domingo, 14 de junio de 2015

Armando Vega Gil: La imaginación compartida



El marciano y el ciempiés con Armando Vega Gil y su ukelele loco / 14 y 21 de junio, 2015 /
 Dos funciones / 1:05 hrs. de duración / Promotor: María Araceli Hernández Bribiesca. 

David Cortés
“¿Alguna vez los han llevado a celebrar su cumpleaños a una marisquería?”, pregunta Armando Vega Gil quien hoy, armado de su ukelele loco, ha convocado a los pequeños para escuchar sus historias y canciones. “Mi abuelo es el Mastuerzo. Bueno, tocamos en la misma banda, pero él es más grande que yo”, continúa el músico que en su tiempo libre se dedica a tocar en Botellita de Jerez o con Susana San José y el Arraigo Domiciliario.
El Soldado baila, gesticula, es un MC silencioso; Pablo Zeta dibuja en vivo y cuando es necesario hace a un lado crayones y lápices para dar paso al video. Ellos y Vega Gil se multiplican sobre el escenario y parecen un ejército. Sin embargo, es el líder quien logra la empatía con los niños. Primero los atrapa con sus preguntas, luego los embelesa con sus narraciones y finalmente los fascina con sus temas, composiciones que han dejado la música melódica de las nanas para regodearse en ritmos más actuales.
El escritor, guionista, director de cine y músico echa mano de la samba, del rock and roll, del son e incluso del mariachi. Su ukelele y un tom electrónico es todo lo que necesita para hacer ruido, y si bien hay una economía instrumental, es suficiente para llenar no solo el lugar, también hace lo mismo con la mente del público, porque la tarde transcurre como un juego de imaginación compartida entre él y los chiquillos que le ayudan a complementar sus historias, que cantan cuando él los dirige y bailan cuando los sonidos los invitan a eso.
A la manera de Esopo, hay una moraleja en estos temas, una invitación a ser mejores. Un ejemplo de ello es la historia del chango y el marrano, que no se entienden y al no haber acuerdos apuntan a la guerra, pero al final consiguen dialogar y dirimir sus diferencias.
Este viaje atraviesa por el caldo de la sopa verde, pone en el mismo espacio a un marciano y a un ciempiés, narra como un hábil y pequeño jugador de futbol se convirtió en un fantasma, y habla de un elefante elegante que cuenta su historia a ritmo de son jarocho y funciona como pretexto para el zapateado de los padres que suben para acompañar a sus hijos.
El cierre llega con una jocosa elegía al moco, esa secreción que es motivo de muchas travesuras en quienes hoy son pequeños. Colofón adecuado para rememorar que, hace algún tiempo, también se fue niño, aunque en ese entonces las historias se contaran con otra música, tal vez menos visceral y energética, aunque igualmente efectiva. 

Programa
Ukulele loco / Samba de un macaco y un cochino / Un marciano y un ciempiés / Ráscame / El vals del fantasma futbolista / La danza de la lluvia / Cumpleaños en la marisquería / Sopa verde / Pastel de lodo / París, Dominica y su abuela / Elefante elegante / El moco zapateado.

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