sábado, 13 de diciembre de 2014

Los maestros cantores de Nüremberg: La sonrisa de Wagner

Foto: Metropolitan Opera


Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD / 13 de diciembre, 2014 /
 Función única / 6:00 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
“No se dejen intimidar por la duración de esta ópera, de aproximadamente cuatro horas y media, más los intermedios, que dan un total de seis horas. Wagner es un compositor extremo, y si Los maestros cantores de Nüremberg dura mucho es por una razón muy simple: porque el autor tiene muchas cosas que decir”. De esa manera inicia el maestro Sergio Vela su tradicional charla introductoria en el Lunario, y agrega con buen humor: “Además, ¿cuál es la prisa?”.

Ya en el Auditorio Nacional, desde que inicia la obertura es evidente que los trescientos sesenta minutos de los relojes corren de otra manera gracias al genio de Wagner y sus aliados del siglo XXI. El señor James Levine pone la muestra de lo que es el verdadero amor al arte; desde su silla de ruedas motorizada luce una envidiable energía interior, cuya punta del iceberg es su batuta. Tan solo el desempeño de la orquesta paga con creces los boletos del Met de Nueva York y de quienes atestiguan la función vía satélite, pero el banquete tiene muchas otras viandas para degustar.

La producción de Otto Shenk incluye un rico vestuario y fastuosa escenografía (Gunther Schneider-Siemssen) que a lo largo de la representación muestra el interior y exterior de una iglesia, el barrio donde laboran y viven los artesanos, el hogar del zapatero Hans Sachs y una explanada donde se reúne el pueblo para presenciar el concurso de los maestros cantores (algo así como un Deutsch’s Got Talent medieval).
El elenco lo encabeza el barítono Michael Volle, quien sólo firmó para dos representaciones, una de ellas para el programa HD internacional. Su desempeño lo explica así el crítico Anthony Tommasini en The New York Times: “El señor Volle es un Sachs cuyas emociones están a flor de piel; él es alto, robusto y su voz es musculosa y profunda. Con su trabajo demuestra a todo el mundo porqué es un barítono tan codiciado”.
Sachs es un viudo de comportamiento impecable, además de excelente zapatero, que pertenece a un grupo de artesanos que aman la composición y el canto. En esa cofradía se lleva a cabo una competencia en la que el ganador podrá casarse con Eva (Annette Dasch, soprano), quien es hija del orfebre Pogner (Hans-Peter König, bajo).
Walther (Johan Botha, tenor) es un fuereño que se enamora de Eva y por eso se las ingenia para entrar al certamen. En una primera prueba fracasa de manera estrepitosa, pero más tarde recibe el apoyo incondicional de Sachs, quien sacrifica su amor por Eva para que ella se case con un hombre más joven. Walther compite contra Beckmesser (Johannes Martin Kränzle, barítono), el único maestro artesano soltero, quien es derrotado con facilidad.
Aunque Johan Botha no es un galán apolíneo, su desempeño vocal consigue que el público vea en él al joven enamorado que marca el libreto. A Tommasini le fascinó su “frescura y encanto romántico, sobre todo durante la gloriosa ‘Canción de un sueño matutino’”. Para el resto del elenco también reparte elogios sin reservas, incluida la impecable participación del coro en los tres actos.
En el inicio de su carrera, Wagner musicalizó una primera comedia, La prohibición de amar (Das Liebesverbot), a partir de Medida por medida de Shakespeare, y luego se enfrascó en obras de gran aliento con argumentos basados en mitos y leyendas (baste mencionar la tetralogía de El anillo del nibelungo). Los maestros cantores de Nüremberg fue su segunda y última ópera alegre; en opinión del maestro Sergio Vela, esta obra confronta la tradición artística (representada por las estrictas reglas creativas de la cofradía) y el arte nuevo, personificado en Walther y su protector, Sachs.
De pronto, el público del Met ovaciona a todo el elenco y se cae en cuenta de que las seis horas sólo han sido un parpadeo. El encantamiento termina y la figura del compositor alemán se acrecienta; es un hecho que nada de lo humano le era ajeno.

Artesanos y artistas
Los maestros cantores de Nüremberg se estrenó en el Teatro Nacional de Munich, el 21 de junio de 1968, bajo la batuta del célebre Hans von Bülow. La producción que actualmente presenta el Met, de Otto Schenk, data de 1993, y desde entonces ha sido dirigida ahí por James Levine. En la temporada 2019-2020 será reemplazada en el Lincoln Center por una versión fantasiosa de Stefan Herheim, quien en 2013 la presentó en el Festival de Salzburgo.
• Durante las entrevistas del intermedio, James Levine confesó que tiene dos óperas favoritas en su repertorio: Las bodas de Fígaro (Mozart) y Los maestros cantores de Nüremberg. ¿La razón? “Porque son obras que lo dicen todo”.
• Wagner se caracterizó por escribir no sólo la música de sus óperas sino también los libretos. Para el argumento de Los maestros cantores de Nüremberg se basó en varios textos, entre ellos uno de Jacob Grimm: Sobre los antiguos menestrales alemanes (1811).
• Hans Sachs (1494-1576) fue un hombre de la vida real, zapatero nacido en Nüremberg, poeta y cantor. Albert Lortzing compuso en su honor la ópera Hans Sachs en1840.
• Los oficios de los cófrades que aparecen en la ópera de Wagner son los siguientes: zapatero, orfebre, peletero, hojalatero, escribano, panadero, estañero, tendero, sastre, jabonero, calcetero y calderero. (F.F.

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