viernes, 19 de junio de 2015

Ricky Martin: El baile todo lo arregla

One World Tour / 19 y 20 de junio, 2015 / Dos funciones /
2:30 hrs. de duración / Promotor: Zzoom Access, S.A. de C.V.

Rodrigo Farías Bárcenas 
Parece irónico que Ricky Martin —quien practica el ejercicio espiritual, pasa temporadas en la India para encontrar inspiración y usa la música para sanar heridas sociales— sea el mismo que provoca aclamaciones ante una multitud. Según él, ambos fenómenos son parte de un ciclo de comunicación: “Es muy importante tomar espacio para buscar en tu interior, y cuando lo haces el impacto para tu música es maravilloso. Es un círculo vicioso que fortalece tu carrera”. (El País, 6 de febrero de 2015).
Llega al escenario mediante una plataforma, como si bajase del mismísimo cielo, mientras luces de color verde, blanco y rojo cruzan el espacio. “Mr. Put It Down” inicia un segmento bailable que transcurre en forma ininterrumpida, con un dinamismo arrasador, activado por las coreografías de ocho bailarines de ambos sexos, hasta que llega el turno de la romántica “Tal vez”. 
Antes de entonarla, el boricua agradece con efusivas palabras al público, pidiéndole que lo acompañe, pero con un reto de por medio: “Quiero que seamos felices, quiero que te vayas sin voz, que no tengas miedo de sentir. ¿Podemos sí o no?”. Recibe de inmediato la respuesta con expresiones de júbilo —gritos estridentes y piropos lanzados igual por mujeres que por hombres que liberan sus fantasías—, seguidas por el canto enternecedor. He ahí a la audiencia cerrando el mencionado “círculo vicioso”. 
Regresamos al baile con los músicos tocando rock en plan enérgico. El cantante interpreta “Livin’ la vida loca” trepado en el cofre de un clásico auto deportivo, en el marco de una sensual coreografía. Y en “It’s Alright”, él y cuatro de sus bailarines, que lucen el torso desnudo, visten una especie de falda negra, al parecer de piel, que los hace ver como gladiadores del siglo XXI. La combinación de música, canto y bailes transmite la idea de fuerza y gallardía, evocando la imagen del legendario Hércules. La determinación es palpable en la seria expresión del rostro y en los músculos crispados del solista, un hombre de cuerpo atlético, que mide 1.82 metros.
La escenografía es decisiva para que el espectador sienta al máximo, cumpliéndose así el propósito del anfitrión. Hay cuatro pantallas cúbicas, que forman una estructura arquitectónica, similar a un pequeño edificio, que multiplican la emisión de las imágenes, con un plus de perspectiva. Combinadas con las luces —exactas, veloces, matizadas— y el poderío del sonido, atrapan inevitablemente la atención.
Ricky Martin es un artista comprometido con causas sociales, y por eso no todo es canto y baile en sus conciertos. El silencio prevalece mientras se muestra un corto de dos minutos que denuncia la situación de pobreza y maltrato en la que viven millones de niños en el mundo. Al concluir el video, Ricky interpreta “Asignatura pendiente”, al tiempo que continúa la proyección de otras imágenes relacionadas con la niñez, llevando al público a un clímax sentimental con “Disparo al corazón”. El segmento romántico finaliza con “Vuelve”. 
“Adiós”, con su beat marcado y aires de world music, revira el último tercio de la jornada hacia el ánimo festivo. David Cabrera, destacado compositor y productor nacido en New York, de padres cubanos, funge como guitarrista y director musical de un grupo que ostenta alto nivel. Logra una fusión —dance, funk, merengue y otros ritmos latinos— coherente y, sobre todo, exultante. Él y el cantante se coordinan como un núcleo que integra el festejo con la estrategia de sensibilización, puesta en práctica con el lema: “Sin música no hay fiesta, y sin fiesta no hay nada”.
Cuando toca turno a “Por arriba, por abajo”, el puertorriqueño reconoce que éste es su pasaje favorito. Es cuando demuestra su capacidad de liderazgo, organizando a los casi diez mil asistentes para que sigan sus pasos de baile. “Vamos a ver si de veras se atreven a contactar sus emociones”, expresa con un tono de voz que recupera el reto lanzado al inicio. Inmerso en la excitación de la música, con su exuberancia rítmica, a manera de estribillo repite la frase “qué me importa el qué dirán, qué me importa el qué dirán”, para estimular al público.
“Movámonos con intención positiva —invita llevándose las manos al corazón— y hagamos una cadena de cicatrización social a favor de los países que más necesitan amor”. La metáfora de la cicatriz remite a la capacidad de resarcir y prevenir el daño que provocan actos de injusticia, como el abuso y la discriminación. “El baile todo lo arregla”, grita Ricky Martin, atizando la catarsis que hace bullir al Auditorio Nacional. 

A quien quiera escuchar
Ricky Martin nació en San Juan, Puerto Rico, en 1971. Además de cantante, también es compositor, actor y escritor. Se inicia en la música a los doce años, cuando ingresa al grupo juvenil Menudo. Su carrera como solista empieza en 1991. Con una trayectoria que ha evolucionado a lo largo de treinta años, es reconocido como uno de los máximos exponentes de la música latina. Tiene un récord de ventas global que alcanza la cifra de cincuenta y cinco millones de ejemplares.
Es activista a favor de diversas causas sociales. Por ejemplo, trabaja con Bill Gates en la prevención de delitos cibernéticos, como la pornografía, mediante el programa Navega protegido, de la Corporación Microsoft. Denuncia la trata infantil como parte del Comité Internacional de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Y a través de la fundación que lleva su nombre promueve programas de justicia social, educación y salud a favor de niños desamparados. Labores en las que apoya a la UNICEF como Embajador de buena voluntad. 
“Siento la necesidad de apoyar estas causas —declaró en entrevista. Si mis once millones de seguidores en Twitter y mis diez millones en Facebook me escuchan, debo hablar de cosas con impacto social. Siempre he trabajado fuerte en pro de los derechos humanos, y como soy parte de la comunidad LGBT voy a luchar por la igualdad en todas partes del mundo”. (El País, 6 de febrero de 2015).
El disco más reciente de Ricky Martin salió a la venta en febrero de 2015. Está dedicado A quien quiera escuchar. Sin embargo, al cantante le gustaría entregárselo personalmente a varias personalidades, según comentario que le hizo a la revista electrónica Qué: “Al Papa Francisco, a Stromae, a Prince... ¡Por qué no! A Paul McCartney”. (18 de marzo 2015). 
El lanzamiento de la grabación cuenta con el respaldo de la gira One World Tour, que empezó el 17 de abril en Nueva Zelanda, presentándose en México durante el mes de junio en las ciudades de Monterrey, Tampico, Guadalajara y Distrito Federal.
El disco supone una vuelta a la balada, historias de amor y desamor, con trece temas en español y la participación de Ricky Martin en la autoría. Colaboran compositores como Pedro Capó, Yotuel Romero, Yoel Henríquez, Rafael Esparza Ruiz, Beatriz Luengo, José Gómez, David Julca, Johnny Julca y Jorge Ruiz Flores.
Así lo comenta el propio cantante: “Cuando comencé a trabajar en este disco, tenía un lienzo en blanco y empecé a mezclar colores. Lo que quiero decir con esto es que yo no estaba obsesionado con un tema en específico del que quisiera hablar; simplemente fue saliendo poco a poco. Tengo que darles mucho crédito a unos grandes compositores con los que trabajé, quienes me ayudaron a poner mis emociones y mis historias en orden. Honestamente es un álbum de mucha transparencia, de mucha vulnerabilidad. Puedo decir que tiene mucha poesía, pero bien cotidiana, fresca, con frases de mucho impacto. Refleja sentimientos por los que muchos hemos pasado”. (El Tiempo, Colombia, 19 de febrero de 2015). (R.F.B.)

Programa
Intro. / Mr. Put It Down / This is Good / Drop it on Me - Shake Your Bon-Bon / Adrenalina / Tal vez / Livin’ la vida loca / It’s Alright / She Bangs / Asignatura pendiente / Tu recuerdo / Disparo al corazón / Y todo queda en nada - Fuego de noche, nieve de día / Vuelve / Adiós / Lola, Lola – María / La mordidita / La bomba - Por arriba, por abajo / Pégate - The Cup of Life.

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