jueves, 5 de marzo de 2015

Lupita D’Alessio: La voz y el mensaje

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


5 de marzo y 7 de mayo, 2015 / Dos funciones / 1:50 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
“Despierta, Mariana, despierta, mira que ya amaneció, ya los paaajaritos cantan, la luna ya se metió”. Quienes cantan son cinco mujeres que festejan el cumpleaños de una de ellas en el vestíbulo del Auditorio Nacional, minutos antes de que inicie el show de Lupita D’Alessio. Todas se ven felices.
Sus edades fluctúan entre los cuarenta y sesenta años. Están sentadas en una mesa plateada, en la zona donde se expenden bebidas y alimentos. En vez de pastel hay un panquecito individual, con una vela encendida en el centro, que la agasajada apaga en medio de risas y buenos deseos de sus acompañantes.

No son el único grupo de amigas que ha llegado a Reforma y Campo Marte, son cientos. Vienen en parejas o bloques de tres, cuatro, cinco y hasta diez elementos del antes mal llamado sexo débil.

Ya va siendo hora de que los sociólogos, especialistas en tribus urbanas, abran un apartado a estos contingentes que idolatran a la Leona dormida. A ojo de buen cubero, hay cuatro o cinco damas por cada caballero en las butacas del recinto.
La nostalgia es un elemento clave en la devoción que muestran las huestes de la D’Alessio, pero además hay otras razones que apuntalan esa fidelidad. En primer término está su voz, que permanece intacta; a eso hay que añadir talento, carisma, histrionismo y liderazgo. La temática del “duro y contra ellos” es la declaración de principios del clan, pero también hay bellas melodías que sirven de pegamento a un sinfín de improperios contra “Ese hombre”.
En el discurso de D’Alessio no sólo existen reclamos contra los machos y traidores, también hay un mensaje claro de que la mujer puede tener control de su vida, incluida la sexualidad. Tal vez a las jóvenes del siglo XXI les parezca innecesaria la revuelta a la que llama doña Lupita, pero a sus mamás les hizo pensar que ser sumisas no era la única opción.
En la cúspide de su carrera, vida y obra de la artista se fundieron para crear un huracán que arrasó con la calma chicha de que gozaban los embusteros. Esta noche, en el marco de la Semana Internacional de la Mujer, D’Alessio dedica el concierto a las madres solteras que han sacado adelante a sus hijos. César, el más joven de los críos de la anfitriona, ofrece a solas dos temas que sirven para que ella se cambie de vestido y regrese con más metralla.
En la historia de esta intérprete hay cincuentaicinco álbumes para confeccionar un programa en el que, por fuerza, quedan fuera hits que la gente pide a gritos. Lo que pasa es que Lupita no se duerme en sus laureles y puede darse el lujo de incluir temas de su más reciente material, Cuando se ama como tú, que salió a la venta en noviembre de 2013.
Una decena de buenos músicos la acompañan en el escenario; ofrecen arreglos nuevos para temas añejos, aunque en ciertos casos las versiones están muy apegadas a las originales. La diva es capaz de rapear letras que son sagradas para sus fans, y le abre la puerta a pasajes de rock en los que el requinto suena poderoso, y probaditas de jazz con un saxofón muy sensual.
La lideresa no se conforma con las invectivas que hay en las letras, también añade mímica para mostrar lo enano que es el interfecto y, lo más celebrado de la noche, graciosas mentadas de madre que sólo es posible entender cuando se leen sus labios, pues en esos momentos no emite sonido alguno.
Cerca del final llega un desnudo emocional cuando dice: “Fui víctima de mis propias decisiones, pero cuando conocí a Dios me di cuenta que me dio sabiduría, me enseñó a pedir perdón y agachar la cabeza. Le agradezco que me permitió pisar nuevamente este escenario y tener un público tan lindo como ustedes”.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Un homenaje ranchero a Juan Gabriel, con tres de sus canciones, sirve de preámbulo a una recta final en la que D’Alessio y su público alcanzan el techo. “Acaríciame” es la última invitación de la noche para no depender de un tipo arrogante a la hora de satisfacer los sentidos, y los coscorrones a los caballeros acaban en pamba con “Mentiras” y “Te estás pasando”.

Los dones y la fama
“El carácter, la fuerza interna, la voz, las canciones”, respondió Lupita D’Alessio el día que le preguntamos cuáles fueron los ingredientes que la convirtieron en líder de miles de mujeres.
Del origen de sus dones: “Mi papá (Poncho D’Alessio) era un locutor muy inteligente, y mi mamá cantaba precioso, mejor que yo”. Respecto al afán de no dejar de grabar: “Yo siempre tengo cosas nuevas que darle a la gente; agradezco que hayan hecho suyas mis canciones, pero aún hay más”.
Acerca de la fama: “Es algo que produce vértigo y acaba con la privacidad”. También recordó con añoranza la época en que los álbumes, al menos los suyos, se vendían como pan caliente: “El de ‘Lo siento mi amor’ e ‘Inocente pobre amiga’ vendió tres millones de copias”.
Tres discos que se llevaría a una isla desierta: Uno de ella misma, otro de Luis Miguel, y uno más de Pepe Aguilar. La posibilidad de ingresar a la política quedó en una buena broma: “Voy a fundar el PCM, Partido Contra Machos, ja, ja, ja, no es cierto”. (F.F.)

Programa
Intro / Lo siento mi amor / Leona dormida / Es un peligro / Engañada por ti / Ya no regreso contigo / Popurrí: Punto y coma – Vieras cuántas ganas tengo – Juro que nunca volveré / Ni guerra ni paz / César D’Alessio: Me sobran ganas – Ése fue tu error / Qué ganas de no verte nunca más / Popurrí: La diferencia – Inocente pobre amiga – De parte de quién / No preguntes con quién / Ese hombre / Acaríciame / Mentiras / Andanzas / Te estás pasando.







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