miércoles, 18 de marzo de 2015

Ricardo Montaner: Romanticismo y diversión

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Agradecido tour / 18 de marzo, 2015 / Presentación única / 2:15 hrs. de duración /
Promotor: Producciones Marizza Rivera, S.A. de C.V.

Jorge R. Soto
Ricardo Montaner ingresa al escenario del Auditorio Nacional con la seguridad que le dan más de tres décadas de trayectoria profesional. Se acerca el micrófono, da una discreta mirada a sus músicos y coristas e inicia un recorrido que abarca su más reciente álbum de estudio, así como sus composiciones más conocidas, ante un público que lo aclama antes de que se escuche una sola nota.
El cantautor venezolano cuenta con el apoyo de una sección de cuerdas de doce elementos y seis coristas; más la dotación natural del grupo de rock: guitarra, bajo, batería, teclado y una sección de percusiones adicionales que arropan y apuntalan su voz.
La música de este artista se ubica en diversas vertientes líricas que van de la esperanza absoluta (“Voy a vivir la vida”), pasando por el amor y la pérdida del mismo (“Sólo con un beso” o “Me va a extrañar”) y hasta el mensaje de carácter religioso (“La gloria de Dios”).
Del mismo modo, los géneros musicales a los que apela transitan los terrenos de lo que en el rock se llama power ballad, esa canción que inicia suave, sube de tono hasta romper en un solo de guitarra intermedio y regresa al inicio (“El poder de tu amor”). También se incluye la conga-salsa (“Vamos pa’ la conga”); pop con todas las de la ley (“A dónde va el amor”); bolero (“Bésame”); el canto espiritual afroamericano conocido como góspel (“Tu luz”) e incluso algún esbozo de bossa nova (“Déjame soñar”).
Montaner se sabe dueño de la situación, del público y del escenario. En muchas ocasiones cuenta anécdotas sobre el origen de sus composiciones o hace bromas: “Voy a cantar las diecisiete canciones de mi nuevo álbum (Agradecido), porque si no lo hago, mi compañía de discos se enoja”. Asimismo, después de un tema que lo obliga a moverse rítmicamente, afirma: “Qué bueno que no soy Chayanne o Ricky Martin. ¿Se imaginan? Ellos bailan toda la noche. Mi esposa dice: ‘Tú no bailas. Tú siempre bailas la canción que sigue’”. También da paso a expresiones de gratitud: “Estoy presentando por primera vez este espectáculo. A ustedes los conocí en 1990 y estoy muy agradecido por estos veinticinco años. Que Dios los bendiga”.
En otro momento reflexiona: “He estado pensando que las mujeres son ingratas, uno les hace canciones, poesías, les canta… este tipo pensó que ella era para siempre y perdió hasta su dignidad”. Tal es el prólogo para “No te vayas”, en la que —grabada— se escucha la voz de Julión Álvarez, al tiempo que aparece la Banda Tierra Seca para interpretar, además, “Te hubieras ido antes”. Los metales de la agrupación mexicana, sumados a la intervención de los demás instrumentos, añaden enorme fuerza a estos temas.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Conforme transcurre el espectáculo, Montaner pasa de un impecable traje negro a la camisa abierta arremangada y tenis. No deja de platicar con la audiencia. “Dicen que los cantantes que hablan mucho tienen poco repertorio”, afirma sonriente y deja que fluya su repertorio en varias direcciones, hasta terminar arrojando al público, puesto de pie, toallas con sus iniciales grabadas, dejándolo con las notas de “Me va a extrañar” resonando en sus oídos.

Transformación constante
El desarrollo profesional y personal de Héctor Eduardo Reglero Montaner, conocido internacionalmente como Ricardo Montaner, se ha caracterizado por la búsqueda y el movimiento continuo. Nativo de Argentina, vivió desde pequeño en Maracaibo, Venezuela, y tiene también la nacionalidad colombiana.
Del mismo modo en que es geográficamente diverso, en el terreno musical evidencia versatilidad. Inició en su adolescencia como baterista de un grupo de rock, para después pasar al micrófono debido a la ausencia del cantante oficial, para nunca separarse de él. Más adelante abraza la carrera de cantautor, en la que desarrolla primero un estilo romántico para ampliar su espectro sonoro en otros géneros que han apuntalado su vigencia durante varios lustros.
La presencia de Montaner no sólo se ha circunscrito a la música. Su labor altruista es poco publicitada pero importante. En 1992 fundó Los Hijos del Sol, una entidad benéfica dedicada a ayudar a niños latinoamericanos en condición de calle. Adicionalmente, en febrero del 2004 el artista ofreció un concierto —apoyado por la Academia Latina de las Ciencias y Artes de la Grabación— en la escuela Belén Jesuit Preparatory (Miami), con el fin de recaudar fondos para la creación de becas que ayudaran a veinticinco estudiantes, con necesidades financieras, a completar un año de estudios en esa institución.
Con casi treinta álbumes en su haber, entre discos de estudio, antologías y presentaciones ante audiencias de diferentes latitudes, Ricardo Montaner se ha convertido en una figura referencial de la música popular latinoamericana. (J.R.S.)

Programa
Lo mejor está por venir / Voy a vivir la vida / El poder de tu amor / A dónde va el amor / Será / Llanto agradecido / Sólo con un beso / Déjame soñar / Resumiendo / Vamos pa’ la conga / No te vayas / Te hubieras ido antes / La canción que necesito / Bésame / Yo puedo hacer / En el último lugar del mundo / Mi sagrada soledad / Tan enamorados / Déjame llorar / La cima del cielo / La gloria de Dios / Su luz / Me va a extrañar.




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