domingo, 10 de mayo de 2015

La Rondalla de Saltillo: Mi hijo me mima

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

Festejando el Día de la Madres / 10 de mayo, 2015 / Función única / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: Ernesto Vargas Mancilla.


Julio Alejandro Quijano
Al caer el sol, el mármol cincelado florece. En las escalinatas y banquetas de los costados del Auditorio Nacional, las madres cosechan rosas sembradas en las manos de sus hijos. Es 10 de mayo y nadie ve en estos actos románticos algo de cursilería. Al contrario, mueven al suspiro porque no se trata sólo de la flor sino también del boleto que se regala para el concierto de La Rondalla de Saltillo, un obsequio que va más allá del simple dinero.

“Si mi papá estuviera aquí, también te hubiera traído”, le dice un hombre a su mamá. “Pero tienes que cantar igual que lo hacía mi abuelita”, le dicen dos hijas a una mujer que ve en el ticket no la entrada a un show sino la recompensa a su labor de crianza. 
Los músicos de la rondalla se unen al festejo con un mensaje: “Todo nuestro cariño, respeto y admiración para las mamás. A ustedes, este concierto”. Aunque sencilla, la frase provoca un aplauso de pie. Es evidente que detrás de ese gesto hay la intención de reivindicar, como escribió Octavio Paz, a “la sufrida madre mexicana”.
Y empiezan las guitarras, el bajo, el coro. Y las lágrimas. “No, no te dejaré partir / porque sin ti yo me muero. / No, no me dejes solo”. 
Pero no todo es romanticismo. Entre canciones, Mauricio Galicia, en su papel de orador, suelta piropos a veces pícaros y otras chuscos. Le dedica a las mujeres un pensamiento que termina así: “De entre todos los ángeles que he conocido en esta ciudad, no hay ángel más dulce que el Ángel de la Independencia”. 
Por extensión, cuando se festeja a la madre también se le hace fiesta a la esposa. Quizá por eso uno de los momentos que más suspiros provoca en el foro es la interpretación “25 años”, esa peculiar declaración de amor atemporal que hace que los varones miren a los ojos a quienes han sido sus compañeras de vida.
Experto en el manejo de ambientes, Galicia habla engolado cuando alza su copa para brindar por el 10 de mayo, pero socarrón al rematar su verso con buen humor: “Para adorarte yo sé que el mismo Dios me dio permiso. Tú dices que no tengo coche para pasearte, chiquita, pero para eso existe… ¡el Metrobús!”. 
El grupo fue fundado en 1963 y en el Lunario se está haciendo tradición su presencia en estas fechas, siempre con esa apariencia de eterna juventud que ya fue descrita como un “Retrato de Dorian Grey” por Marcela Rodríguez en su crónica de mayo de 2014. 
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
No podía ser de otra forma porque, igual que ellos, su materia prima, el amor, no envejece. “Cambian los medios, pero el romanticismo no muere”, dice Galicia a punto de despedir el show. “Antes era la carta y ahora es el WhatsApp, pero el amor se conserva. Nos damos cuenta cuando llevamos una serenata y el sentimiento que se expresa es algo muy bonito”. Y luego cierran con “Gwendolyne”, tema de Julio Iglesias que le da razón al orador, pues el rostro de madres e hijos se torna en algo que sólo acepta el adjetivo de “bonito”. 

Programa
No, no me dejes / Yo quisiera / Sin ti / 25 años / Paloma querida / Mil razones / Llegaste amor / Como el álamo al camino / Canción de Annie / Por amor vale la pena / Ansiedad / Amor del alma / Paloma querida / Mi adoración / Enséñame a cantar al viento / Eres mía / ¿Cómo haré para vivir sin ti? / Hoy que soy mayor / Fui lo mejor / Si nos quedara poco tiempo / Morir de amor / Tema de Historia de amor / Parece que fue ayer / Corazón de roca / Hasta dónde te quiero / Gwendolyne.





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