viernes, 30 de enero de 2015

Adela Campallo: Vivir a su aire

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


México muy flamenco. Adela Campallo presenta: Adelaida / 30 de enero, 2015 / Función única / 
1:50 hrs. de duración / Promotor: Ras Arte & Cultura, S.A. de C.V.

Fernando Figueroa
El gran interés que había semanas atrás por ver a Adela Campallo en México, creció aún más cuando se supo que Adelaida es un espectáculo que compendia su vida profesional y personal. Si alguien ha sido intensa, arriba y abajo del escenario, es esta bailaora andaluza.

En entrevistas previas, Campallo adelantó que la presentación se divide en tres etapas: carencias económicas durante la infancia, pero con una atmósfera flamenca que le sirvió para engancharse en ese arte; su paso por los tablaos dentro y fuera de España, y finalmente una experiencia límite que se convirtió en un parteaguas en su existencia: el accidente automovilístico que por poco la deja inválida.

Sólo de pensarlo se eriza la piel, pero la señora que ahora entrega alma, vida y corazón estuvo a un tris de quedar tetrapléjica, y fueron necesarios casi cuatro años para que el tesón y la voluntad férrea la sacaran adelante. Ella misma ha contado que Antonio Canales le tendió la mano cuando todavía andaba con muletas y collarín; en esas condiciones trabajó, en 2005, en el papel de Ismene dentro del show de danza y teatro La sangre de Edipo.
Si Canales fue generoso, también hubo quien esparció el rumor de que la Campallo estaba atada a una cama y que jamás se levantaría. El caso es que una afortunada operación de la espina dorsal y el deseo de volver a bailar se conjugaron para que regresara por aquello que le corresponde.
En Adelaida no hay nada explícito, sólo objetos escenográficos simbólicos. Una especie de trono plateado es la meta, pero antes hay que sentarse en humildes bancos; también hay una silla rota, arrastrada por Adela, que alude al grave percance.
La madre de Adela quiso ser bailaora profesional, pero se lo impidieron siete niños que debía criar y un marido exigente. Esa tensa situación tuvo un afortunado desfogue porque cuatro de aquellos críos se dedican ahora al flamenco: Rafael y Adela son bailaores; Mariano y Juan, guitarristas. En el Lunario están Adela y Juan, dos artistas de pies a cabeza que nacieron y crecieron en el popular barrio sevillano de El Cerro del Águila.
También está Sebastián Sánchez, bailaor invitado que se porta a la altura de las circunstancias. David Vargas (guitarra), Javier Silva (percusión y palmas) y Jesús Corbacho (cante), completan el cartel de lujo.
Desde muy joven, Adela Campallo tomó clases con Manolo Marín y José Galván; a los quince años ya andaba en Japón ganando plata en tablaos de aquel país. A los diecisiete ingresó a la compañía de Manuela Carrasco y eso le cambió la vida, porque una influencia de ese tamaño marca a cualquiera. También ha compartido el escenario con grandes figuras como Farruquito, Javier Latorre y, sobre todo, Rafael Campallo. Pero ella quiere vivir a su aire, tal como dice uno de los cantes de la noche.
La bailaora ha dicho que una de las últimas secuelas del accidente fue cierto adormecimiento de los dedos, pero es obvio que eso ya quedó atrás porque ahora sus manos son palomas con un mensaje claro: no hay imposibles. Y del resto de su cuerpo, ni hablar, porque es un torbellino que desprende al Lunario de sus cimientos y lo deposita en la plaza Santa Cruz, de Sevilla, para sustituir por un rato al tablao Los Gallos, donde Adela supo lo que era la universidad de la vida.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

“Harían falta muchas páginas para narrar el baile por soleá de Adela Campallo”, escribió alguna vez el crítico Manuel Bohórquez. Le sucedería lo mismo si quisiera describir el cante y baile de “Cruz de olvido”, el encore y homenaje a Chavela Vargas por bulerías.

Programa
La niña y la silla de plata (solos de cante y guitarra libres, y solo de pies) / La remembranza y los tablaos de Sevilla (Sebastián Sánchez, soleá por bulerías, y Adela Campallo por tientos) / Fin de fiesta del tablao (los músicos) / La tragedia, una silla rota (cante petenera y baile por seguiriya) / Mineras (solo de guitarras) / El júbilo (baile por cantiñas) / Solo de cante / Simplemente Adelaida la bailaora y La silla de plata (baile por soleá) / Cruz de olvido (homenaje a Chavela Vargas).





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