domingo, 14 de diciembre de 2014

Concierto de Navidad: La sal de la tierra

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

14 de diciembre, 2014 / Función única / 1:45 hrs. de duración / 
Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Marcela Rodríguez
Habrá que arriesgarse a sonar cursi. No es nada más aquello de que “la música hermana”. La Navidad hermana. Ya está dicho. Las señoras en el coro, los adolescentes casi niños, sus timbres bellos y sus figuras como la de cualquier persona que uno encuentra en la calle, en el metro, en el mercado, en la escuela pública.

Con su voz de canto guardada hasta que la expanden, la muestran, la señorean en unas líneas de Bach, Prokofiev, Tchaikovsky, o unos humildes villancicos jocosos. El director invitado, Carlos Spierer (Estocolmo, Suecia, 1963) los acompaña en su canto por lo bajo, por lo alto la batuta, la misma que imita con su brazo un niño entre el público.

Como si a lo lejos pudiera conducir a la Orquesta Sinfónica de Minería, y al propio tenor tapatío, Dante Alcalá, que pronto recibe piropos como quien acepta una flor. Spierer reclama: “¿Y yo?” ¡Es Navidad, que alguien le obsequie un piropo! Le llueven los aplausos, que es otra forma de halagar.
—Tun tun —se expresa el coro.
—¿Quién es? —pregunta Alcalá.
—Gente de paz, ábranos la puerta que ya es Navidad.
—¡Me están robando el sueño, me amuelan la salud! 
Nunca falta el Scrooge del Cuento de Navidad de Charles Dickens, renuente a festejar estas fechas. “Les dejo mi burrito y llévenlo a Belén”, concede el tenor. Un niño con suéter rojo de escuela, como el resto de los chicos del coro, se apersona a un costado de Alcalá, y por cabeza una de asno, baila al son del “tuqui tuqui” y las palmas:
“Hacia Belén va un burrito / cargado de chocolate, / con anafre y molinillo... / ¡El chocolate se lo están comiendo!”
Los arreglos de Gerardo Meza y Óscar Herrera a cánticos como “Navidad en el mundo” y ésta del “Burrito sabanero” venezolano, enriquecen las historias tradicionales con giros locales: “de petate hizo su altar tras los magueyes”. 
“Chilpayatito Dios / Capullito de algodón / ¿Estás contento / con ese blanco calzón / y huaraches nuevos?” 
“Navidad guadalupana”, del compositor Miguel Prado; los villancicos “Reyes magos”, “Navidad mexicana” y “Merry Christmas México”, con sus ritmos festivos permiten que la gente se levante a bailar, que los músicos imiten con sus pies el trotar del trineo, que los trompetistas usen una cabeza de caballo y su instrumento chille como un relincho.
Luego de una salida, Spierer y Alcalá regresan con sarape de San Luis, el del tenor doblado al hombro y puesto el del director. Toca pedir posada. Alcalá organiza dos grupos. A su mano derecha está el público posadero, a su izquierda los peregrinos; con todo y la necesidad de san José, gana en fuerza y entusiasmo el ala derecha. Ya se ve que es de mentiritas, de todas formas el ala izquierda se mueve al ritmo de mil revoluciones que le imprime la orquesta a la letanía de la posada.
En uno para todos y todos para uno, cien voces lanzan al aire los gorros de Santa Claus, los agitan como rehiletes: los coros de las facultades de Derecho, Ingeniería, Ciencias, Filosofía y Letras, y de Estudios Superiores de Acatlán (UNAM), Grupo Coral Ágape, Coro ProMúsica y Convivium Musicum. El escenario al tope.   
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
 “Adeste fideles” funciona como encore, en un concierto que se escapa como agua entre las manos, una noche que recuerda las pequeñas grandes cosas, la sal de la tierra. El regusto no en el paladar sino en el alma.

Orquesta Sinfónica de Minería 
El Palacio de Minería, en un inicio Escuela de Minas, proveyó del apoyo, el local y el auditorio a músicos de concierto e intérpretes de ópera que tenían como público a la sociedad culta, previo a la guerra civil y el caos social que vivió México a partir de 1810. Su historia se remonta a los orígenes del Real Seminario de Minas, en el año de 1792. La Escuela, obra de Manuel Tolsá, alojó temporadas regulares y su academia de música contaba con una orquesta considerada de “mérito excepcional", integrada por mineros e ingenieros de formación. O bien por los dueños de las minas, quienes conformaban la clase social más rica, más culta y mejor ilustrada musicalmente. De manera que El Palacio de Minería albergó a la primera orquesta mexicana. 
Con ese contexto como antecedente, la actual Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México funda en 1978 La Academia de Música del Palacio de Minería. En una primera etapa la orquesta llevó a cabo su cometido bajo la batuta del director fundador, Jorge Velazco. Para 1985 tenía la nueva Sala de Conciertos Netzahualcóyotl como sede. Su actual director es Carlos Miguel Prieto, pero ya antes contó con Carlos Spierer, quien se encargó de dirigir el Concierto de NavidAD aquí tratado. (M.R.)

Programa
Jauchzet frohlocket (Oratorio de Navidad), J.S. Bach / Cantique de Noël, Adolphe Adam / Navidad en el mundo, arr. G. Meza y O. Herrera / Troijka (suite Lieutenant Kije), Sergei Prokofiev / Merry Christmas México, arr. G. Meza y O. Herrera / Vals de las flores (El Cascanueces), P.I. Tchaikovsky / Pregària o Lo cant de l’ ànima à la Verge, F.M. Álvarez / Noche de paz, F.X. Gruber / Adeste fideles, J.F. Wade / El aguinaldo y el burrito, arr. G. Meza y O. Herrera / Navidad mexicana, arr. R. Noble, G. Meza y O. Herrera / Posada / Los Reyes magos, Ariel Ramírez, arr. G. Meza.







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