miércoles, 4 de febrero de 2015

Ayahuapu / Daniel Ruiz Carpio: Sonidos que curan


4 de febrero, 2015 / Función única / 3:00 hrs. de duración / 
Promotor: Eclectic S. de R. L. de C. V.

Fernando Figueroa
En la página oficial del grupo Ayahuapu hay una declaración de principios breve y contundente: “La música medicina nos ayuda a la sanación y comunión, que el Espíritu pone a nuestro alcance para abrir la conciencia y ser mejores personas”.

A partir de tal premisa se puede entender el suceso de esta noche en el Lunario. Lo que ofrecen Ayahuapu y el abridor Daniel Ruiz Carpio no son temas de tres o cuatro minutos que puedan ser escuchados en la radio, sino mantras musicalizados y cantos chamánicos (ícaros).

La palabra Ayahuapu es de origen quechua y significa “Montaña de los ancestros”, cementerio sagrado que se ubica en la cordillera de los Andes. El líder del grupo es Germán Virguez, guitarrista y cantante nacido en Barquisimeto, ciudad considerada como “la capital musical de Venezuela”, de donde también es originario el director de orquesta Gustavo Dudamel.
La música de Ayahuapu surge de una singular fusión de folclor andino con sonidos de la India. Tal amalgama también se produce en las breves letras, cuando las hay, que se refieren al deseo de trascendencia espiritual. En “Divina enseñanza”, por ejemplo, se escucha: “Con cuidado y atención, se aprende a andar por la vida… Entre el dolor y el placer, vamos aprendiendo… El amor disuelve tus dudas”.
La jarana, los caracoles y el huéhuetl enmarcan un “Homenaje a María Sabina”, dedicado no sólo a esa “mujer medicina” de la sierra mazateca sino también a todas las niñas del mundo que requieren amor y protección. “Verso antiguo” se apoya en enseñanzas del libro sagrado I Ching, acerca de la posibilidad de que el ser humano se transforme, como un pedazo de carbón en brillante.
Las referencias de Ayahuapu son variopintas. En uno de los momentos de mayor intensidad de la noche es posible reconocer un fragmento de “Us and Them”, de Pink Floyd, incrustado en “Koh Ya Noi”. La voz de Virguez más los sonidos del contrabajo, guitarra, flauta y percusiones despedazan el concepto tradicional del tiempo, y por eso resulta imposible decir cuánto dura esa composición.
Ayahuapu sólo ha grabado un disco, Tierra pura, pero esta noche anuncian la inminente aparición de Agüita bendita, cuyo tema homónimo se ofrece como primicia. “Cristalina” va dedicado a Lupita Castro, compañera de Virguez, que en escena se encarga de armonizar con sonajas, campanitas, caracoles y demás instrumentos autóctonos.
La velada inició con Daniel Ruiz Carpio en la guitarra y un canto que también apela al misticismo. Su espigada figura y los pies descalzos hablan de un practicante de yoga que lanza al viento mensajes a quienes lo escuchan en medio de un respetuoso silencio: “El espacio infinito en tu interior, donde queda lo que no ha pasado… El secreto del despertar de este sueño, que es la vida”.
Entre los músicos que lo rodean hay uno que hace sonar el hang, instrumento de percusión suizo que nació apenas en el arranque de este siglo. Semeja un pequeño platillo volador de metal y su sonido es similar al del gong. Las tres horas del concierto pueden sintetizarse en un golpe al hang, con una resonancia que puede durar hasta el fin de los tiempos.

Programa
Daniel Ruiz Carpio: Somos una visión / La esencia / Amada vida / Jai ambé / Yarin dirin / La montaña / Como el río.
Ayahuapu: Paparuy / Supay maya wawayni / Tierra pura / Divina enseñanza / Lluvia / Verso antiguo / Koh ya noi / Taita inti / Tiempo de flores / El camino del sol / Homenaje a María Sabina / Cristalina / Agüita bendita / Pídele a Dios / Pinta / Alas en mis pies.

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