miércoles, 24 de junio de 2015

Lughnasadh: La alegría celta



Shamrock, Bradigan Irish Dance School, Asociación Cultural de Galicia en México A.C., Ogham Ensemble, Gianella García Hughes, Banda de Gaitas del Batallón de San Patricio
24 de junio, 2015 / Función única / 1:30 hrs. de duración / Promotor: Gaitas y Tambores A.C. 

David Cortés
La música es un instrumento poderoso. Sólo necesita de un momento para transportarnos, sin bandas magnéticas ni máquinas voladoras, a través del tiempo y el espacio. Hoy es Lughnasadh, y aunque físicamente no estamos en Irlanda, Escocia o la Isla de Man, casi puede verse la campiña donde se celebra una fiesta en honor del dios Lugh, que los wicanos llaman Lammas.

El ensueño comienza con Shamrock, un cuarteto de flauta, guitarra, violín y bodhran (una especie de cruza entre tambor y pandero) que crea imágenes idílicas con sus composiciones alegres y vivaces. Ellos interpretan una agitada danza que lleva a imaginar que se efectúa para saludar a la tierra y darle gracias. Esa sucesión de notas llenas de algarabía producen el instante propicio para dar paso a la Bradigan Irish Dance School, que hace realidad el sueño de los asistentes de atestiguar un baile tradicional celta: una fila de mujeres, con un hombre al centro, que realizan algo similar a un zapateado, pero menos enérgico y de un ritmo más musical que sirve para preludiar el arribo de la Asociación Cultural de Galicia en México A.C., que nos adentra en los primeros sonidos de las gaitas gallegas —más pequeñas que las empleadas en el Reino Unido—, pero con una música que es al mismo tiempo festiva (como ejemplo tocan una muñeira) que conlleva algo de ritual. Su intervención se cierra con “Let It Be”, ligada con “Hey Jude”.

El Ogham Ensemble, por su parte, imprime un acento más reposado, la clase de música que precede al sueño y en donde se da cita el relato de las historias familiares y la narración de las novedades de la región, una intervención que se enlaza con la demostración de Gianella García Hughes y su baile.
Lughnasadh no es un espectáculo que recrea de manera fidedigna la fiesta original; pero sí es una evocación muy dinámica porque no hay pausas, las diferentes agrupaciones se empalman y cuando una está por abandonar, músicos de la venidera se integran al set previo.
Sin embargo, nada rivaliza con la majestuosa entrada de la Banda de Gaitas del Batallón de San Patricio, de rotunda sonoridad, encabezada por su abanderado y que irrumpe por uno de los costados del lugar. Vistosos vestuarios, acrobáticas percusionistas que manejan unas borlas que producen un sutil golpeteo y que sirven de marco a una bailarina ataviada cual si fuera marinero.
Al final, la festividad es absoluta. Todos los ejecutantes suben al escenario, se hermanan, presentan versiones de algunas melodías tradicionales del cancionero popular mexicano y se despiden con la misma contagiosa alegría con la que dio inicio esta festividad llevada a cabo durante la época de maduración de la cosecha de bayas y uno de los cuatro festivales mayores del calendario medieval irlandés.

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