martes, 5 de mayo de 2015

Jaime Maussan: Tantos mundos, tanto espacio y coincidir

Foto:  Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional


Jaime Maussan presenta: Be witness - Sé testigo. El cambio de la historia / 5 de mayo, 2015 / Función única / 
4:20 hrs. de duración / Promotor: Televisión Privilegiada, S.A. de C.V. - Gonzalo Gómez Sánchez. 

Alejandro González Castillo
No hay sobresalto de por medio; con toda calma se anuncia que hace décadas un extraterrestre estuvo en la tierra y que existen pruebas irrefutables del hecho. Se dice que el visitante estelar cruzó la atmósfera al mando de una nave espacial y, al parecer, murió tras chocar a gran velocidad contra la superficie terrestre.

Para que dicha historia no luzca como un pasaje cinematográfico, un sesudo equipo de investigadores con Jaime Maussan al mando, entre científicos, astronautas, pilotos, académicos, militares y médicos, ha llegado hoy al Auditorio Nacional con los elementos necesarios para responder negativamente ante la pregunta que James J. Hurtak arroja apenas toma el micrófono al arranque de la noche: ¿estamos solos en el universo? 

Definitivamente no vivimos solitarios entre galaxias, por eso el público ha acudido a la cita de hoy con camisetas cuyos estampados van de platillos voladores a humanoides de la más variada pinta. En realidad, quienes toman asiento saben que tienen de su lado a la ciencia, pues la mayor parte de los astrofísicos plantea que la vida en otros planetas es posible. Además, los especialistas desde el escenario alientan este fervor al explicar que considerar lo contrario significaría una acto de arrogancia si se toma en cuenta que la humanidad simboliza apenas un grano de arena en esa inmensa playa llamada universo.
Así de infinito, el cosmos le dio pasaporte a la tierra, en julio de 1947, a un puñado de alienígenas que, lejos de vacacionar, terminó estrellándose en Nuevo México, en las inmediaciones de la base militar de Roswell, justo donde la primera bomba atómica fue detonada. Se dice que los cadáveres de los tripulantes fueron rescatados y que, incluso, alguno de ellos fue encontrado con vida. Fuentes oficiales negaron el hecho en su momento y, a la fecha, se sigue especulando al respecto; sin embargo, Maussan recientemente localizó unas diapositivas donde puede apreciarse el cuerpo de un ser que los expertos en el tema apodan como uno de “los grises”. Con esa arma en su poder y rodeado de la gente adecuada, el ex reportero de 24 horas y 60 minutos advierte que va a aflojarle la mandíbula a los miles de espectadores que aguardan hoy la revelación del rostro de Roswell.
Paul Hellyer, Thomas J. Carey, Donald R. Schmitt, Adam Dew, Eleazar Benavides, Edgar Mitchell, José de Jesús Zalce, Richard Doble y Luis Antonio de Alba aportan elementos para enriquecer la imagen del fallecido. Analizan su estructura ósea, recuerdan su olor, tamaño y ropas al momento de ser encontrado e inclusive rememoran su capacidad para comunicarse telepáticamente. Además, acompañan el anecdotario con documentos pertenecientes al FBI y recuerdan las amenazas de las que fueron objeto con tal de no hablar de más. Es decir, repasan las menudencias de uno de los sucesos más importantes que el fenómeno OVNI ha conocido. Finalmente, el cadáver del visitante es expuesto en las pantallas del foro mientras se apilan las conclusiones: no se trata de una momia ni de un niño con macrocefalia, sino de un ser ajeno a la tierra que no puede considerarse mamífero ni primate (acaso se asemeja a un reptil). ¡No es un ser humano! Admite finalmente Zalce ante los gritos de una audiencia que emocionada se pregunta ¿cómo luciría ese desinflado ente galáctico si poseyera vida?
La respuesta viene entonces del escenario. Con una altura aproximada de un metro, tres falanges, seis costillas, una cabeza descomunal cuyo cerebro debió pesar cerca de dos kilogramos, un líquido emparentado con la sangre circulando en su interior, ojos inmensos, nariz diminuta y carente de orejas, el antes marchito es dotado de movimiento por Jaime y su equipo para ser expuesto en una holografía. Así, como si de un acto de prestidigitación inaudito se tratase, nadie mueve un solo dedo cuando las luces se apagan y el silencio se antoja marciano. Proveniente de las penumbras, el ser aparece enfundado en un traje plateado para dar una pequeña caminata, a pesar de la extraña fuerza de gravedad que experimenta, tal como hicieron los tripulantes del Apolo XI alguna vez en la luna. 
 
Foto:  Edgar Rubio / Colección Auditorio Nacional

“Ciudadanos cósmicos, éste es el futuro”, se escucha decir triunfalmente desde el escenario una vez que las luces se activan y el ET se desvanece. Y claro, las palmas tienen lugar, desbordadas, enardecidas; porque a pesar de estar capacitado para visitar otros mundos y de declararse listo para indagar en las posibilidades que ofrece viajar a la velocidad de la luz, el ser humano aún no ha encontrado un modo más elocuente para mostrar su pasmo.  

Un periodista del tercer milenio 
Jaime Maussan (México, 1953) estudió la licenciatura en Radio y Televisión en la Universidad de Miami y es conocido por su labor periodística en diversas áreas. Entre los múltiples galardones que ha recibido se encuentran el Premio Nacional de Periodismo en los años 1983, 1987 y 1993; el Global 500, otorgado por el United Nations Environment Progamme (UNEP), en 1990; la presea AMPRYT por el programa televisivo 60 minutos; la medalla Renato Leduc del Club de Periodistas de México en 1999; y el premio Quetzalcóatl, por su contribución al mejoramiento del medio ambiente.
Con más de cuarenta años de trabajo como respaldo, Maussan es artífice de Tercer milenio, una emisión semanal que se transmite por televisión, y de una página web cuyo objetivo es abordar temas que otorguen fundamentos de acción y conciencia al hombre del futuro. Sin embargo, es su pasión por la investigación extraterrestre la que más proyección mediática le ha otorgado. (A.G.C.



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