jueves, 23 de abril de 2015

Vicentico: Los caminos del solista


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Último acto / 23 de abril, 2015/ Función única/ 2: 10 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

David Cortés
Vicentico es sobrio en el hablar, parco en sus movimientos. Articula breves discursos, agradece, en ocasiones bromea, pero al momento de hilvanar historias y retratar estados de ánimo universales, la canción se le da muy bien.


Entre aquel cantante que se labrara fama y reconocimiento como cofundador y frontman de Los Fabulosos Cadillacs, y éste que hoy visita con cierta reticencia alguno de los clásicos pergeñados en el ayer, hay una gran diferencia y ésta radica en la madurez. Ha sacrificado un poco de espontaneidad para hacerse más convincente. Es un viaje que comenzó con su primer álbum en solitario y que ha crecido con el paso del tiempo conforme más producciones se han acumulado, hasta llegar a la más reciente: Último acto.

Por ello, el momento que esta noche funciona como pivote es cuando, acompañado por su guitarra acústica, la rasga y entrega una rendida versión de “Siguiendo la luna”. Es el instante en el que todos los asistentes, sin excepción, se vuelven caja de resonancia con él, coro masivo; le dan a esa canción emblemática para el rock latino un empaque único.
Es el detonante, el tema que le permite a Vicentico partir hacia veredas distintas. Cambia la formación del ensamble, la despoja de su alma rockera y la decora de salsa. Se alinean los metales, dan paso a una versión de night club de “Algo contigo” para luego dejarse ir hacia los confines de la música afroantillana y cerrar un bloque candente con “El cantante”, descarga incluida, en la cual se identifica por completo.
Si algo llama la atención del crooner de esta noche es su amplitud de miras. A veces se deja ir hacia el pop rock, pero despoja a esos temas de cualquier aire de violencia y las guitarras se contienen, pero cuando el solo es necesario, éste tiene un regusto a vintage en el que los espectros de The Ventures o la calidez de un Santo & Johnny se traslucen.
El viaje no para allí, otros caminos van directos hacia la música country (“Sólo un momento”) y el slide se vuelve protagonista. Es aquí, en esta fase, cuando el propio Vicentico se cuelga el instrumento de seis cuerdas y deja que su hijo Florián, a quien apenas menciona entre dientes, salga a hacerse cargo de la guitarra líder. Mientras sobre el escenario hay mucho vaivén (el bonaerense se quita y se pone varias veces el saco), abajo hay una fiesta, una celebración que crece con el transcurrir de la noche y en la cual no se escatiman las muestras de afecto. Lo mismo se disfruta un “Tiburón” en el que aflora algo de funky, que se regodean y almibaran con “Solo otra vez”, una melodía que hace cuatro décadas hiciera popular Gilbert O’Sullivan. 
Valeria Bertuccelli, su esposa, aparece virtualmente en las pantallas para hacer el dueto en “No te apartes de mí” y la algarabía sube de tono hasta llegar al clímax cuando la banda deja escuchar las primeras notas de “Los caminos de la vida”. El arreglo le imprime algo de sonido de western, pero el sabor —y el movimiento de las manos es inequívoco— proviene de la cumbia (y el vallenato). La composición de Omar Antonio Geles Suárez le significó uno de sus primeros éxitos al ex Cadillac y hoy le intercala un fragmento de “Río Manzanares” para hacer la canción todavía más candente, al grado de que uno no sabe cuál de las dos privilegiar.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
La dinastía Fernández, padre e hijo, cierran la noche con una interpretación de “Vasos vacíos” que pierde poderío sin los metales, pero gana en intimidad. Y al final el gesto es adusto, apenas una línea en la boca permite ver que “en esta noche que es nuestra”, Vicentico también tuvo gozo, como quienes vinieron a celebrarlo lo tuvieron en abundancia.

Fabuloso y solitario
El 24 de julio de 1964, en Buenos Aires, Argentina, nace Gabriel Julio Fernández Capello. En 1986, ya como cantante del grupo Los Fabulosos Cadillacs, ve aparecer el primer álbum de la banda: Bares y fondas. Desde ese momento, hasta 2009, lanzará doce discos en estudio con la agrupación.
Sin abandonar al colectivo, en 2002 comienza una carrera en solitario con Vicentico (2002), al cual le seguirán Los rayos (2004), nominado a un Grammy Latino como mejor cantautor y en el cual incluye un tema de Rubén Blades (“Tiburón”). En 2006 aparece Los pájaros (nominado como mejor álbum alternativo). Luego de cuatro años de silencio individual, al retomar su actividad con Los Fabulosos Cadillacs, regresa con Sólo un momento, al cual sigue Vicentico 5 (gana un Grammy en la categoría de mejor canción de rock por el tema “Creo que me enamoré”).
Último acto (2014), una especie de best of, en donde incluye nuevas versiones de algunos de sus éxitos, es su más reciente producción discográfica. (D.C.)

Programa
Ya no te quiero / Viento / Si me dejan / Un diamante / La carta / El rey del rock ‘n’ roll / No te apartes de mí / Siguiendo la luna / Algo contigo / Culpable / El árbol de la plaza / El cantante / Último acto / Paisaje / Esclavo de tu amor / Morir a tu lado / Sólo un momento / Las estrellas / Creo que me enamoré / Basta de llamarme así / Tiburón / Los caminos de la vida / Vasos vacíos.





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