sábado, 25 de abril de 2015

Cavalleria rusticana / Pagliacci: Celos a la italiana

Foto: The Metropolitan Opera

Transmisión de ópera en vivo, en pantalla gigante, desde el Met de Nueva York. HD
25 de abril, 2015 / Función única / 3:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN.

Fernando Figueroa
Al finalizar Cavalleria rusticana, Marcelo Álvarez es abordado tras bambalinas por la presentadora Susan Graham para la tradicional charla con los protagonistas. El tenor argentino sólo atina a decir: “Lo siento, debo ir al camerino para cambiar mi ropa y mi mente. Saludos a todos”.


Sucede que el nacido en Córdoba no sólo interpreta a Turiddu en la mencionada ópera de Pietro Mascagni, sino que también se mete en los zapatotes de Canio, el célebre clown de Pagliacci, la creación de Ruggero Leoncavallo. En el primer caso es el amante de una mujer casada, y en el segundo le toca el papel de cornudo.

Anthony Tommasini, el gurú de la crítica en The New York Times, escribió esto acerca de la labor del sudamericano: “La doble tarea es un reto formidable para el señor Álvarez, quien ofrece el canto más apasionado y dominante que le he escuchado en el Met”. Alaba su “fervor e ímpetu” como Turiddu, y la “gran intensidad” que imprime al papel de Canio, aunque también señala que se trata de una “voz modesta” en comparación a grandes figuras que han interpretado al payaso.
Marcelo Álvarez no es el único que realiza dos papeles en un programa al que se ha dado en llamar Cav-Pag, tradicional paquete de óperas trágicas, insertas en la corriente del verismo italiano. El barítono georgiano George Gagnidze es el engañado Alfio en Cavalleria y el bruto Tonio en Pagliacci, y de pasada hace las veces de presentador en los shows de la troupe; su trabajo vocal es estupendo en todos los casos, y resulta muy convincente como actor, al grado de que algunos espectadores no notan que se trata del mismo artista.
Eva Maria-Westbroek es Santuzza en Cavalleria; y Patricia Racette, Nedda en Pagliacci. Ambas son absolutamente creíbles; la holandesa nacida en Irlanda recrea a una sobria mujer engañada, capaz de decir literalmente “pégame pero no me dejes”, mientras que la estadounidense es una chispeante payasa que traiciona a su marido.
Tanto en Cavalleria como en Pagliacci mueren asesinados los amantes varones, y en el segundo caso también la dama adúltera. La nueva producción de David McVicar sustituye en el Met a la tradicional de Franco Zeffirelli, que estuvo vigente desde 1970. A Tommasini no le gustó que en Cavalleria el escenario de Rae Smith gire de manera constante, aunque eso no es problema para quienes ven la transmisión vía satélite porque los acercamientos de cámara atenúan tal movimiento.
Ambas historias se desarrollan en pueblos italianos que podrían ser el mismo en el mundo de la fantasía, aunque en el caso de Pagliacci (estrenada en 1892) McVicar ubica la acción en 1948, con un viejo camión que transporta a los simpáticos integrantes de la Comedia del Arte, y un pequeño circo ambulante que sirve para echar a andar la emocionante acción del teatro dentro del teatro.
El coro del Met interpreta a la gente del pueblo que deambula por la plaza y va a misa de Pascua en Cavalleria, mientras que en Pagliacci hace las veces del público que goza de las situaciones chuscas que presentan los actores itinerantes.
La iluminadora Paule Constable opta por el claroscuro en Cavalleria, y por el brillo a la hora del vodevil en Pagliacci. Santuzza sufre en un ambiente sombrío y ultraconservador, mientras que Nedda se divierte de lo lindo al payasear con sus compañeros, quienes le dan vuelo al pastelazo con crema chantilly.
Acerca de la labor de los músicos, el experto Tommasini señala: “Este trabajo doble tiene en el podio al maestro perfecto, Fabio Luisi, quien insufla claridad, color y vigor a una inspirada orquesta, sobre todo en Cavalleria rusticana”. Sólo habría que añadir que el intermezzo en la obra de Mascagni suena sublime y genera un silencio estremecedor en la sala del Auditorio Nacional, al igual que la esperada aria “Vesti la giubba”, de Pagliacci, en la que Marcelo Álvarez refleja con intensidad el drama que vive su entrañable personaje.

Lunario y Queens
• En la charla previa, efectuada en el Lunario, el maestro Sergio Vela sostuvo la tesis de que “no existe la ópera verista, si acaso podemos hablar de tramas de corte realista”. Asimismo, señaló su desacuerdo con la añeja tradición de presentar “dos obras magistrales juntas”, ya que el público suele abandonar la sala pensando en Pagliacci, pues se trata de la ópera que cierra la doble cartelera.
• El maestro Vela definió a Cavalleria rusticana como “una ópera perfecta, un diamante sin mácula”, un caso similar a Pedro Páramo, de Juan Rulfo, en el terreno de la literatura.
• Durante las entrevistas del intermedio, el director Fabio Luisi se refirió a “la enorme belleza de las largas líneas musicales de Cavalleria rusticana”. Asimismo, dijo que “Pagliacci prefigura la música que se creará en el siglo XX”.
• En el intermedio también se proyectaron imágenes de Patricia Racette durante su visita a una escuela del distrito neoyorquino de Queens, como parte de un programa de educación musical patrocinado por una institución bancaria. La soprano explicó a los estudiantes la forma en que ella crea a sus personajes; entre otras cosas, les dijo que los cantantes deben “colorear las palabras con la voz y de ese modo transmitir emociones”.
Cavalleria rusticana (Caballerosidad rústica) se estrenó en el teatro Costanzi de Roma, el 17 de mayo de 1890. El libreto es de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido Menasci, basado en el cuento homónimo de Giovanni Verga.
Pagliacci se estrenó en el Teatro dal Verme de Milán, el 21 de mayo de 1892, bajo la dirección de Arturo Toscanini. El libreto fue escrito por el propio Leoncavallo. (F.F.)

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