viernes, 24 de abril de 2015

Susana Harp: Las canciones y sus andanzas



Misterios gozosos / 24 de abril, 2015 / Función única / 
2:10 hrs. de duración/ Promotor: Susana Harp Iturribarría.

David Cortés
La escenografía —lámparas, vestidos, sillas apiladas— habla de recuerdos, de acumulación de enseres, andanzas, experiencias, mudanzas. Los músicos se mimetizan en ese abigarramiento de objetos y en medio de ellos Susana Harp deja escuchar su voz, tiende una mano cálida e invita a seguirla, a acompañarla en sus ires y venires, a disfrutar esto que ha llamado, con fortuna, Misterios gozosos.


Tal es el título del más reciente álbum de la oaxaqueña (Misterios gozosos. Cantos de ida y vuelta), material que funciona como puerta a los descubrimientos, un viaje por el orbe, por la música mexicana y las continuas transformaciones de la misma. Como si fuera una maestra, ella cuenta anécdotas; luego de un recorrido visual, habla de cómo “Cielito lindo” ha ido de Argentina a España, encallado en Polonia (donde es cantada, como en México, en los estadios de futbol por los aficionados del Legia, de Varsovia) y luego pregunta: “finalmente, ¿de dónde es la canción?”

Del mundo. Y es que esta noche es de revelaciones. Harp menciona una travesía que Edith Piaff hizo por Argentina y de cómo una melodía que la embrujó pasó a ser “La foule”, para luego hacerse famosa como “Que nadie sepa mi sufrir” en manos de La Sonora Dinamita.
Es una noche con chispa, testimonial. La intérprete invita al decimero José Samuel Aguilera al escenario y éste narra los avatares de José Pablo Moncayo en el Sotavento, cuando abrevó de los sones que luego se convertirían, hilados, en su famoso “Huapango”. Es la voz del pueblo, franca, sin ambages, también expresada en décimas, la que deja escuchar Aguilera.
“La Llorona”, esa composición infaltable en el cancionero popular mexicano, es interpretada con mucha vitalidad. El arreglo tiene algo de son, de jazz, pero no es almibarado ni complaciente, e interpretado por la cantante en tres lenguas (árabe, castellano, zapoteco) hace de la protagonista que ya es toda embeleso, un ser milenario y hermoso.
Valses, chilenas, sones, danzones. Susana Harp nos lleva por la negritud, por esa música que atraviesa el país, lo vertebra, pero cuyos orígenes olvidamos o negamos con facilidad. El folclor no es cosa de museo, parece decirnos ella en cada interpretación, es un influjo de vida constante. Hoy nos da un paseo por la historia del canto popular y la cantidad de nombres de grupos y solistas que han bebido de esta fuente es asombrosa (Carlos Gardel, La Niña de Los Peines, Caifanes, Los Lobos, Margarita y su Sonora, Raphael, Chavela Vargas, entre otros), pero la gentileza con la que lo hace es admirable. Su máxima es contundente, resonante: “Siempre he tenido como placer el saber de dónde viene lo que soy y traigo conmigo, y sobre todo lo que estoy cantando. El segundo placer es compartirlo”.

Programa
Sabrosito son / Luz de luna / El negro de la costa / La Llorona / Que nadie sepa mi sufrir / Petrona de Nezagueta / Nereidas / Cielito lindo / Pinotepa / La bruja / Bilongo / Historias del huapango por José Samuel Aguilera / Huapango / Más historias del huapango por José Samuel Aguilera / La bamba / El feo - El amuleto - La bamba.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.