viernes, 26 de junio de 2015

Alejandro Fernández: Jinete bravo entre mujeres divinas


Confidencias World Tour / 26 y 27 de junio, 2015 / Dos funciones / 2.20 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V. 

Alejandro González Castillo
Lo escrutan de abajo a arriba con un vistazo, sólo para cerciorarse de que todo anda en orden: los zapatos de charol sin calcetines, el saco plateado, el pañuelo negro y la camisa blanca, la cruz colgando del cuello y los detalles que más les encantan, como esas canas en las sienes y la barba de quien lleva dos días sin afeitarse. Imposible colocarle un “pero”, inútil recurrir al recato para no gritarle lo bien que luce. Alejandro Fernández sonríe confiado; aún no toma el micrófono y ya tiene en el bolsillo a la audiencia.

Dice que se le va la voz gracias a la ausencia de cierta mujer, que el dolor se acentúa por las noches y que está dispuesto a ponerse de rodillas con tal de concretar una reconciliación. Vaya, que el tipo está al borde del colapso y apenas el concierto comienza; sin embargo, pese a que es por culpa de una fémina que el intérprete trapea con sus mejillas el pavimento, exponer el nombre de la culpable de tanta congoja no figura en los planes de esta noche. “Mejor ya no digo tu nombre, para que nunca pueda alcanzarme el pasado”, entona el de Jalisco con los ojos entrecerrados, y sus seguidoras no tienen más que arrojarle piropos que operan como caricias, y aplausos que disimulan penas. Después de todo, el anonimato de la responsable del lagrimeo permite que todas se sientan aludidas, responsables de animar al herido.

Por su parte, Fernández parece recuperarse poco a poco del maltrato de la desdichada. Lo ayudan tres coristas de piel lozana, con quienes coquetea siempre que tiene oportunidad, y la certeza de que Confidencias, la gira mundial que protagoniza, “ha sido un éxito gracias a todos ustedes y, claro, a mis amigos y a mi familia. Así que deseo de verdad que pasen una noche increíble”; comenta el cantante para luego visitar parajes sonoros donde la densidad del blues y la ligereza de las percusiones caribeñas son igual de bien recibidas que un bolero melancólico, las palmas de un flamenco o las guitarras de una power ballad como “Hoy tengo ganas de ti”. Del mismo modo, el intérprete toma versos de autores como Armando Manzanero, Roberto Carlos y Miguel Bosé; el último, evocado con “Te amaré”, un tema con el que “recuerdo cuando me enamoré por vez primera”.
“¿Me van a acompañar con estas tres canciones?”, interroga Fernández para acercarse a sus músicos e hilar con guitarras acústicas y percusiones “Me dediqué a perderte”, “No sé olvidar” y “Si tú supieras”, tres odas a la soledad que anteceden el arribo del mariachi y el cambio de vestimenta del también actor, quien se enfunda el traje de charro para, entre ojales con forma de herradura y floridas solapas rojas, comportarse bravo cual jinete. Así, de pronto lo bronco aflora y el del sombrero pasa de los llanos del desasosiego a los pastizales de la recriminación, apretando decidido las riendas de las potrancas desbocadas. Y claro, éstas reaccionan complacidas, bailando cual si portasen vestidos de china poblana, contoneando las caderas al ritmo de “Mátalas” mientras violines y trompetas subrayan las líneas que hablan de serenatas y flores, “pues no hay una mujer en este mundo que pueda resistirse a los detalles”. 
“Quiero que se oiga mi llanto”, ordena el Potrillo antes de despedirse, y lo consigue ayudado por miles de gargantas que, como él, desconocen el paradero de las estrellas. Después, el charro simula hacerse de una muleta y se comporta como torero en el ruedo sin jamás soltar el micrófono, pues éste luce filoso como espada y con él planea aniquilar a quienes denomina sus confidentes. “Mujeres tan divinas, no queda otro camino que adorarlas”, dice el enunciado final. Y las idolatradas asienten; se ha cantado por más de dos horas en contra de ellas, sin embargo ninguna se va “llorando y con el alma hecha pedazos”.

Del rancho a Hollywood
El Paseo de la Fama de Hollywood cuenta con una estrella dedicada a Alejandro Fernández desde 2005. El astro se encuentra justo al lado del que representa a su padre, Vicente Fernández. Y es que el vástago del Charro de Huentitán, además de contar con una sólida carrera como intérprete, al igual que su progenitor, posee un historial como actor que no hace más que certificar lo merecido de su condecoración en las calles californianas.
La pareja estelarizó en 1991 el filme Mi querido viejo, el relato de un infortunado encuentro entre padre e hijo, plagado de lágrimas y reclamos, dirigido por Rafael Villaseñor Kuri. Sin embargo, ahí no se detendría la incursión de Alejandro en el mundo del cine. En 2004 protagonizaría una polémica cinta titulada Zapata, el sueño de un héroe, donde encarna nada menos que al Caudillo del Sur. Bajo la dirección de Alfonso Arau y compartiendo protagonismo con Lucero, el Potrillo fue más allá de colgarse cananas y dejarse el bigote, pues estudió la vida del revolucionario a tal grado que incluso tomó clases de náhuatl. Naturalmente, el soundtrack de la película incluye la voz de Fernández, quien consiguió que el tema “Lucharé por tu amor” se colara a los primeros casilleros del Billboard. (A.G.C.)

Programa
Cóncavo y convexo / Se me va la voz / Cuando digo tu nombre / Estuve / Qué voy a hacer con mi amor / Desahogo / Hoy tengo ganas de ti / Te amaré / A nadie le importa / Tu amor me hace tanto bien / Te voy a perder / Canta corazón / Me dediqué a perderte / No sé olvidar / Si tú supieras / Dónde vas tan sola / Mátalas / Qué lástima / Cascos ligeros / Abrázame / Es la mujer / No / Que digan misa / Loco / Nube viajera / Tantita pena / Como quien pierde una estrella / Popurrí de Vicente Fernández: Las llaves de mi alma / Por tu maldito amor / Mujeres divinas / Me voy a quitar de en medio / Para siempre / Hermoso cariño / Estos celos / Acá entre nos / De qué manera te olvido.

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