domingo, 11 de enero de 2015

John: La danza de la realidad

Foto: National Theatre


National Theatre de Londres presenta / Del 11 al 13 de enero, 2015 / Tres funciones / 
1:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. – Embajada Británica en México

Fernando Figueroa
El director australiano Lloyd Newson afirma que una de sus grandes preocupaciones artísticas es la desconexión que suele existir entre la realidad y los escenarios; por eso se dio a la tarea de crear John, un espectáculo de danza moderna y teatro que narra la historia verídica de un hombre que, luego de vivir en el filo de la navaja, sólo tiene un propósito: encontrar el amor dondequiera que esté.

Newson entrevistó a cincuenta hombres acerca del sexo y el amor; uno de ellos fue John, cuyas experiencias funcionan como hilo conductor. Ese personaje es interpretado por el bailarín alemán Hannes Langolf, quien posee una presencia escénica y destreza técnica sobresalientes (sobre todo cuando inclina el cuerpo y permanece así durante varios segundos, como si fuera la Torre de Pisa). Lo escoltan habilidosos integrantes de la compañía DV8 Physical Theatre, creada por Newson en 1986. 

En un solo acto se narran las vicisitudes de un ser humano sin niñez, con un padre violento que es capaz de muchas atrocidades, las cuales son narradas por John con lujo de detalles. Su adolescencia es una inmersión en el mundo de los estupefacientes, la vida callejera y los centros de reclusión para menores. Luego llegan decenas de amoríos con mujeres de todo tipo, la paternidad irresponsable, robos, locuras, juicios y la cárcel.
Privado de la libertad, John encuentra una nueva droga que le ayuda a bajar de peso y modelar su cuerpo: el gimnasio. Una vez cumplida la condena, intenta ser útil a la sociedad y, al mismo tiempo, deja aflorar impulsos homosexuales reprimidos. Es entonces cuando descubre el microcosmos de un sauna gay, espacio en el que se desarrolla gran parte de la obra.
Alistair Macaulay, crítico de The New York Times, ha dicho que John es “fascinante y provocadora”, y que lo remite al Marqués de Sade. En efecto, es tan provocadora que Quentin Letts, del Daily Mail, elogia las habilidades de los bailarines pero arremete contra el contenido por tratarse de un teatro subvencionado por el Estado. Resulta curioso que cierta escena escatológica, una de las que más preocupan a Letts, es recibida con risas por el público que asiste en vivo al Lyttelton Theatre de Londres.
Alistair Macaulay señala que las secuencias del sauna son el relleno del sándwich y que ahí se establece una tensión dramática entre lo moral y lo amoral. Por su lado, Letts sólo percibe la amoralidad, sobre todo por los personajes que prefieren el sexo sin protección. Así es el verdadero arte: produce visiones distintas en cada espectador.
La crudeza de los mil golpes físicos y emocionales que recibe un ser humano desde su nacimiento, contrasta con el ejercicio del libre albedrío de un adulto marcado por las experiencias tempranas. Tal planteamiento hace de John un documento invaluable, y si a eso se agrega una forma plena de creatividad, entonces se habla de una fusión de artes que da por resultado una experiencia que nadie debería perderse.

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