martes, 24 de marzo de 2015

Jazmín Solar / Velázquez: Diversidad de música mexicana


Concierta Independencia / 24 de marzo, 2015 / 2:35 hrs. de duración /
Promotor: Fideicomiso para el Uso y Aprovechamiento del Auditorio Nacional.

David Cortés
Ella, la de voz turgente, es Jazmín Solar. Además de hacerse acompañar por seis músicos, viene con Universo dentro, su más reciente álbum. Pianista, compositora, forma parte de una nueva generación de mujeres que expresan sus sentimientos y vivencias (“todas las letras son experiencias mías, no puedo componer de otra cosa porque no me nace”, ha dicho) con intensidad, pero sin caer en el drama ni en la búsqueda de la lágrima fácil.


Esta noche, el vehículo que Solar escoge es un pop fino, tenue (en muchas ocasiones su voz es un verdadero susurro), de lento desarrollo que acepta arrebatos de dinamismo y, cuando lo hace, los ejerce con aplomo, solvencia. En realidad, sus canciones son una acertada combinación de lo pausado con lo rápido, lo suave con lo duro, una mezcla nada nueva pero que no cualquiera maneja con su delicadeza.

Momentos sublimes cuando ella y dos de sus acompañantes femeninas interpretan “Uhhh” a capela; otros, cuando recurre a nuevos colores para adornar sus composiciones, como el corno en “Sabes bien” o el banjo en “Luciérnagas”. Su cierre es emotivo, se posesiona del piano y entrega, generosa, una rendida interpretación de “Ni el viento ni el sol”.
Él, Ro, es cantante en Liquits, pero a su proyecto personal lo bautizó como Velázquez. Viajó a Arizona, trabajó con Sergio Mendoza (La Orkesta, Calexico) y surgió con Coyote, su placa debut, mezcla de folk y rancheras, un menjurje que él reconoce no saber “cómo clasificar, es como folk… folklórico mexicano, pero con un toque también de country y de mariachi”.
En contraste con la música de Jazmín Solar, Velázquez es jolgorio. Opta por la espectacularidad en su entrada. Un festín de batería y percusiones marca el ingreso a los alientos que aparecen por un costado del recinto, y se integran al grupo.
Los Lobos, el ya citado Calexico, funcionan como referencias. Velázquez ensambla su música con lap steel guitar, contrabajo, salterio; hace retumbar las trompetas, la tuba ronca y él, con su guitarra, dirige, invita a los asistentes, organiza una víbora, arma un coro para rematar “Dos machetes y un puñal” y poco a poco cambia la decoración del sitio. Sus canciones nos llevan a un bar lleno de tierra, humo, mesas plegables y sujetos de mala catadura que dejan salir sus emociones con un par de cervezas o un trago de aguardiente. 
Así es la música mexicana independiente, propuestas disímiles capaces de convivir en el mismo foro y que muestran apenas un fragmento del México sonoro del siglo XXI.

Programa
Jazmín Solar: Cuatro letras / Voy a desaparecer / Invisible / Voy buscando / Sabes bien / Hacia ti / Luciérnagas / Marilyn / Uhhh / Lo que soy / Fuego de regreso / Ni el viento ni el sol.
Velázquez: Intro / Serenata al corazón / Coserte un beso / Locuras de amor / Dos machetes y un puñal / Cry / Hasta que salga el sol / El amor es de pendejos / Buenos días bebé.

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