miércoles, 3 de junio de 2015

Samo: La esencia y el adorno

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

Me quito el sombrero / 3 y 4 de junio, 2015 / Dos funciones / 2:15 hrs. de duración /
 Promotor: Samo Productions S.A. de C.V.

Julio Alejandro Quijano
En el principio fue el sombrero. Luego vendrían la balada romántica con Pandora, el pop con Jesús Navarro y hasta un brindis colectivo con una de José Alfredo Jiménez. 
En Samo, la forma es fondo. Antes que él, aparece el sombrero colocado en un busto de unicel, encima del piano. Un juego de luces color violeta proyecta el perfil de su sombra sobre las barrocas cortinas que sirven de escenografía. Luego llega el ex integrante de Camila. Y antes de cantar, se pone el adorno en la cabeza y se coloca de perfil para que la iluminación haga lo mismo que con el busto. Un ventilador de piso le da vuelo al saco, diseñado exclusivamente para él por Vincent Agostino, quien lo ha vestido durante nueve años. 


A partir de ese momento, el objeto elegante se convierte en concierto; de hecho, de hecho, él promueve su segundo álbum solista titulado Me quito el sombrero, donde abundan los covers; el primero fue Inevitable. A veces se lo quita para reverenciar a alguno de sus invitados. Lo hace desde luego con el trío Pandora, cuando les dice que las admira no sólo por su voz sino también por su hermosura. 

En otros momentos lo usa para interactuar con el público. Lo pone sobre la mesa de un parroquiano mientras alza su copa para brindar con una frase que lo pone a punto de las lágrimas: “Brindo por una gran noche, mis increíbles coros y músicos, los invitados, pero sobre todo, por ustedes, gracias por acompañarme”. 
Cuando está con Kalimba en el dueto de “Remolino”, sucede no sólo un duelo de voces sino de estilos. El ex OV7 se muestra sobrio, apasionado, pero más concentrado en el manejo correcto del micrófono que en bailar. En cambio, Samo suelta brazos, piernas y cadera. Así como Kalimba usa lentes para marcar la seriedad de su look, el sombrero en el anfitrión es el remate exacto para sus movimientos. 
Con Jesús Navarro, más que contraste lo que proyecta es complicidad. Y lo hace de manera literal: las lámparas blancas se apagan y se dejan sólo las de luz violeta. En la semioscuridad, el invitado se coloca de espaldas, de manera que el público sólo ve sus siluetas, repitiendo la presentación inicial. Cuando empieza la letra de “Aprendiz”, Samo se une y provocan un escándalo espontáneo. Aún en las sombras, el enigma es resuelto: reconocen al de Reik por su voz y a quien lo acompaña en los coros por la silueta de la prenda en la cabeza. “Amigo —le dice al despedirse—, gracias por aceptar la invitación, te quiero porque es un placer cantar contigo”.
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
El final es lógico. Los fans, de pie, aplauden con las manos en alto, estiran los brazos para tomarse una selfie y le gritan que lo aman. Samo los mira. Se agacha para agradecer. Pide un aplauso para sus músicos y, sí, se despoja del sombrero para dejarlo en el busto de unicel. Se entiende entonces que se lo quita porque sabe que como artista él es más que eso.

Programa
En cambio no / Bachata rosa / Déjame llorar / Temblando / Con Pandora: Alguien llena mi lugar - Con tu amor / El rey / Te solté la rienda / Víveme / Te sigo amando / Lo que fui es lo que soy / Sin ti / Con Jesús Navarro: De qué me sirve la vida - Aprendiz / Olvidarte / Con Kalimba: Remolino / Aléjate de mí / Doy un paso atrás / Todo cambió / Mientes / Sólo para ti.





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