domingo, 17 de mayo de 2015

Panorama desde el puente: Tragedia a la siciliana

Foto: The National Theatre de Londres

National Theatre de Londres presenta. NTL. / 17 y 18 de mayo, 2015 / Dos funciones /
 1:55 hrs. de duración / Promotor: FUAAN – Embajada Británica en México.

Fernando Figueroa
Las obras maestras del teatro universal pueden ser vistas una y otra vez porque al espectador nunca lo abandona el asombro. La anécdota de Panorama desde el puente es muy conocida, pero atrás de ella existe una estructura perfecta y un sinfín de vueltas de tuerca que muestran la genialidad de su autor, Arthur Miller.

Eddie Carbone (Mark Strong) es un estibador de origen italiano que vive en Brooklyn, al lado de su esposa Beatrice (Nicola Walker) y de su sobrina política Catherine (Phoebe Fox). Eddie ama a Catherine como si fuera su hija, pero es obvio que en el fondo hay una atracción fatal de ida y vuelta.

Rodolfo (Luke Norris) y Marco (Emun Elliott), dos parientes lejanos de Beatrice, llegan de Sicilia a Nueva York de manera ilegal en busca de trabajo y se hospedan en casa del trío en cuestión. Catherine se enamora de Rodolfo y eso provoca la ira de Eddie, quien al final habla al departamento de Migración para que detengan a los jóvenes. Más tarde, Marco se encarga de ajustar cuentas al estilo italiano.
El National Theatre de Londres encargó el montaje al teatro Young Vic, que a su vez asignó la dirección al belga-holandés Ivo van Hove. El crítico Charles Spencer, de The Telegraph, escribió: “Ésta es una de las más poderosas producciones de Miller que haya visto en mi vida. Rompe las ataduras del naturalismo y las convenciones de lo bien hecho para crear una puesta en escena de intensidad hirviente y belleza salvaje”.
Eddie Carbone y compañía no se desplazan en el hacinamiento típico de una casa pequeña y humilde, sino en un espacio abierto y minimalista (escenografía e iluminación de Jan Versweyveld), que bien podría ser el patio de una vecindad neoyorquina. Aunque en apariencia se trata de un área común, los personajes de la obra jamás se topan con algún vecino; parece que interactúan dentro de un sueño en el que abundan los “significativos silencios”, tal como lo consigna Spencer con tino.
El duelo actoral entre Mark Strong y Nicola Walker es la joya de la corona de esta producción ganadora de muchos premios, entre ellos tres Laurence Olivier de la Sociedad Teatral de Londres: Mejor actor (Strong), Mejor director (Ivo van Hove) y Mejor Reposición. En cambio, el trabajo de Phoebe Fox resulta un poco decepcionante, aunque ella no es la culpable porque es un problema de casting.
Ivo van Hove no quiso utilizar el camino convencional y optó por una jovencita sin gran sex appeal, a quien no le sirve de mucho usar minifaldas, brincar a los brazos del tío y enroscar sus piernas en la cintura de él. En 2010, el director Gregory Mosher optó por Scarlett Johannson para el montaje en Broadway; en 2013, en México, José Solé apostó en esa misma línea por Sara Maldonado, mujeres que agregan una descarga eléctrica extra y cuya presencia justifica que Eddie Carbone pierda la cabeza.
Por otra parte, en los montajes tradicionales Rodolfo y Catherine bailan rockabilly frente a Eddie, pero lo que suena en el Young Vic es un sensual fragmento de “The Thrill Is Gone”, que surge de la guitarra de B.B. King. Se trata de un homenaje involuntario porque el estreno se llevó a cabo antes del fallecimiento del músico, pero así son los genios, jamás se van del todo.

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