martes, 7 de abril de 2015

Noveno Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional: El aroma del papel y la tinta

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Del 30 de marzo al 7 de abril, 2015

Gina Velázquez
Por octavo año consecutivo, el Auditorio Nacional acoge al Gran Remate de Libros, cuya primera edición se llevó a cabo en el Centro Cultural Universitario de la UNAM. A diferencia de otras ocasiones, ahora comienza en lunes y el espacio está abierto durante nueve días, uno más que lo acostumbrado. Organizan la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y el Auditorio Nacional, con el apoyo de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM).


Este punto de encuentro entre editores y lectores se ha convertido ya en una tradición de las vacaciones de la Semana mayor. Quienes han asistido a las versiones anteriores, pueden constatar su evolución; no sólo hay más editoriales y descuentos, también tienen cabida decenas de actividades artísticas y culturales: música en vivo, lecturas en voz alta, talleres, trueque de libros, cuentacuentos para niños, etcétera. En esta ocasión se rinden homenajes al poeta Gerardo Deniz, al periodista Julio Scherer García y al escritor Vicente Leñero, fallecidos recientemente. Además, se conmemora el centenario del poeta michoacano Ramón Martínez Ocaranza.

La emoción y curiosidad de los asistentes que merodean los stands hace pensar que están aquí porque para ellos leer va más allá de una pose. Hay algo que los impulsa y les provee paciencia para transitar por los pasillos, formar filas y encontrar aquello que, tal vez, ni siquiera sabían que estaban buscando. Algo que los impele a encontrar un rinconcito en las escaleras para sentarse y abrir un volumen nuevo, rasgar el plástico, leer la contraportada, hojearlo y percibir el inigualable aroma del papel y la tinta. A pesar de lo vertiginoso de la época actual, las personas siguen encontrando el tiempo y el espacio para leer.
Este año ha crecido la oferta para darle una segunda oportunidad de vida a las publicaciones que, en su mayoría, pasaron rápidamente por los estantes de las librerías. Participan doscientos expositores con más de trescientos cincuenta sellos editoriales. Los temas son tan diversos como los lectores; hay libros de música, arquitectura, psicología, arte, sociología, poesía, historia, biografía, novela, ilustración, fotografía, antropología, entre muchos otros. En el Remate coinciden todo tipo de lectores, editores, transeúntes, curiosos, intelectuales, familias y bibliófilos. 
Por ejemplo: Ramón, médico y lector voraz de compendios, asiste por primera vez. Experimenta un gran contento al contemplar a tantas personas explorando; pero lo que más gusto le da es ver a los jóvenes buscando qué leer, algunos instigados por sus padres, otros solitarios. Él piensa que los libros son muy útiles pues ayudan a expresarse con propiedad y adquirir nuevos conocimientos; pero además, dice, son un medio de comunicación que establece una conexión entre las culturas del pasado y las del presente. Un libro puede regalar la experiencia de reflejarse en otro que existió hace siglos o bien mostrar vastas historias que forjan culturalmente. Los libros no han dejado de ser una de las más grandes fuentes fidedignas de conocimiento, a pesar de la existencia de Internet y sus recovecos. Para él, la textura y la portabilidad superan por mucho a lo digital.
Cuando surgió el libro electrónico, muchos apostaban por la pronta desaparición del impreso. La realidad es que a veces es difícil elegir ante la variedad editorial y los tantos títulos ofertados. El libro como objeto también se convierte en un fetiche que se manosea, se habita, se marca y termina siendo la guarida del lector. Un ejemplar tiene la capacidad de transformarse en un universo vivo cuando alguien lo lee. Además, sirve como ancla de recuerdos; cuenta muchas historias que se encuentran dentro y fuera: regresar a un libro no sólo significa revivir el contenido, es también remembranza de un capítulo de la odisea personal.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Es difícil saber cuántas historias han surgido a partir del Remate, sin embargo, la cifra debe ser generosa: desde 2008, un total de ochocientas noventaiséis mil doscientas cuarentainueve personas han visitado el vestíbulo del Auditorio Nacional para adquirir ejemplares que están confinados en las bodegas editoriales. Este año la asistencia total ha sido de ciento cuarentaicinco mil cuatrocientas catorce personas —catorce por ciento más que el anterior.
¡Larga vida a esta fiesta de los libros!

Algunas voces lectoras
• “Es la primera vez que vengo, mi idea era sólo ver y llevarme un libro o dos. Al final, tuve que añadir unos cuantos más. Además, pienso regresar, debo romper mi cochinito porque ya vi varios que me interesa comprar.” Adrián, treintaidós años.
• “Me encanta venir porque siempre encuentro ofertas y libros a los que no me puedo resistir. También me gusta traer a mis hijos, para que escojan lo que les llame la atención y desde pequeños comiencen a tener un gusto y un interés por la lectura.” Laura, veinticinco años.
• “Es una oportunidad excelente, ésta es la segunda ocasión en la que asisto. He podido encontrar algunos libros que había estado buscando desde hace tiempo. Es muy bueno encontrar en un solo lugar tantas editoriales y con tanta diversidad de temas.” Verónica, cuarentaitrés años. 
• “Los precios son increíbles, cada año me encuentro con muchas sorpresas. Espero que sigan haciéndolo, es una gran oportunidad para que todas las personas tengan acceso a la cultura y al conocimiento.” Jimena, cincuentaiséis años.
• “He venido varias veces y pienso que definitivamente es uno de los mejores lugares para encontrarse con títulos muy interesantes y de todos los temas: nutrición, literatura, psicología, arte. Hay para todo tipo de gustos e intereses.” Miguel, sesenta años.
• “Salí con un buen botín de libros. Es difícil limitarse y no quererlo todo, teniendo tanta variedad. Vale la pena estar buscando y venir varias veces durante la semana. Siempre va a haber algo interesante.” Julio, treintaitrés años.
• “Cada año vengo a ver qué encuentro, elijo de autores que conozco y también de desconocidos; varios que he adquirido aquí actualmente son de mis libros favoritos. Camino muchísimo pero vale la pena. Es una experiencia única”. Paola, veintitrés años. 
• “No había tenido ocasión de venir. Es algo más grande de lo que esperaba. Me llama la atención ver tanta gente, siendo un país en el que dicen que no se lee; también ver tanta gente joven e interesada por los libros. Creo que es esperanzador ver que hay mucha inclinación por la lectura y el saber.” Roberto, cincuentaidós años.
• “El Remate de libros es un verdadero paraíso. Me gusta porque se pueden encontrar libros de todos los temas, también porque se ven personas tan diferentes. Ojalá lo llevaran a otros estados del país para que se ampliara la oportunidad para la gente de afuera.” Manuel, sesentaicinco años. (G.V.)

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