jueves, 23 de abril de 2015

Carlos Ann: Más allá de las fronteras

Foto: Carlos Alvaar / Colección Auditorio Nacional

Holograma / 23 de abril, 2015 / Función única / 2:30 hrs. de duración / 
Promotor: Casete Upload S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Carlos Ann es la clase de creador que nunca se siente conforme. A lo largo de doce años de carrera discográfica no ha tenido suficiente con poseer una reputación envidiable como cantautor, sino que se ha inmiscuido en proyectos musicales alternos como Bushido y Santa N, además de explotar sus dotes poéticas en el libro Líneas perdidas, escrito música para películas y homenajeado a Leopoldo María Panero al lado de Enrique Bunbury. Es decir, se trata de un artista que ignora ataduras.


Esta noche, enfundado en un traje negro y con el cabello de puntas rubias relamido, al español le toma tres canciones atreverse a bajar del escenario para ofrecerle el micrófono a un público que conoce al dedillo cada una de las estrofas que ha escrito, desde la historia de aquellas enfermeras que combinaban morfina con champagne hasta los detalles de cierta mujer que vestía ropa de segunda mientras se hacía pasar por una tirana. “Son canciones que se van al mar y no se vuelven a cantar”, dice el autor en “El pozo del lamento” para luego contar que hace unos días su madre lo vio por televisión y de inmediato le llamó por teléfono para decirle “hijo, ¿estás comiendo bien? Te veo muy flaco”. Ante la risa de los asistentes, el delgado retoño se empuja la sien con la mano y arranca el micrófono del atril para seguir con su recorrido entre la gente, en medio de coros y abrazos.

Después de preguntarse si lo mejor es cortarse las venas o dejárselas largas, el nacido en Barcelona pasa de la ligereza new wave de “Transparente” a la densidad de “Erótika” sin dejar de lado la distorsión de “La mejor de tus sonrisas” y ciertos devaneos con las raíces de la canción americana en “Ateo”, donde la audiencia hurta algunas estrofas para que el cantante caiga rendido; “así de bellos suenan sus corazones”, confiesa conmovido ante el coro improvisado. Listo para acentuar las composiciones que forman parte de su más reciente álbum, Holograma, y luego de recordar anécdotas al lado de su colega Nacho Vegas, Ann comienza a preocuparse cuando nota que el reloj avanza inclemente y la asistencia no luce preparada para decir adiós; “¿cómo que todavía quieren más? ¿Es que mañana no van a chambear?”, interroga antes de despedirse de los reflectores.
 
Foto: Carlos Alvaar / Colección Auditorio Nacional
Regularmente inconforme, ajeno a las convenciones, Ann decide sorprender a quienes abandonan el foro, seguros de que el fin ha llegado, y plantarse en la banqueta acompañado de sus cuatro músicos para ejecutar de nueva cuenta “Chica underground”. Halagado, incrédulo, desgañitándose a la medianoche sin micrófonos de por medio, es el público quien se encarga de amplificar cada “shalalá” que dota de aires épicos a ése, el himno que todos se llevan en la boca mientras andan hacia casa. Así, se construye una anécdota más, una historia que en el futuro, ya con tintes de leyenda, se testificará vía YouTube: la ocasión en que, entre palmas y ovaciones, el Lunario expandió los límites de su escenario hasta las fronteras de Campo Marte. 

Programa
Ilusión / Vamos a la luna / Rockstar / Una caja olvidada / El pozo del lamento / Cinco semanas / Vámonos al mar / El verano se acabó / Hoy me dejaré / Transparente / Erótika / Ateo / Chica underground / Maldito viernes / Rusa alemana / La mejor de tus sonrisas / Queda tiempo para morir / Spaceboy / L’amour / Brindaré por ti / Si tú quieres mi princesa / Amanecer en ti / Hada / Dime.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.