martes, 28 de abril de 2015

Tercera de Forros: Cuentos macabros para lectores audaces

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional



Salón Blanco / Historias fantásticas de Roald Dahl / Francisco Hinojosa, Armando Vega Gil y Julia Palacios (moderadora) / 28 de abril, 2015 / 
1:30 hrs. de duración / Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

Alejandro González Castillo
Comienzan hablando de hongos alucinógenos, LSD y mariguana. De viajes que, a diferencia de los producidos por dichas drogas, resultan de lo más placenteros y seguros. También meditan sobre pasajes literarios mórbidos, grotescos, brutales; pero de un encanto irresistible para los niños. Mundos en apariencia distantes que se encuentran en el nombre de Roald Dahl, quien esta noche es recordado por Francisco Hinojosa y Armando Vega Gil bajo la moderación de Julia Palacios.


Nacido en Gales, Dahl debutó como escritor con un relato publicado en el Saturday Evening Post en 1942; su primer libro, Los gremlins, fue editado un año después. Desde ese momento adquirió reconocimiento como un excepcional creador de historias para infantes con títulos como Matilda, James y el melocotón gigante o Charlie y la fábrica de chocolates; sin embargo, también poseía talento para crear lúgubres relatos de súbito desenlace, historias para adultos que fueron expuestas en publicaciones como The New Yorker, Harper’s y Playboy. En ese rol, la vena macabra del autor sería aprovechada para hilar una serie televisiva (Cuentos de lo inesperado) e incluso Hitchcock caería rendido ante el talento del escritor, pues adaptaría una de sus narraciones para su programa, Alfred Hitchcock presenta. 

“Es que el humor inglés es rudo, irónico, lleva las circunstancias hasta sus últimas consecuencias. Por eso a los niños les encantan los cuentos brutales como Las brujas, donde éstas desean hacer picadillo a los pequeños, machacarlos porque apestan”, comenta Vega Gil para ser apoyado por Hinojosa; “sí, porque además estas brujas no usan sombrero ni vuelan sobre una escoba; son como cualquier mujer, incluso nuestras propias madres podrían serlo”.
El par de escritores coincide en que prefiere al autor de La maravillosa medicina de Jorge en lugar de Hans Christian Andersen, cuyas creaciones encuentran “espantosas, como El patito feo y El soldadito de plomo, donde Andersen recurre estrictamente al sufrimiento, sin risas de por medio”.
Por su parte, el responsable de firmar más de cincuenta libros de poesía, cuentos, crónicas y ensayos como Un tipo de cuidado y Emma, considera que historias como las de Dahl impulsan a los niños a ser más exigentes con sus lecturas, “porque no todo son castillos y hadas. Basta ya de tratar a los niños como estúpidos con historias de maripositas”. Y para confirmar que la infancia no es una etapa caracterizada por la minusvalía intelectual, Vega Gil toma su ukulele para interpretar “Un marciano y un ciempiés”, fábula estrambótica con formato de canción aplaudida por el único niño presente en la sala, quien, además de poseer una fluidez verbal sorprendente, dice gozar sin mesura ese humor oscuro que permea los párrafos del británico.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Y así, citando nombres como el de Norma Muñoz Ledo, Jaime Alfonso Sandoval, Ana Romero y Martha Riva Palacio, todos autores recomendados para lectores con espíritu de niño, el trío que charla entre libreros se despide. “Si piensas llegar a alguna parte en la vida, tienes que leer muchos libros”, solía decir el artífice de El dedo mágico; por fortuna, quienes desalojan el Salón Blanco del Lunario tienen claro que sus vidas aún les deparan muchos sitios nuevos por visitar. 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.