martes, 26 de mayo de 2015

Tercera de Forros: Revolución, contradicciones y anhelos


Salón Blanco / Son 100 años: que hablen Los de abajo. Diálogo a partir de la obra de Mariano Azuela / J. M. Servín, Yocu Arellano, Mauricio Osito Moro y Julia Palacios (moderadora) / 26 de mayo, 2015 /
 1:30 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Alejandro González Castillo
Su experiencia como médico en la facción liderada por Francisco Villa, le permitió a Mariano Azuela (1873-1952) vivir la Revolución Mexicana desde una perspectiva inaudita que aterrizó con destreza en su novela más célebre: Los de abajo.

Para Azuela, escribir significaba desnudar la realidad; “exhibo virtudes y lacras sin paliativos ni exaltaciones, y sin otra intención que la de dar con la mayor fidelidad posible una imagen fiel de nuestro pueblo y lo que somos”, llegó a declarar. De modo que esa obra, engendrada en 1915, se encuentra lejos de reproducir arquetipos de héroes y villanos; más bien analiza el ímpetu de los revolucionarios desde sus contradicciones y anhelos.

A cien años de su creación, el escritor J. M. Servín y los músicos Yocu Arellano y Mauricio Osito Moro, ambos integrantes del combo de rock Los de Abajo, abordan el texto emblemático de Azuela con la moderación de Julia Palacios.
Apenas toman asiento se plantean dónde viven los de abajo, los desprotegidos, para llegar a una conclusión: en el infierno. El trío alude a los mexicanos que a lo largo de un siglo no han visto progreso alguno producto de aquel movimiento armado e, incluso, equiparan el momento actual del país con el que se vivió durante el porfiriato. “El libro es un retrato del héroe huérfano, de aquél que carece de un objetivo claro pues de pronto ni siquiera sabe por qué está luchando”, advierte Servín mientras bebe tequila, tal como los de las cananas y los sombreros solían hacer. 
Es Palacios quien prosigue: “Los de abajo es una de las novelas más importantes que se han hecho en México. Entre otras cosas, resulta fascinante que su autor la haya escrito prácticamente en tiempo real al ofrecérsela al lector en diversas entregas, como una historieta que te dejaba ansioso por saber qué iba a pasar después”. Y de inmediato arroja una pregunta al también periodista: ¿quiénes leyeron este libro en el momento de su edición? “En primer lugar, los intelectuales allegados al poder”, responde el interrogado; aunque alude que ese atributo, el de ser un trabajo diseñado en pequeños fragmentos, le permitió “al lector poco entrenado acercarse una vez que la novela fue editada completa, pues podía tomar descansos cada dos páginas”.
Por su parte, el baterista y el saxofonista explican que en sus múltiples giras por Europa la gente les consulta cuál es el significado del nombre de su grupo, “y nosotros estamos al tanto de que todo el mundo tiene alguna noción de quién fue Emiliano Zapata y Francisco Villa, entonces les decimos que hacemos referencia a los parias, a la tropa de aquella época que de pronto se quedó sin ellos, sus líderes”. En ese rol, la dupla admite que su labor es similar a la de los viejos juglares pues, más allá de alentar la imagen que se tiene en el extranjero de que todos los mexicanos consumen peyote y portan bigote, comunican que existe un país pleno de artistas, desde poetas hasta raperos, que critican su entorno sesudamente.
Y para dejar claro qué clase de sonidos propaga el dúo en diversos países, sus compañeros Julián Aranda, Javier Zúñiga, Piero Castillo, César Millán y Tania Melo toman sus instrumentos para interpretar “Labios rojos” y de paso estrenar algunos de los temas que integran su más reciente disco, Mariachi beat. De esta forma, previo a su salida del Salón Blanco, el público se parte en dos; los que bailan discretamente en sus asientos y quienes arrancan ansiosos el celofán del libro Los de abajo, que recién les obsequiaron.
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