en el que, literalmente, levita. Asimismo, durante toda la velada se proyectan en las pantallas imágenes creadas en vivo por Benjamín Barrios González, quien ilustra las canciones con un sistema que se denomina “cine a mano”, que consiste en dibujar con diversos materiales sobre un proyector de acetatos.
Con el espíritu reconfortado, el público abandona el recinto, baja la escalera y, de pasadita, le echa un último vistazo a los cuadros que confirman, una vez más, que Oaxaca es un inagotable semillero de artistas.

Programa
Presentación en zapoteco / Sones de Betaza (bailable) / La Sandunga / Pinotepa / Luz de luna / Flor de piña (bailable) / El andariego / La Llorona / La Martiniana / Al besarte Concepción (bailable) / El feo / Canción mixteca / Jarabe mixteco (bailable) / Naela / Lindo Oaxaca / Dios nunca muere / Canción mixteca (bis).





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